Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

La plaza Belisario Roldán en pésimas condiciones

(CABA) La plaza Belisario Roldán, un jardín para los vecinos de Versailles que además de disfrutar del verde, celebran cada fecha patria y colocan una bandera argentina en el mástil y la izan al compás de la melodía que reproduce el disco de pasta. Asimismo, el Belisario Roldán funciona como lugar de encuentro de los moradores cercanos y también para los niños que juegan o hacen deportes y de vecinas de décadas...

(CABA) La plaza Belisario Roldán, un jardín para los vecinos de Versailles que además de disfrutar del verde, celebran cada fecha patria y colocan una bandera argentina en el mástil y la izan al compás de la melodía que reproduce el disco de pasta. Asimismo, el Belisario Roldán funciona como lugar de encuentro de los moradores cercanos y también para los niños que juegan o hacen deportes y de vecinas de décadas que pasan algunas horas de la tarde a la sombra de sus árboles. La plaza actualmente funciona hoy como escenario donde se realizan una jornada gratuita de castración anual para perros y gatos y una feria gastronómica a muy bajo costo que tiene lugar cuatro veces por año.

Es una porción de espacio verde pequeña, muy descuidada, que conserva los caminos de tierra, mantas de ladrillo molido en ciertas porciones del terreno y los bancos de granito originales. No tiene juegos para niños y es hogar de todo tipo de especies de aves: chimangos, tordos, colibríes y pájaros carpinteros. Hay pocos rincones de la Capital que se conservan iguales durante cinco décadas. Esta plaza es un ejemplo.

Según cuentan los habitantes de Versailles, los vecinos de la plaza resisten la puesta en marcha de los proyectos de modernización y revalorización impulsados por el gobierno de la ciudad. “Siete años atrás, hubo un intento del gobierno de cambiar los bancos de granito por otros de madera y de enrejar la plaza, pero la asociación vecinal los detuvo. Hay una tradición muy fuerte en torno a la plaza, y la mayoría no quiere que cambie”. Explico Laura González Arbas, que vive sobre la calle Santo Tomé desde hace más de 20 años. Además, agregaron otros vecinos que: “esta es una plaza que está siempre igual, pareciera detenida en el tiempo. Las pocas mejoras que le han hecho no se conservaron, y la gente además es muy sucia”.

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