Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

La morocha que domina el fútbol

  (CABA) Fiorella Castillo (24) accedió a mostrar su destreza con la pelota a pesar de los 38°, y un par de minutos con ella bastaron para completar el identikit: es una “chica de barrio”. Y a ella parece que no le molesta la etiqueta. Morocha, humilde y lookeada para atraer todas las miradas, comenzó la exhibición. Por su manejo de la pelota daría envidia a miles de varones y...

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(CABA) Fiorella Castillo (24) accedió a mostrar su destreza con la pelota a pesar de los 38°, y un par de minutos con ella bastaron para completar el identikit: es una “chica de barrio”. Y a ella parece que no le molesta la etiqueta.

Morocha, humilde y lookeada para atraer todas las miradas, comenzó la exhibición. Por su manejo de la pelota daría envidia a miles de varones y más aún si confiesa que “nunca practicó”. “Es habilidad natural. Últimamente me dan ganas de hacer cosas nuevas y exigirme más, porque yo misma me canso”.

“Empecé de chica, como hobby, y cuando me sentí más femenina lo dejé de lado. Me dije: ‘Basta, no puedo jugar al fútbol’, porque los chicos siempre me cargaban por eso. Después, retomé con los jueguitos cuando empecé a desfilar y conocí un grupo de humoristas”, siguió.

Fiorella fue una de las secretarias de Gerardo Sofovich en televisión y su habilidad con la redonda la ayudó a ganar notoriedad. Es productora en un programa de Futsal por cable, otro de radio, desfila, actúa en teatro con el grupo ‘Los Americones’ y, por supuesto, tambiénexplota su perfil futbolero con shows pagos. Además, estudió periodismo y tiene pensado especializarse en el deportivo.

A sus 17 años fue por tres días a la costa bonaerense pero se quedó un mes: pasaba la gorra después de hacer jueguitos. “Jugaba a la tarde y a la noche trabajaba en un boliche. Ahí fue que me di cuenta la reacción que tenía la gente cuando veía a una mujer hacer jueguitos: toda la playa me aplaudía. Algo tenía que hacer”, recordó.

Según ella “al hombre es fácil gustarle pero es difícil comprar al público femenino”. “Lo que hacía era frenar, por ejemplo, al churrero: si me ganaba, le compraba una docena, y si él hacía menos… me los regalaba. Yo los compartía con todos los nenes y ahí la reacción de las mujeres era distinta. Igual, perdí muchas veces”, rió.

Los varones la desafían y hasta la buscan para pelear, pero tiene trucos para salir airosa. “Aprovecho que hago jueguitos con las dos piernas y sin moverme del lugar. En la playa, les exigía que ellos hagan uno y uno con cada pie, o les dibujaba un círculo en la arena y, si se movían de ahí, perdían”, relató. ¿Y si les tirás los tacos aguja? “Olvidate, no pueden ni caminar”.

“Cuando fui al carnaval de Entre Ríos una amiga desafió a un jugador de fútbol que estaba ahí: ‘Cuánto que te gana’. Me miró como diciendo ‘¿vos me vas a ganar?’. Pero no había pelota”, arrancó la anécdotacuidando el anonimato del profesional. Cuando consiguieron una de tenis el hombre sólo llegó a tres y Fiorella a treinta. “El pibe no lo podía creer y toda la playa lo terminó cargando”, disparó. Por lo visto en la plaza, nos fuimos pensando que también hubiesemos sido víctimas de las mismas burlas…

 

Fuente: Clarín

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