Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

La vacuna contra el HPV para varones ya está disponible gratis en centros de salud públicos

Es gratuita y obligatoria para varones de 11 años. Deberá aplicarse bajo un esquema de dos dosis cada seis meses

(CABA) El nuevo esquema de prevención del Papiloma Virus Humano para varones de 11 años de edad fue incluido en el Calendario Nacional de Vacunación 2017, el cual se encuentra detallado en la página web de la Direccion Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles.

De acuerdo a la fuente oficial la vacuna contra el VPH, desde este año, es gratuita y obligatoria para varones de 11 años.

En la Argentina, desde 2011 es obligatoria la inmunización en mujeres de 11 años de edad y aunque desde 2013 la vacuna se encuentra aprobada para varones de 9 a 26 años, no estaba incluida en el calendario oficial. Es decir, hasta ahora era optativa y a partir de este año se vuelve obligatoria.

Según consigna la explicación oficial: “El objetivo de la inclusión de los varones es avanzar en la disminución de la mortalidad de las mujeres por cáncer de cuello de útero (efecto indirecto) y prevenir en los hombres otros tipos de afecciones y cánceres asociados a este virus (efecto directo).”.

La Dirección de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación publica que “la vacuna contra el VPH provee protección contra los tipos de VPH de alto riesgo oncogénicos 16 y 18, responsables del 77 por ciento de los casos de cáncer de cuello uterino”.

La misma fuente informa que la vacuna para mujeres y varones de 11 años de edad ya está disponible gratis en vacunatorios y centros de salud públicos y deberá aplicarse bajo un esquema de dos dosis cada seis meses.

Qué es el hachepevé
El VPH (según su sigla en castellano que significa virus del papiloma humano), pero más conocido como hachepevé (por sus siglas en inglés HPV) es una familia de virus que puede afectar a personas de todas las edades y de todos los géneros. Existen alrededor de 100 tipos de virus, de los cuales 40 afectan a la zona genital y/o anal. Por este motivo el VPH se encuentra catalogado dentro del amplio grupo de enfermedades de transmisión sexual o ETS.

El VPH es muy común y se transmite fácilmente por contacto sexual. Se estima que 4 de cada 5 personas van a contraer uno o varios de los tipos de VPH en algún momento de sus vidas.

Los VPH se dividen en 2 grandes grupos. Por un lado, los de “bajo riesgo oncogénico”, que generalmente producen lesiones benignas como las verrugas y otras lesiones sin consecuencias graves. Por otro lado están los más temibles: los “de alto riesgo oncogénico” que pueden evolucionar a lesiones precancerosas y a cáncer. En este caso, el cáncer más frecuente es el de cuello de útero que, en Argentina, causa la muerte de 1.800 mujeres cada año. Otros tipos de cáncer causados por VPH pueden ser los de ano, pene, vagina, vulva y orofaríngeos (de boca y garganta).

Dudas frecuentes y algunas respuestas
Las vacunas suelen despertar polémicas. Y esta no es la excepción. Los padres que se oponen o que dudan temen someter a niños tan pequeños a los posibles efectos adversos de una vacuna que es relativamente nueva y por lo tanto no ha sido demostrada en el tiempo su efectividad.

Algunas de estas dudas llegan al consultorio de la Doctora Mariela Chistik, pediatra del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. “Agunos padres me plantean por qué tienen que vacunar a su hija o su hijo tan temprano para una enfermedad de transmisión sexual“, comenta a La Nación. “Es una duda válida. Lo que yo les respondo es que a través de distintos estudios se vio que los anticuerpos producidos como respuesta a la vacunación en mujeres de 10 a 14 años son al menos dos veces mayores que los que se observan si se vacuna a chicas de 15 a 25. Por eso los estudios concluyen que las adolescentes jóvenes responden mejor a la vacuna que las adolescentes mayores”, explica.

Una razón más para despejar temores de los padres, suma la pediatra Chistik es que la vacunación tiene cobertura para toda la vida. “Vacunás a los 11 según el esquema de dos dosis y después no hay que vacunar nuevamente”.

Otro motivo de resistencia está en los efectos adversos y la polémica generada alrededor no sólo de esta sino de las vacunas en general. “Muchos de los temores llegan a través de cosas que los pacientes leen en Facebook o internet”, cuenta la doctora Chistik. “Lo que puede haber es dolor en el sitio de colocación o tumefacción, pero (las del VPH) son vacunas bastante seguras”.

¿Un paso más hacia la erradicación del cáncer cervical?
Una de las voces que ve con buenos ojos el nuevo esquema de vacunación obligatoria y la inclusión de los varones al mismo es el doctor Eduardo López, Jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y Presidente de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP).

