Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

La pianista Haydée Schvartz y el barítono Victor Torres en la Biblioteca Nacional

Una oportunidad especial para compartir un momento de música de gran nivel enn Agüero 2502. La pianista Haydée Schvartz y el barítono Víctor Torres ofrecen hoy y mañana a las 19 un concierto de cierre del ciclo 2014 de Raras partituras que organiza la Biblioteca Nacional desde 2005. El repertorio que abordarán estará centrado en un programa de piezas para canto y piano compuestas por autores de diversas épocas y...

Una oportunidad especial para compartir un momento de música de gran nivel enn Agüero 2502.

pianista

La pianista Haydée Schvartz y el barítono Víctor Torres ofrecen hoy y mañana a las 19 un concierto de cierre del ciclo 2014 de Raras partituras que organiza la Biblioteca Nacional desde 2005.

El repertorio que abordarán estará centrado en un programa de piezas para canto y piano compuestas por autores de diversas épocas y estilos.Ambos, con trayectorias ampliamente reconocidas en nuestro medio e internacionalmente, recorrerán obras de Charles Ives, Erik Satie, Franz Schubert, François Couperin, John Dowland, Alexander Scriabin, Robert Schumann, Hector Berlioz, Lili Boulanger, Joseph Haydn, Henry Purcell y de los compositores argentinos Gerardo Gandini y Mariano Etkin y demostrarán de qué manera se pueden conseguir momentos de magia con sólo un piano y una voz.

–¿Cómo lograron conformar un repertorio tan variado que hace un recorrido desde Dowland pasando por Scriabin, Satie o Gandini?
Haydée Schvartz: –Lo ideamos tratando de mantener un equilibrio y teniendo un criterio en la selección. La peculiaridad de este programa es que cada composición es una gema en sí misma. Son obras en las que uno, como intérprete, se siente frágil aún dentro de la fragilidad de esa música. Hay momentos en los que una obra tiene tanta carga, tanto contenido y todo está tan al límite, que uno quiere lograr en ese instante que ocurra el milagro.
Víctor Torres: –Son piezas con una sonoridad delicada pero que no están exentas de fuerza, como ocurre con “Ich hab’ im Traum geweinet” de Schumann, pese a que es una obra cantada casi a capella. Debemos buscar en nuestro interior para poder interpretarlas porque en general son piezas de mucha profundidad y sensibilidad musical.
HS: –Ambos hemos atravesado un montón de situaciones y experiencias en la música y en la vida. Por eso sentimos que tenemos una posibilidad de llegar con fluidez a esas composiciones. Todas las obras poseen momentos de extrema belleza fugaz. Es esa fugacidad la que las une. Están conectadas por esa belleza, lo cual no es poco en la construcción de un programa. Contienen esa vida, esa integración del sonido que las hace significativas al unirlas en un concierto.
VT: –Es como cuando entre una gran cantidad de fotos uno elige las más significativas y arma un álbum. Se genera de esta manera una historia, un tono discursivo particular, casi como una ensoñación.

–¿Hay conexión entre obras de diversas procedencias y épocas?
VT: –Ocurre, por ejemplo, que al transcribir al piano una obra creada para laúd por Dowland, se genera otro tipo de sonoridades que nos hace dudar de si estamos en el camino correcto. Esto es porque aparecen armonizaciones que en el laúd suenan de manera natural, pero que en un piano llevan a la duda. Se logran efectos extraños y de una belleza llamativa. Es por eso que a veces la conexión entre una obra antigua y una moderna es más cercana de lo que se pueda imaginar.

–¿Por qué se eligió este espectáculo para clausurar el ciclo Raras partituras de este año?
Ezequiel Grimson: –Se debe a que este concierto se enmarca perfectamente dentro de los lineamientos que propone Raras partituras. Además de ser dos artistas inconmensurables, trabajan con obras que no están en el repertorio más canónico o conocido. Es un viaje en el tiempo. El programa empieza con Dowland, pero termina con una pieza de Mariano Etkin, que es una de las composiciones más impactantes que se crearon en estos años del siglo XXI.
HS: –La música de Etkin es esquiva y está siempre al límite, transitando caminos de cornisa. Será un perfecto cierre para este concierto.

Fuente: Tiempo Argentino

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