Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Las 54 comisarías porteñas abren sus puertas para mantener una reunión con los vecinos

Comienza el plan Comisarías Cercanas, que seguirá el primer jueves de cada mes. En todas las sedes habrá un funcionario del Poder Ejecutivo, legisladores y comuneros.

(CABA) Comisarías Cercanas. Así se llama el plan que hoy, a las 18, se pone en marcha en la ciudad de Buenos Aires: las 54 comisarías del distrito abrirán sus puertas para mantener, el primer jueves de cada mes, una reunión con los vecinos. Así lo confirmó ayer el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, durante el inicio del período de sesiones ordinarias de la Legislatura porteña, donde también hizo hincapié en la urbanización de las villas y en el mejoramiento del transporte público en cuanto a las proyecciones para 2017.

La apertura de las comisarías a los vecinos es, ni más ni menos, un plan similar al programa Gobierno Abierto, que Mauricio Macri impulsó cuando comandaba la Ciudad: trató de impulsar encuentros vecinales con distintos funcionarios para tratar las problemáticas de cada barrio. Algunas tuvieron éxito con el arribo de soluciones; otras, no tanto.

Ya la semana pasada, al presentar 15 compromisos de gestión para los próximos años, Rodríguez Larreta anticipó la apertura mensual de las sedes policiales, a su cargo desde el traspaso. Según informaron en el gobierno de la ciudad, se inscribieron más de 3000 vecinos para participar hoy de las reuniones en las 54 comisarías que funcionan en las 15 comunas.

En todas las sedes habrá un funcionario del Poder Ejecutivo, legisladores y también los comuneros; incluso asistirá a las reuniones Rodríguez Larreta.

Según pudo saber La Nación de fuentes policiales, hubo al principio alguna resistencia interna entre los funcionarios de la fuerza de seguridad al abrir las puertas a los vecinos. “Pero esto se fue zanjando con el tiempo. Hay una nueva línea de cambiarle la cara a la Policía de la Ciudad, que ya no tiene que ver con la vieja Federal. Eso trajo, lógico, una resistencia policial interna que sólo en algunos casos todavía persiste”, reveló una fuente policial.

El ministro de Justicia porteño, Martín Ocampo, aseguró a La Nación que este plan “es inédito en la historia de Buenos Aires, porque buscamos que los vecinos puedan contarle directamente a los funcionarios policiales cuáles son sus principales problemas. Y va en línea con todas las acciones que está haciendo la Ciudad sobre participación ciudadana”.

Al aceptar el traspaso de la Federal al gobierno porteño, Rodríguez Larreta pasó a tener el control de 20.000 agentes, 1465 vehículos y 60 inmuebles. En las 54 comisarías se desarrollarán las reuniones con vecinos, que deberán inscribirse previamente mediante la página web oficial de la ciudad (www.buenosaires.gob.ar).

Nelson Durisotti, asesor en la Subsecretaría de Vinculación Ciudadana y presidente de la Asociación Barrio Recoleta, dijo que “es fundamental no sólo que las comisarías abran sus puertas, sino que también los vecinos conozcan a las autoridades policiales y les puedan llevar las preocupaciones de cada barrio. Así habrá un trabajo en conjunto para combatir el delito”. Durisotti impulsó la creación de un mapa del delito en Recoleta que fue importante, luego, para diagramar el esquema de custodias de agentes en las zonas más inseguras del barrio.

Y en los demás barrios, los porteños están preocupados. Se observa más presencia de la fuerza de seguridad, pero la “cercanía” de los policías es todavía una cuenta pendiente. Muchos están petrificados en las esquinas, con el teléfono celular en mano, impávidos a discusiones que les son ajenas, como los problemas de tránsito.

Elena Gallardo, fundadora de Vecinos en Alerta, indicó: “Entiendo que el ciudadano va a estar de acuerdo con las comisarías abiertas, pero hay que ver cómo va a funcionar. Es clave que participe el comisario y también algún funcionario del Ministerio de Seguridad. Después de las reuniones sacaremos conclusiones sobre el tema”.

Gallardo, que vive en Flores, dice que a diario recibe mensaje de texto sobre la inseguridad en el barrio. “Nosotros hacemos muchas reuniones vecinales y lo primero que te preguntan es si están los referentes clave del área. En el barrio desplegaron una gran cantidad de efectivos en la zona y eso redujo los robos”, comentó la vecina.

Otra cara
Cambiar la imagen de la ex Policía Federal es el objetivo que tienen hoy los funcionarios porteños. Para esa transformación organizaron cursos de actualización, entrenamiento para actuar frente a un delito y ajustes de los escalafones, regímenes laborales y remuneración salarial.

La nueva Policía de la Ciudad (incluye a los 7000 agentes de la ex Metropolitana) trabaja ocho horas diarias y percibe un salario mínimo de $ 25.000 en mano para un agente que recién comienza. A todos se les permite hacer servicios adicionales, algo que al principio había sido puesto en discusión.

“La relación entre los vecinos y los comisarios es fundamental para nuestro trabajo. Esta propuesta mejora los canales de diálogo que ya tenemos y nos permite tener el contacto directo, de primera mano, de las necesidades de la gente en cada comuna”, comentó Ocampo. NR


Fuente: La Nación

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