Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Las empresas chinas buscan dejar atrás la mala prensa de la frase “made in China”

Buscan despegar la leyenda made in China con bajo precio y calidad dudosa; celulares, electrónica y autos son los que lideran la avanzada

(CABA) Un argentino puede despertarse con la alarma de su celular Huawei, apagar su aire acondicionado Hisense , mirar las noticias en un televisor TCL y mientras apura el desayuno consultar en la notebook Lenovo las ofertas que encuentra en el portal Alibaba. Después puede subirse a su camioneta Chery, rumbo a la sucursal más cercana a su casa del banco ICBC, y en el camino aprovechar el viaje para fumarse un cigarrillo Baisha. Es que sin hacer mucho ruido, las marcas chinas ya ocupan un lugar cada vez más relevante en la vida de los consumidores argentinos, que poco a poco están dejando de lado los prejuicios que asociaban a los productos made in China con bajos precios y una calidad dudosa.

El paso inevitable después de concentrar la producción dentro de sus fronteras era dejar de ser un polo industrial para terceros y empezar a imponer sus propias marcas en las mentes de los consumidores, con la mira puesta en repetir el fenómeno coreano. Hace 30 o 40 años las marcas de Corea del Sur salieron a competir internacionalmente con un posicionamiento claramente por debajo de las líderes japonesas. Hoy LG o Samsung dejaron muy atrás esta idea de bajo precio y calidad inferior y en todo el mundo son sinónimo de vanguardia e innovación.

Los especialistas destacan que la tecnología hoy es el principal aliado con que cuentan las marcas chinas en su avanzada en los mercados occidentales. “El desafío consiste en ir dejando atrás el estereotipo que pesa sobre el origen de las marcas para construir uno más vinculado con lo high-tech, la sofisticación, con productos de performance superior. Lenovo, Alibaba y Xiaomi están en esa línea; juntas construyen un nuevo relato para China”, asegura Florencia Cueva, directora de Estrategia de Future Brand, una agencia internacional especializada en la creación de marcas.

En muchos casos, el desembarco de las marcas chinas se da de la mano de un socio local, que, al menos en una primera etapa, ayuda para disipar las dudas que puede despertar la leyenda made in China. Bajo esta lógica, TCL eligió asociarse con Radio Victoria para comenzar a fabricar televisores en Tierra del Fuego, mientras que Hisense cerró un acuerdo con BGH para incursionar en el negocio de los equipos de aire domésticos y Midea se unió con Carrier.

El consumo masivo representa, sin dudas, el mayor desafío para las marcas chinas, no sólo en el mercado argentino sino en todo el mundo. “Aquellas categorías donde los drivers de la demanda están vinculados con la seguridad, la higiene y los estándares de calidad, como la industria de los alimentos, la belleza o el cuidado personal, son espacios por lo menos alejados para el crecimiento de las marcas chinas”, reconocen en Future Brand.

Pese a la desventaja inicial, las empresas chinas también están logrando avanzar en este campo. “El año pasado llegaron al mercado argentino las cervezas Tsingtao, que en su arribo a Estados Unidos lograron un crecimiento de dos dígitos en un año y en la Argentina también se espera que tengan una buena aceptación”, adelantó Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market.

Inicialmente, el desembarco de las marcas chinas se concretó sin hacer hincapié en el país de origen. El caso paradigmático quizá sea el del HSBC, cuyas siglas responde a The Hongkong and Shanghai Banking Corporation, pero que en los 90, cuando puso un pie en el sistema financiero local a través de la compra del Banco Roberts, en sus comunicaciones prefería reforzar su perfil de banco británico.

Veinte años después, la estrategia que siguió el Industrial and Comercial Bank of China (ICBC) en su llegada a la Argentina fue completamente diferente y cuando se alzó con los negocios del Standard Bank, lejos de esconder su pasaporte, lo puso en primera plana.

“Investigamos en el target cuál sería el impacto que generaría el lanzamiento de un banco de origen chino y los resultados fueron muy alentadores: en la categoría se servicios, y más aún en la de servicios financieros, el origen chino representaba un valor, una fortaleza”, sostiene Stella Laurenti, responsable de Marketing y Comunicaciones Online de ICBC Argentina. “China se percibe en un proceso para erigirse como una de las potencias económicas mundiales, con capacidad para mover y modificar las reglas de juego. Y entre la población más informada, especialmente en el segmento de varones de mayor nivel socioeconómico, hay una clara articulación entre el crecimiento de China, la crisis de los países tradicionalmente hegemónicos, como Estados Unidos y Europa, y el desarrollo de la Argentina”, aseguran en el banco.

La invasión de marcas chinas no se limita a la electrónica y los celulares. Hace nueve años la automotriz Chery comenzó a vender sus primeros modelos en el país y ahora otras terminales del gigante asiático anunciaron sus planes para el mercado local.

“Hoy la gente sabe que toda la tecnología de calidad que estamos consumiendo viene de China, desde las productos de Mac hasta los airbag. Y en el caso de los autos, la industria china avanzó muchísimo en el último tiempo”, asegura Paula Cavicchioli, directora general de Lifcar, la representante oficial de la marca china Lifan que en unos días comenzará a importar tres modelos de autos.

 

En la lista de marcas chinas que ya lograron un reconocimiento muy fuerte entre los consumidores bonaerenses también hay que incluir a Alibaba, que se convirtió en la principal amenaza de Amazon a nivel mundial, con una oferta que supera los 100 millones de productos a precios súper competitivos, aun cuando se les suma el costo del flete. NT

 

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