Buenos Aires, 24/03/2017

Cómo la tecnología reconvirtió trabajos tradicionales en la Ciudad

En paralelo al fenómeno Uber, tanto mozos como taxistas o negocios con delivery apelan al celular para ahorrar tiempo y hacer más eficiente su tarea.

(CABA) Fernando recibió la solicitud de viaje en su celular. Aceptó y condujo su taxi hasta donde lo esperaban. En la pantalla de su teléfono, el pasajero veía cómo se dibujaba el recorrido y recibió una notificación cuando llegó. Al terminar el servicio, chofer y cliente intercambiaron calificaciones.

Taxistas que se pasaron del radio taxi a las aplicaciones móviles, mozos que reemplazaron la comanda de lápiz y papel por un sistema digital para tomar los pedidos y locales de delivery en los que el sonido del teléfono ya no es lo único que marca el pulso de las ventas. La era 2.0 no sólo abrió las puertas a nuevos modelos de servicios, sino que permitió reconvertir actividades tradicionales en la ciudad.

Así, la discusión que desencadenó Uber varios meses antes de su arribo a Buenos Aires fue lo que inspiró a Daniel Aleman a pensar en TaxiCel.

Aleman imaginó así una alternativa que permita a los taxistas “competir con las mismas herramientas” que Uber. Así fue como nació TaxiCel, una aplicación argentina que comenzó a funcionar hace pocas semanas en Capital Federal y, según los números que manejan sus creadores, cuenta con 700 conductores adheridos y 400 usuarios.

Además de TaxiCel, desde 2014 funciona en el país EasyTaxi, que, si bien había sido prohibida por el gobierno porteño, la realidad muestra hoy que se puede utilizar sin costos extras para el conductor o el pasajero. Safer Taxi es otra app que sigue operando en la ciudad; en este caso, asociada a una empresa de radiotaxis.

No obstante, en el caso de TaxiCel, Alejandro Pestchanker, uno de sus cofundadores, dijo a La Nación que mantienen un diálogo fluido con las autoridades porteñas, pero que es necesario “adaptar las normas a las necesidades actuales de la sociedad”.

A diferencia de Uber, Pestchanker dijo que ellos tomaron “lo bueno de lo que hay” en el sistema de taxis actual y que “no hace falta ser disruptivos” para mejorar la experiencia de los pasajeros.

Entre los beneficios que enumeran sus creadores, esta app nacional permite ver la identidad del chofer y los datos del coche antes de abordarlo, saber en qué momento llegó al punto de partida elegido y calificarlo al final del recorrido. Además, afirman que los taxistas pueden hacer más viajes por día, con mayor seguridad y ganancias. Los usuarios también suman premios por recomendarla y acumulan puntos que después pueden ser utilizados para pagar.

Fernando, un taxista que trabaja con TaxiCel y EasyTaxi, aseguró al ser consultado que ganó “eficiencia” y que no está “todo el día girando” como cuando usaba el radio taxi. Dijo, además, que los pasajeros tienden a parar más a los autos que llevan el acrílico en el techo “por seguridad”, en detrimento de los “puerta negra”, como se conoce en la jerga a los que no pertenecen a una flota de radio.

mozo tablet

En la gastronomía
Fuera de la puja que mantienen Uber y los taxistas, las nuevas tecnologías están presentes desde hace tiempo en otros rubros y con una relación más armoniosa.

Uno de los casos es el de las aplicaciones para restaurantes como E-restó, start-up argentina que nació hace cinco años como una plataforma de gestión para los locales gastronómicos. A diferencia del software tradicional que se utiliza en muchos bares y restaurantes, según sus desarrolladores, la app le da “más comodidad y libertad” al dueño del local, permitiendo conocer en línea cómo van las ventas sin estar en el lugar.

La eficiencia es otro de los puntos fuertes que mencionan Juan Manuel Cuello y Alejandro Fernández Funes, fundador y uno de los socios de la empresa, respectivamente. “Una de las funciones permite cargar recetas. Entonces, se cruzan las cantidades y el precio de los ingredientes, y el sistema calcula el costo. Gracias a esto, una de las usuarias se dio cuenta de que la torta más solicitada del local la estaba vendiendo a pérdida”, contó Fernández Funes.

Donde E-restó se hace más visible para la comunidad es en la mesa. Así suele ocurrir en La Princesa, la confitería situada en avenida San Martín 1650, una de las 50 que usan el sistema en Buenos Aires. En ese lugar, según contó a La Nación Gustavo Álvarez Cobas, uno de los dueños, varios clientes se sorprenden cuando los mozos se acercan a tomar el pedido con una tablet. Es que la app permite cargar la carta y que las comandas salgan impresas directo en la barra, y, de esta manera, reducir los tiempos de entrega y mejorar la comunicación con la cocina. Y para quienes no pueden esperar, la cuenta puede obtenerse al instante.

Las empresas de delivery también son una muestra de la sinergia entre las nuevas aplicaciones y los modelos de negocios preexistentes. Pedidos Ya tiene cerca de 1500 comercios adheridos en Buenos Aires, que representan la mitad de todo el país. Y está presente en más de 400 ciudades de América latina.
Según datos de la empresa, en la actualidad, el 70% de los pedidos de delivery que llega a los locales es a través de la plataforma digital. “Como el sistema siempre se caracterizó por ser muy completo y sencillo, pensamos que los usuarios encontraron ese valor agregado y, por eso, comenzaron a preferirla al teléfono”, dijo Federica Hampe, la vocera de la empresa.

“Por un tiempo, convivirá lo viejo con lo nuevo”
El analista especializado en telecomunicaciones Enrique Carrier se refirió al fenómeno de Uber y el avance de las nuevas tecnologías en distintas actividades comerciales. “Es algo que se está viendo desde los principios de Internet”, dijo. Y agregó: “En una red donde todos están conectados por igual, se desintermedia el mecanismo que había antes para poner en contacto la oferta y la demanda”. En ese sentido, planteó la analogía con las empresas de radiotaxi y Uber. “Por un tiempo van a convivir los métodos tradicionales con las nuevas modalidades. Cada una tendrá su público”, afirmó el experto. En el caso de las aplicaciones de transporte, Carrier subrayó como diferencia que mientras un taxista no suele tener clientes fijos, las aplicaciones generan un historial por un sistema de calificaciones. No obstante, dijo que “hay cosas para mejorar” como en el caso de los requisitos que se le pide a uno y a otro para brindar el servicio. Y también consideró que la ley que regula el funcionamiento de los taxis “es anacrónica” ya que sólo contempla solicitar viajes en la calle o por teléfono.

Trámites por Internet
Obtener un turno en un hospital
Hacer un reclamo de la vía pública
Solicitar una partida de nacimiento
Pedir la clave fiscal de la Afip
Pedir un delivery

Pedidos Ya3

Fuente: La Nación

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