Buenos Aires, 25/11/2017, edición Nº 1837

Crece la instalación de rejas en espacios públicos de La Plata

La Facultad de Ingeniería y el Teatro Argentino son algunos de los edificios que se vieron modificados. Es para evitar el vandalismo; los vecinos se oponen.

(PBA) Primero enrejaron el perímetro de la Legislatura y el Campus de la Facultad de Ingeniería; luego, el Teatro Argentino y la Catedral; ahora, el edificio histórico del Registro Civil. La creciente instalación de cercos perimetrales en espacios públicos y edificios históricos de La Plata, que está modificando el paisaje urbano de la capital bonaerense, abrió el debate: los que apoyan la medida sostienen que la colocación de rejas apunta a preservar los edificios históricos; los detractores consideran que con los cercos se “privatiza el espacio público” y remarcan que el Estado no ha desarrollado políticas integrales para la preservación del patrimonio arquitectónico y cultural.

El debate cobró fuerza durante los últimos meses con la instalación del cerco perimetral del Teatro Argentino. Se trata de 400 metros sobre la línea municipal, con cuatro portones de acceso libre, ubicados en cada esquina del predio. El espacio que rodea al teatro era utilizado por distintas tribus urbanas para practicar skate, hacer muestras de arte y reunirse los fines de semana, al caer la tarde. Pero las autoridades del Instituto Cultural, durante el gobierno de Daniel Scioli, decidieron cercar al teatro.

La medida -argumentaron las autoridades- fue adoptada ante “la sucesión de hechos vandálicos que viene sufriendo el edificio en los últimos años”. Y aseguraron: “Creemos en la democratización del espacio público, pero también tenemos el deber, como Estado, de cuidar el patrimonio de todos los vecinos de la provincia de Buenos Aires. Por estas razones, se comenzó a construir una protección perimetral para recuperar este espacio urbano y su uso público durante el día”.

Pero los vecinos no opinan lo mismo: Mariela Fernández, que suele pasar diariamente por el teatro para ir a trabajar, aseguró que con la reja se pierde un pulmón público. “Ahora la reja y los bloques de hormigón dan un aspecto penitenciario al teatro; antes era mucho más libre y tenía vida con la gente ocupando el lugar”, dijo la mujer.

Desde el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires (Capba) surgieron las críticas más contundentes a la instalación de este cerco en particular y de otros en general, y emitieron un comunicado que indica: “Este corazón [por la plaza seca de teatro], necesita para su explotación plena ser alimentado con actividades culturales y sociales que le den vida? Llama poderosamente la atención que justamente el organismo provincial que tutela nuestras edificaciones emblemáticas, no sólo no manifieste resistencia sino que es partícipe de este avasallamiento sobre un patrimonio arquitectónico contemporáneo. Una vez más, como en tantos otros edificios públicos, se ha elegido el camino más corto y menos comprometido”.

Consultado por LA NACION, un vocero del gobierno de María Eugenia Vidal aseguró que se verificará el estado arquitectónico de los edificios históricos esta ciudad. “Hace muy poco tiempo que nos hicimos cargo. Sin embargo, se ha comenzado a relevar el estado de los espacios y edificios públicos históricos de La Plata. Queremos saber cuál es la situación de cada uno de ellos para emprender un plan de reformas o mejoras”.
Precisamente, entre las reformas y la puesta en valor de los espacios públicos se encuentra el edificio del Registro Civil, situado en la esquina de las avenidas 1 y 60. Allí también se está levantando un cerco perimetral de ladrillos y rejas.

“La verdad es que cuando se cerca un espacio público o un edificio histórico, lo que se está haciendo es privatizando ese lugar. Lo peor es que después de eso nadie más lo usa. Nosotros entendemos que los argumentos que esgrimen en cada caso son para proteger los espacios del vandalismo, pero sería más respetable buscar una solución que incluya a las fundaciones y al estado provincial y municipal”, dijo a LA NACION Jorge Martegani, secretario de Carba en esta ciudad.

En la catedral, hace unos meses, también se levantó un cerco. Se trata de una protección de rejas de más de tres metros de altura que rodearán los casi 500 metros de su perímetro, delimitado por las avenidas 51 y 53 y las calles 14 y 15.

El argumento de la Fundación Catedral fue que con ese cerco se evitan los grafitis y los actos de vandalismo contra esa basílica. LA NACION intentó dialogar con las autoridades de esa fundación, pero no respondieron a las recurrentes solicitudes.

La presidenta, Miriam Moralejo Ibáñez, había explicado que el proyecto de enrejado se bosquejó en 2010. Intervinieron arquitectos y especialistas en conservación de edificios históricos. “Las rejas respetan el estilo de la Catedral, están ajustadas a su importancia como Monumento Histórico“, había dicho Moralejo Ibañez a la prensa.

El nuevo intendente de la ciudad, Julio Garro, dijo que las rejas se irán retirando de los edificios históricos cuando haya un cambio de mentalidad. “Hay un problema cultural que viene de arrastre. Pareciera que el espacio público y los edificios históricos no fueran de nadie. Y en realidad son de todos nosotros. Pero cambiar esa forma de pensar va a llevar unos años. Para proteger ese patrimonio, muchas ciudades han decidido cerrarlos con rejas para resguardarlos del vandalismo. Y La Plata no es una excepción, por eso proliferaron durante los últimos años los cercos en torno a los edificios“, comentó Garro a LA NACION.

Y agregó: “Nuestra idea es que los vecinos puedan disfrutar de esos espacios y lógicamente las rejas ponen un freno y limitan. Pero hasta que no haya un cambio de mentalidad las rejas continuarán. Ahora hay que poner en condiciones muchos espacios públicos porque heredamos una ciudad en estado de abandono”. NR

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Fuente: La Nación

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