El principal motivo es la promesa a futuro de disminuir la incidencia y la mortalidad por cáncer de cuello de útero, del cual el VPH es el gran responsable, en la población Argentina. “Debemos recordar que en nuestro país se diagnostican cada año 5000 casos de cáncer cervical y 1800 mujeres mueren por esta causa. La prevalencia global de la infección por VPH global (varones y mujeres) es del 16% en Argentina. Además, la infección persistente por el VPH es el causante del 100% de cáncer de cuello uterino”. Por ese motivo el especialista sostiene que la vacuna contra el VPH es una herramienta fundamental en la prevención de esta enfermedad “que constituye un problema para la salud pública y tiene mayor impacto en las mujeres socioeconómicamente vulnerables”.

Con respecto a las dudas por la edad de inmunización, su argumento apoya el de la doctora Chistik. “Este virus se adquiere fundamentalmente por transmisión sexual, por lo tanto se debe proteger antes del comienzo de la iniciación sexual que, en Argentina, es de alrededor de los 13 años. El programa nacional establece la edad de los 11 años, aprovechando además que a esa edad también se vacuna para tos convulsa junto con tétanos y difteria, rubeola y alienta a completar esquemas de vacunación en caso que faltara alguna vacuna”.

También señala que las adolescentes tienen mayor susceptibilidad a la infección por HPV y además que las niñas y niños de 9 a 12 años van al médico pediatra con mayor frecuencia que los mayores de 13 años, por lo tanto es más fácil vacunar a púberes que adolescentes.

En respuesta a título de este párrafo, cabe aclarar que la vacuna consiste en un paso más hacia la erradicación del cáncer pero todavía no la garantiza. Los estudios mundiales apuntan a una reducción de dos tercios
De hecho la vacuna contra el VPH no previene la infección de todos los serotipos de alto riesgo, por lo cual los controles ginecológicos recomendados siguen siendo vigentes: la prueba de Papanicolaou, que consiste en un tamizaje para evaluar riesgo de cáncer cervical, se debe realizar anualmente, aun en mujeres que han recibido la vacuna contra el VPH.

Una enfermedad silenciosa
La infección (del VPH) puede ser silente y no dar síntomas por años hasta que se detecta el cáncer de cuello uterino”, alerta el infectólogo Eduardo López. “En muchos casos se porta el virus y se transmite sin tener ningún síntoma como ocurre en la mayoría de las veces, pero una vez que se aloja es muy difícil de erradicar dado que no tiene tratamiento médico efectivo y a través del tiempo puede provocar efectos nocivos que culminan con distintos tipos de cánceres“, describe. Por esa razón no se indica en primer término la vacunación a los adultos: “un porcentaje significativo de los mismos ya estarían infectados por el virus y la vacuna sería mucho menos eficaz”, sostiene.

El comportamiento de la enfermedad se considera silencioso porque no siempre provoca síntomas visibles como pueden ser los de un resfrío. Además porque el tabú y la vergüenza que todavía rodea a lo relacionado a la vida sexual hace que quien padezca el hachepevé tienda a ocultarlo.

Lo cierto es que el VPH es una afección frecuente y que, además, puede adquirirse tempranamente con el comienzo de la actividad sexual. Como explica el especialista: “Se acepta que la edad temprana del primer coito es un factor de riesgo, por lo tanto si se vacuna antes de la actividad sexual, se logra protección adecuada antes de la exposición al virus” y resalta: “Debemos recordar que este virus se aloja en la piel y mucosas y se puede adquirir el mismo en juego sexuales en el área genital, anal u oral sin penetración como es el caso de las verrugas genitales. Incluso los recién nacidos pueden padecer papilomatosis laríngea (el virus infectaría la laringe del bebé)” al pasar por el canal del parto de la madre que está infectada por el virus, tenga o no tenga síntomas.

Con respecto a la conveniencia para la salud pública de incorporar a los varones a los esquemas de vacunación señala como positiva la experiencia de Australia, donde “ la implementación de la vacuna en varones logró una muy rápida disminución de las verrugas genitales” y añade que se ha demostrado que la estrategia de incorporar varones adolescentes a la vacunación contra VPH es una medida costo-efectiva para disminuir incidencia y mortalidad por cáncer cervical en las poblaciones donde la inmunización en niñas son menores al setenta por ciento (70%) como ocurre en disitintas áreas de Argentina. Por otra parte, añade que “al vacunar mujeres y varones se apunta a que disminuya la circulación del virus de modo que el riesgo de contagio será mucho menor”. Esta estrategia está apoyada por la Organización Mundial de la Salud. Finalmente, explica que la vacunación en varones otorgaría protección a los hombres que tienen sexo con hombres. NR


Fuente: La Nación

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