Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

La Patria, la culpa y el otro

Pedro Robledo, integrante de Fundación Pensar, escribió en la Nación la “estrategia” del oficialismo nacional de “estrategia de incriminar a ajenos por problemas propios”. (CABA) ¿La Patria es el otro o la culpa es del otro? Es el siguiente texto que escribió Pedro Robledo para La Nación, donde analiza el discurso del gobierno nacional ante los problemas vigentes en Argentina. Si bien el gobierno nacional sabe que está transitando sus...

Pedro Robledo, integrante de Fundación Pensar, escribió en la Nación la “estrategia” del oficialismo nacional de “estrategia de incriminar a ajenos por problemas propios”.

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(CABA) ¿La Patria es el otro o la culpa es del otro? Es el siguiente texto que escribió Pedro Robledo para La Nación, donde analiza el discurso del gobierno nacional ante los problemas vigentes en Argentina.

Si bien el gobierno nacional sabe que está transitando sus últimos meses en el poder, no pierde las mañas que lo acompañaron por más de una década. Se ha vuelto constante desde el oficialismo llevar a cabo la estrategia de incriminar a ajenos por problemas propios y, tras ello, ordenarle casi de manera automática a su batallón de militantes que amplifiquen el mensaje. La impunidad del relato ha hecho estragos con la Argentina en los últimos 10 años. Pero el tiempo ha agudizado nuestro sentido de observación y fuimos descubriendo que en todas las materias donde el gobierno nacional tuvo errores, atrás hubo un mensaje deformado e incriminador hacia un tercero.

La primera víctima del poder de distorsión del relato fue el campo. Luego de la resolución 125, Cristina Kirchner acusó a los ruralistas de organizar “piquetes de la abundancia” y transformarse en grupos que operaban contra el Gobierno. A partir de este conflicto, el campo sufrió una de las crisis más importantes de su historia producto de severas restricciones a las exportaciones e impuestos excesivos. El Gobierno argumentó que los conflictos rurales eran internos porque nunca tuvieron intenciones de colaborar con el modelo.

En materia económica se utilizó la misma ecuación: el relato responsabilizó a los comerciantes y proveedores que, al responder a supuestos intereses corporativos, cobraron más caros sus productos y perjudicaron el valor de la moneda en todo el país. En esta línea, el Gobierno lanzó el programa Precios Cuidados para controlarlos. Habría que preguntarse si la inflación efectivamente se pudo controlar con los Precios Cuidados o esto ha sido otro chivo expiatorio de su ficción narrativa.

La estrategia no permite autocrítica: el objetivo es buscar enemigos, distorsionar el mensaje y seguir adelante. Otro tema caliente en el que el Gobierno desconoce su responsabilidad es la inseguridad. Poe supuesto que la respuesta es culpar a los medios que inventan situaciones que no condicen con la realidad.

La misma dinámica vemos en temas como la corrupción, el avance del narcotráfico o la democratización de la Justicia. El Gobierno ha repartido culpas entre medios opositores y autoridades locales y provinciales. Mientras los hechos son crudos, el mensaje tergiversa y confunde.

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