Las frases y preguntas más frecuentes a los homosexuales en Buenos Aires

A pesar de que la sociedad tiene cada vez un mayor grado de aceptación de la homosexualidad, no faltan esas preguntas o frases que incomodan y hacen una mala interpretación de la elección sexual

(CABA) Desde hace muchos años, cuando los homosexuales se fueron aceptando más y saliendo del closet, la gente empezó a perder ese miedo o tabú de hablar y preguntar cosas intimas o cosas incomodas y existen cantidad de preguntas sobre este tema, que en el caso de los hombres van desde el si eres “el hombre o la mujer, que “si no te da miedo que te “peguen” el VIH”, o con quien uno mantiene relaciones, etc.

Aquí un listado de las 10 preguntas y frases que más incomodan:

“¿Quién es el “activo” y quién el “pasivo”?”

Antes se preguntaba: «¿Quién es la mujer y quién el hombre?». Primero, una relación entre dos hombres homosexuales está formada por dos hombres, no hay mujeres. En segundo lugar, la respuesta pertenece a la intimidad de la pareja, por lo que no hay motivo para compartirlo.

“Amo a los gays porque son mejores personas que los heterosexuales”

Que no se confunda. La elección sexual no tiene nada que ver con el hecho de ser mejor o peor persona. Además de que quién es uno para determinar que “tal” persona es mejor que otra. El ser homosexual, va por separado a como es uno como persona. Uno tiene determinado carácter y manera de actuar, más alla de su orientación sexual.

“¡Que desperdicio!”

Frase que causa enojo. ¿”Desperdicio”?. ¿Para qué?. ¿Para quién?. ¿Para algún sistema en particular?. Si se habla de “desperdicio” se habla de algo que está perdido, y no es algo agradable. Por ser homosexual uno no es un “caso perdido”. Es algo tan simple pero tan complejo de entender para algunos. Simplemente se comparte la vida con alguien del mismo sexo.

“Tengo un amigo que es gay, te lo voy a presentar”

¿Por qué esa necesidad?. Muchas veces esa frase suena con un tinte discriminatorio. Suena a juntar dos individuos de la misma “especie”. No se niega que hay personas que lo hacen con las mejores intenciones, pero que incomoda, incomoda.

“Eres perfecto para mi hijo gay”

En su loco y prejuicioso afán por impedir que su hijo termine sólo, algunas madres de gays salen a “pescar” por sus hijos, sobre todo si el sujeto en cuestión pasa de los 30 años y se la vive de fiesta en fiesta.

La decisión queda en cada uno, y no a cargo de un tercero. Además, que también funciona para el punto anterior, no por el hecho de ser homosexual, y hay una compatibilidad. No es así.

“¿Te gustó ese tipo?”

¡No! No porque nos gusten los hombres, significa que nos gustan todos. Muchas veces esta pregunta va cargada con malicia. Acompañado de esa creencia de que porque a uno le gustan los hombres, uno mira todo el tiempo a los hombres en la calle. Otro error.

“¿Crees que ese tipo sea gay?”

En primer lugar: ¿qué importancia tiene saber la orientación sexual de alguien?. En segundo lugar, si bien entre los homosexuales hay una cierta facilidad para reconocerse, eso no implica que sea costumbre ir detectando quién lo es y quién no. No son radares. Son personas, a no olvidar.

“¿Tu familia sabe que sos gay?”

Si bien es un punto importante, ya que la decisión de salir del closet es algo muy íntimo y personal, en algunos casos es algo difícil de afrontar. Para unos más que otros, pero puede llegar a ser incomodo preguntar si la familia lo sabe o si lo apoyan o no.

Por esa razón muchas de las veces, la familia se entera por otras personas antes que por uno mismo, ya que en acto de buena amistad se cuenta, y por alguna razón llega a oídos de las familias. Es un gesto grande el comprender y apoyar la orientación sexual, pero es uno mismo quién decido a quién y cuando contarlo.

No hay que olvidar y realmente hay que entender que la orientación sexual, es una decisión privada, personal y espiritual. Nada tiene que ver con la esfera de lo público, si no que es algo que pertenece a nuestra persona, a la esencia. Tener la orientación sexual que se tenga, no implica ser “raro”, “diferente” o tener algún trato especial. Somos todos iguales, con la maravillosa posibilidad de poder elegir que hacer con nuestra vida. NT