Buenos Aires, 20/11/2017, edición Nº 1832

La moda de los “play room” o salones de juego en el trabajo

Como en las oficinas de Google

Las oficinas del futuro habrá más lugares para que fluyan las ideas y la creatividad. Uno de los pioneros en este método de trabajo fue la empresa Google.

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(CABA) En las oficinas del futuro no se va a trabajar menos en la computadora, habrá más reuniones y los jefes no tendrán despachos. Por lo menos eso se desprende de Worktech, una conferencia internacional sobre trabajo, tecnología e innovación que se realizó la semana pasada en Buenos Aires. El más importante de todos esos cambios, a mi modo de ver, es conceptual y lo expuso Greg Lindsay con su teoría de la Ingeniería de la Serendipia. Lindsay afirma que las grandes ideas nacen en los lugares menos formales, aquellos en donde nos contactamos con otras personas. Lo que no dijo Lindsay es que los lugares informales promueven el intercambio con otra gente siempre que haya tiempo disponible y ahí sí, hay oportunidad para una serendipia. Te explico que se le llama serendipia a un descubrimiento inesperado que se produce cuando uno está buscando otra cosa. El Principio de Arquímedes, la penicilina, el Teflón, el LSD, el Viagra, los Post It y hasta el dulce de leche son todas serendipias.

Las palabras de Lindsay me hicieron recordar que Claudio Veloso, periodista de informática, en los 90 afirmaba que el “boludeo” es indispensable para la tarea periodística. En esa época había que esperar largas horas la oportunidad de usar la única computadora con Internet que compartían las secciones de arquitectura e informática. En esa situación siempre había oportunidad para una serendipia. Así las cosas, el boludeo, antes perseguido, ahora será promovido y eso tendrá consecuencia revolucionarias en la forma de nuestras oficinas.

Víctor Feingold, por caso, director regional de la empresa Contract, un mega estudio de arquitectos que diseña y construye oficinas en Argentina, Uruguay y Chile, afirmó en Worktech que los espacios de trabajo se deben organizar de acuerdo a las actividades y no a las jerarquías, es decir, más espacio para los trabajadores, menos para los jefes.

Además, según Feingold, en un futuro cercano, comenzaremos a ser todos trabajadores móviles así que olvidate de tener tu propio escritorio. La oficina se va a convertir en un lugar para trabajar en equipo, donde harán reuniones y el trabajo, ese que ahora se hace delante de una pantalla, lo podrás hacer en tu casa o en un bar. De hecho, las oficinas del futuro serán más parecidas a un Starbucks con salitas de reuniones que a la oficina en la que laburás ahora.

Claro que la innovación tecnológica ayudará a la transformación, pero sobre todo las que alientan el intercambio con colegas, al boludeo. Por ejemplo, según Philip Ross, de la consultora internacional Unwork, dentro de cinco o seis años, el teléfono va a desaparecer de las oficinas, no va haber papeles sobre los escritorios, ni cables por debajo de ellos.

Los cambios se vienen porque trabajar hoy ya no es lo que solía ser. Por ejemplo, durante la conferencia, Harald Becker, de Microsoft, afirmó que el 60% de los escritorios permanece vacío por las reuniones, los viajes y el trabajo a distancia. Es por eso que los expertos de Contract aconsejan que las nuevas oficinas tengan espacios multifunción, como cafeterías que se puedan convertir en aulas, salas de reunión o, por que no, en lugares de trabajo flexibles. Ya mismo, las oficinas más cancheras de Buenos Aires tienen sillones bajos y mesitas para que la gente trabaje tirada como si estuviera descansando. Ross asegura que organizar una oficina ya no es tema de poner muebles sino de lograr que la gente esté cómoda y se sienta bien.

Fuente consultada: Clarín

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