Buenos Aires, 13/12/2017, edición Nº 1855

La necesidad de una Orientación Vocacional temprana

Los jóvenes se dan cuenta que la carrera que eligieron apurados no fue la acertada cuando ya transitaron los primeros meses en la universidad. Profesionales coinciden en que lo mejor sería comenzar con las tareas de orientación en los primeros años del secundario y destacan la necesidad de políticas públicas sobre el tema. (CABA) La mayoría de las personas comienza por explorar las alternativas vocacionales bien entrada la adolescencia, cuando...

Los jóvenes se dan cuenta que la carrera que eligieron apurados no fue la acertada cuando ya transitaron los primeros meses en la universidad. Profesionales coinciden en que lo mejor sería comenzar con las tareas de orientación en los primeros años del secundario y destacan la necesidad de políticas públicas sobre el tema.

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(CABA) La mayoría de las personas comienza por explorar las alternativas vocacionales bien entrada la adolescencia, cuando están terminando el colegio secundario y la pregunta sobre qué van a estudiar es inevitable. El problema es que muchos llegan con una elección muy apurada y esto hace que ni bien comienzan a cursar la carrera, se den cuenta que no fue la acertada. Por eso, en un encuentro de Orientadores en la Universidad de Flores, varios profesionales coincidieron que lo ideal sería comenzar con las tareas de orientación más temprano y destacaron la necesidad de políticas públicas sobre el tema.

“A los chicos les costaba mucho vincularse con ellos mismos. Me decían que en el colegio nunca les habían hecho hacer actividades de orientación y les daba bronca que ahora que faltaba tan poco para terminar la secundaria les hicieran esto. Me parece que sería un trabajo para empezar mucho antes, para que ese chico ya tenga el ejercicio de reflexionar, de proyectar; y no que de repente le pregunten que quiere hacer de su vida”, comentó Julieta, estudiante de último año de Psicopedagogía e integrante del Centro de Orientación Vocacional de la UFLO, quien tuvo la posibilidad de brindar ejercicios de orientación a los alumnos de último año de un secundario. De la misma manera opina Nora Kanje, licenciada en Ciencias de la Educación e integrante de APORA (Asociación de Profesionales de la Orientación de la República Argentina): “Los docentes, tutores, psicólogos y demás de los colegios deberían insistir en las tareas de orientación. Lo que pasa es que no siempre están dadas las condiciones en los equipos y no conocen la importancia que esto tiene. No lo implementan muchos años. En el mejor de los casos lo usan en el último tramo, pero no como una cuestión de pensar proyectos. Yo creo que incluso es un factor que promueve la retención escolar porque, si trabajás desde esa perspectiva desde los primeros años, los chicos se incentivan. Habría que poner el tema sobre la mesa”.

El último año del colegio secundario es una época en la que la mayoría de los jóvenes está pensando más en el viaje de egresados y en las fiestas de fin de curso que en la carrera que van a seguir. Muchos se dan cuenta que la elección no fue la acertada cuando ya transitaron los primeros meses en la universidad. Por eso, cada vez son más los que solicitan una reorientación. Esto se debe también a ciertas falencias en el sistema educativo que no les brinda la información necesaria para que el chico pueda conocer mejor las posibilidades y conocerse a sí mismo.

En la actualidad, la Ley de Educación Nacional 26.206 reconoce el derecho a la orientación de los alumnos, pero este no está garantizado. No se ofrece de manera generalizada en el sistema educativo y su ausencia deja incompleto el desarrollo de la escuela secundaria.

En la misma jornada en la Universidad de Flores, el Licenciado en Psicología Mario Favier-Dubois, miembro de la comisión directiva de APORA, puso como ejemplo de estas políticas que faltan a la “orientación infusiva” que se lleva a cabo en algunas instituciones del país: “Lo chicos tienen contenidos de información orientadora en la currícula. Entonces, si tienen matemática, además de ver los contenidos de la materia, van a ver las carreras que la tienen como eje y las cosas básicas que hace ese profesional. Lo mismo con todas las demás materias. Luego se combina con la orientación aditiva en el último año, haciendo talleres. Se hace a lo largo de todo el secundario”. Y concluyó: “Acá hay proyectos individuales en algunas escuelas privadas, pero no se hace en las públicas. Falta una política que convierta en realidad esta herramienta para todos los orientadores”.

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