Buenos Aires, 24/10/2017, edición Nº 1805

Lanzan un disco con lo mejor de Troilo 1957-1959

Lantower editó las increibles grabaciones de la orquesta de Aníbal Troilo en su período cumbre, con Angel Cárdenas y Roberto Goyeneche como cantantes. (CABA) Hay un mundo del tango. Es, como el que rodea a todos los géneros musicales, desde el jazz o la música llamada clásica hasta el rock, la bailanta o el jazz, un mundo cerrado y poco interesante. Allí todo se ha dicho ya alguna vez. Y,...

Lantower editó las increibles grabaciones de la orquesta de Aníbal Troilo en su período cumbre, con Angel Cárdenas y Roberto Goyeneche como cantantes.

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(CABA) Hay un mundo del tango. Es, como el que rodea a todos los géneros musicales, desde el jazz o la música llamada clásica hasta el rock, la bailanta o el jazz, un mundo cerrado y poco interesante. Allí todo se ha dicho ya alguna vez. Y, podría pensarse, se escucha más el valor simbólico, el peso ideológico de la música, que la música misma. Aníbal Troilo, ligado por ese mundo, casi de manera inevitable, a las palabras “gordo” y “tristeza”, fue un bandoneonista excepcional, con una clase de virtuosismo que se asentaba más en los silencios y en el extraordinario manejo del tiempo –y de las detenciones y la espera–, que en la velocidad o la limpieza del sonido. Fue, también, el director de una orquesta central en la historia del género. Casi siempre se habla de él. Y casi nunca se lo escucha. La ejemplar edición dedicada a sus grabaciones completas entre 1957 y 1959, que acaba de publicar Lantower es, por muchos motivos, una ocasión inmejorable para hacerlo, como si se tratara de la primera vez.

Y es que, en efecto, se trata de una ocasión inaugural en más de un aspecto. Por un lado, jamás se había editado todo este material completo, ordenado cronológicamente según los números de matriz de las grabaciones. Además, es un período en que la orquesta, consolidada, perfecta, ajustada hasta el límite de lo concebible y ampliada ya con un violoncello, con Osvaldo Manzi y Osvaldo Berlingieri como pianistas, tuvo a una pareja de cantantes notable: Ángel Cárdenas y, sobre todo, un Roberto Goyeneche aun con su mejor caudal vocal, ya en la plenitud de sus posibilidades expresivas y todavía sin ninguno de los manierismos que más adelante tomarían el lugar del estilo. El repertorio es magnífico e incluye sorpresas como la versión de “La flor de la canela”, de Chabuca Granda, que Goyeneche y Cárdenas cantaron a dúo el 10 de julio de 1957. La publicación, por su parte, agrega, como bonus track, el primer disco registrado por Troilo, en 1938, con los temas “Comme il faut” y “Tinta verde”, y junto a un grupo que incluía al mítico Orlando Goñi en piano. Y, tal como es habitual en las ediciones del sello, la restauración sonora –obra de Roberto Sarfati y Diego Vila– logra una presencia y una actualidad impactantes, sin violentar en absoluto la estética original de los registros.

Un capítulo particular lo ocupan los temas instrumentales. Allí está la magnífica versión de “Lo que vendrá”, el tema que Astor Piazzolla había compuesto antes de viajar a París, en 1954 (de eso se trataba “lo que vendría”: un americano en París), y que en su momento había grabado la orquesta de Francini-Pontier. El registro de Troilo coincide en el tiempo con las varias grabaciones realizadas por el propio Piazzolla a su regreso, con orquesta de cuerdas, bandoneón y piano y con su Octeto Buenos Aires. También brillan “La bordona” –un exquisito arreglo de su autor, Emilio Balcarce–; “Danzarín”, de Julián Plaza, y el tradicional “Quejas de bandoneón”, de Juan de Dios Filiberto. Y, entre las perlas de la fructífera relación entre Goyeneche y quien fue uno de los más grandes directores y maestros de cantantes, brillan “Lo que vos te merecés”, “Un boliche” y “Barrio pobre”. Aníbal Troilo 1957-1959. Completo es, sin duda, una de las grandes ediciones del año.

Fuente consultada: Página 12

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