Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Las facturas de gas llegaron con casi un 700% de aumento

Entró en vigor el último de los tres aumentos dispuestos por el Gobierno. (CABA) Los suarios residenciales de gas que no ahorraron en el invierno sufrieron un fuerte aumento en sus boletas de los últimos meses y colmaron las oficinas de las distribuidoras, como Metrogas y Gas Natural, para plantear reclamos. Para ellos, sin embargo, lo peor está por venir. Sucede que el 1° de agosto entró en vigor el...

Entró en vigor el último de los tres aumentos dispuestos por el Gobierno.

1289306867-600gas_hornallas_thumb_550

(CABA) Los suarios residenciales de gas que no ahorraron en el invierno sufrieron un fuerte aumento en sus boletas de los últimos meses y colmaron las oficinas de las distribuidoras, como Metrogas y Gas Natural, para plantear reclamos. Para ellos, sin embargo, lo peor está por venir.

Sucede que el 1° de agosto entró en vigor el último aumento de tarifas dispuesto por el Gobierno en marzo, en el contexto del plan destinado a dotar de mayores recursos a las empresas y, al mismo tiempo, reducir los subsidios, por el costo fiscal que tienen.

Sus efectos sobre las boletas, que comenzaron a notarse este mes y tendrán un impacto pleno a partir de octubre debido al mecanismo de facturación de las compañías, son importantes: para los hogares porteños que más consumen, por ejemplo, significan una suba de 57% con respecto a junio y de 676% desde marzo pasado. Los usuarios del resto del país, de ese mismo nivel de demanda, tendrán un incremento similar.

Los vecinos de la ciudad de Buenos Aires de menor consumo también deberán hacer un esfuerzo mayor para pagar sus facturas. El incremento del mes pasado para ellos fue de 25% con respecto a junio y de 207% desde marzo.

En el medio hubo una sucesión de ajustes. Para los que menos consumen fue de 85% en abril y de 34% en junio (respecto de abril). Mientras que un cliente denominado R3-4 (de alto consumo) tuvo un alza en la tarifa de 195% en abril y 71% en junio (sobre el número anterior).

Sólo evitarán esas subas los que ahorren gas, algo que, según los números del Gobierno, no fue la tendencia predominante.

Quienes viven en la Provincia de Buenos Aires sufrirán incrementos similares a los porteños. Según un trabajo del ex subsecretario de Combustibles Cristian Folgar, un vecino de Vicente López que consume 1800 metros cúbicos de gas al año y no redujo su uso debe pagar desde agosto más de 315 dólares por año, sin contar impuestos. Ese número está por encima, en dólares, de lo que desembolsaba en 2001.

Aunque el Gobierno anunció los aumentos a fines de marzo, las quejas de los consumidores llegaron mucho después, a medida que los cambios se notaron en la facturación. “El impacto en la boleta depende de cada cliente. El cierre de la factura es bimestral y las empresas emiten boletas todos los días. El aumento de agosto ya comenzó a incidir en las últimos boletas, pero se notará de forma plena para quienes la reciban a partir de octubre“, explicó un ejecutivo del sector gasífero que pidió reserva de su nombre.

En una de las empresas distribuidoras reconocieron que la suba de tarifas despertó una nueva conducta en algunos consumidores. Hace tiempo que los usuarios pueden pedir el ingreso al registro de exceptuados y, por caso, no pagar el cargo adicional para solventar el costo del gas importado. “Con los últimos aumentos, la diferencia es mayor y muchos vinieron a hacer el trámite“, explicaron en una de las empresas.

Otra manera de esquivar los aumentos es mediante la reducción de un 20% en el consumo con respecto al mismo período del año pasado, algo que pregonaron los ministros de Economía, Axel Kicillof, y de Planificación, Julio De Vido. Pero los usuarios parecen no haber tomado el consejo.

Según números oficiales del Enargas, el ente que regula al sector, el consumo residencial en abril (el mes en el que se aplicó el primer tramo del aumento) trepó 29%, cayó apenas 0,25% en mayo y volvió a trepar 5,44% en junio. Todo eso, con un agravante desde el punto de vista de los consumidores: hasta ahora, el invierno presentó en muy pocos días del año temperaturas muy crudas, que son las principales promotoras de la demanda residencial.

Los aumentos, al menos hasta ahora, tampoco parecen haber colaborado sensiblemente con la reducción de subsidios al sector, uno de los objetivos declarados del Gobierno. Según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), en los primeros seis meses del año Enarsa, la empresa estatal de energía que se encarga de importar el gas de Bolivia y de ultramar, utilizó 21.500 millones de pesos, casi 80% más que en el mismo período del año pasado. Y el denominado Plan Gas, una creación relativamente nueva para subsidiar la producción local de las petroleras que aporten nuevos volúmenes del recurso, empleó $ 4095 millones.

La intención oficial por reducir los subsidios chocó contra la política monetaria. Ocurre que la energía que la Argentina importa se paga en dólares, por lo que luego de la devaluación de enero, superior al 20%, y los posteriores ajustes que avaló el Gobierno en el tipo de cambio, obligaron a que se necesitaran más pesos para hacer frente a las compras en el exterior.

También en marzo, el Gobierno anunció un aumento superior al 400% en la tarifa del agua que presta AySA. En ese caso, los montos son menores y el ajuste avanzó sin grandes sobresaltos.

Otro de los temas que este año plantearon tanto Kicillof como el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, es la paulatina reducción de subsidios a la energía eléctrica, que se llevan las partidas más suculentas. En los primeros seis meses del año, por ejemplo, Cammesa, la compañía administradora del mercado eléctrico mayorista y responsable de las importaciones de combustibles líquidos, empleó 39.560 millones de pesos transferidos por el Estado, casi el doble que en el mismo período del año anterior. Sin embargo, ese plan parece estar momentáneamente suspendido.

Fuente: La Nación

Comentarios

Ingresa tu comentario