Buenos Aires, 25/11/2017, edición Nº 1837

La pianista Martha Argerich fue galardonada en Estados Unidos

Es el galardón más importante de la cultura que otorga el país norteamericano. La ceremonia fue presidida por el presidente Barack Obama. Argerich nació en Buenos Aires en 1941.

(CABA) La pianista argentina Martha Argerich recibió el premio Kennedy en Estados Unidos, el mayor galardón a la cultura que otorga el país norteamericano. La distinción fue entregada en Nueva York por el Kennedy Center en una ceremonia en la que participó el presidente estadounidense Barack Obama.

Antes de recibir el premio, la pianista habló con The Washington Post sobre esta importante distinción: “Mi hija me insistió mucho. Después (el violinista) Itzhak Perlman me llamó y me dijo que va a ser muy divertido. Entonces me fijé algunas de las personas que habían recibido ese premio y entonces, por supuesto, me sentí muy honrada”.

La presidenta del Centro Kennedy, Deborah Rutter, dijo que Argerich “se entrega por completo a la potencia de la música”. The New York Times, por su parte, la describió como “una artista brillante, cuyo juego combina la técnica prodigiosa con una musicalidad extraña”.

Martha Argerich es considerada una de las máximas exponentes de la música clásica desde la posguerra, especialmente célebre por sus interpretaciones de Frédéric Chopin, Franz Liszt, Johann Sebastian Bach, Robert Schumann, Maurice Ravel y Serguéi Prokófiev y serguéi Rajmáninov. Nació en Buenos Aires, en 1941, de unos padres que venían escapándose de las miserias europeas de principios del siglo pasado. Con tan solo cuatro años, Argerich brindó su primer concierto en el Teatro Astral y a sus 13 fue recibida por el entonces Presidente Juan Domingo Perón, en 1954.

De aquel acontecimiento, la musa diría: “Yo tenía un poco más de 12 años, había tocado en el Teatro Colón, y Perón me había dado una cita en la residencia presidencial. Mamá preguntó si podía acompañarme y le dijeron que sí, por supuesto. Yo no era muy peronista; me acuerdo de que siempre estaba pegando por todos lados papelitos que decían «Balbín-Frondizi». Perón nos recibió y me preguntó: «¿Y adónde querés ir, ñatita?». Y yo quería ir a Viena, para estudiar con Friedrich Gulda. A él le gustó que no quisiera ir a Estados Unidos. Lo más cómico fue que mi mamá, para congraciarse, le dijo que a mí me encantaría tocar un concierto en la UES [Unión de Estudiantes Secundarios]. Y parece que yo debo haber puesto una cara bastante reveladora de que la idea no me gustaba, porque Perón le empezó a seguir la corriente a mamá, diciéndole «por supuesto señora, vamos a organizarlo», mientras me guiñaba un ojo y, por debajo de la mesa, me hacía con un dedo que no. Él la estaba cargando a mamá y a mí me tranquilizaba. Se dio cuenta de que yo no quería. Fantástico, ¿no? Y le dio un trabajo a mi papá. Lo nombró agregado económico en Viena. Y a mamá le dijo que le parecía que ella también era muy inteligente, emprendedora y capaz y le consiguió otro puesto en la embajada.”

Además de Argerich, este año recibieron esa prestigiosa medalla el actor Al Pacino, la banda de rock Eagles, la cantante de góspel Mavis Staples y el cantautor James Taylor.

S.C.

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