La mexicana Carla Morrison se presenta en Buenos Aires

La mexicana Carla Morrison se presenta en Buenos Aires

(CABA) A tres años de su debut en Buenos Aires, de la mano de su primer álbum, Déjenme llorar, con el que se transformó en una de las artistas revelación de América latina, Carla Morrison regresa a esta orilla del Río de la Plata para presentar su más reciente trabajo discográfico, Amor supremo (2015). Pero en esta ocasión lo hará a través de dos shows: el primero sucederá esta noche, a las 21, en La Trastienda Samsung (Balcarce 460), y el otro será el sábado en La Pampa y Figueroa Alcorta, aunque como parte de de los actos internacionales que participarán en el Movistar Fri Music que tributará a Soda Stereo. “Desde chiquita, fui muy fan de la Argentina por toda la música que nos dio”, afirma al otro lado del teléfono, desde Bogotá, la cantautora mexicana, quien colaboró en el más reciente disco de Los Pericos, Soundamétrica. “Crecí con Los Pericos y con Cerati. También soy amiga de los Banda de Turistas y Sol Pereyra. Si bien la relación con Argentina siempre fue muy bonita, ser parte del homenaje a Soda Stereo es súper especial para mí”.

–Vuelve con un disco compuesto en medio de su última gira y que ofrece un sonido más onírico. ¿Por qué dio un giro de 180 grados con respecto a la propuesta de su primer álbum?

–Fue como explorar con otro sonido, pues siento que es importante retarse a uno mismo. Se trató de una búsqueda interior que también quise tener. Todo esto fue intencional, pero de una manera muy natural. No tenía ninguna intención de pegarla al techo o de ser la chica más cool del momento. Reflejó mi realidad actual.

–¿Cómo siente que impactó su discurso en las nuevas generaciones de público?

–En la industria musical hay una tendencia a criticar a la mujer y de hacerla sentir que si no mira y no habla de cierta manera, no es válida. A partir de mi forma de ser, de mis tatuajes y de mi discurso, pretendo demostrar que estamos al mismo nivel. Para mí ha sido muy bonita la devolución porque noto que las mujeres aprecian, celebran y se emocionan al ver algo diferente. Y aunque existe ese machismo en muchas de nosotras, a veces es inconsciente porque creces con una idea que te inculcan la familia y la sociedad.

–Cuando se dio a conocer, no faltaron las comparaciones con Julieta Venegas y Natalia Lafourcade. Sin embargo, sigue siendo fiel al pop independiente, aunque a partir de una lectura muy mexicana y contemporánea. ¿Cómo sostiene ese equilibrio?

–A uno siempre le van a encontrar parecidos porque el humano necesita referencias. Eso pasa con todo. Si no lo ves, no lo crees. No me molestaron las comparaciones con Natalia y Julieta porque las admiro. Aunque Déjenme llorar nunca fue pensado para ser igual que ellas. Estaba pasando por un rompimiento amoroso en ese momento, que me tenía hecha mierda, y me dieron ganas de contar mi historia. Mientras que con Amor supremo la búsqueda fue más tranquila, amorosa y compasiva. El vivirlo ha sido muy bonito porque la gente lo está aceptando de una manera más madura. Así que uno a veces tiene que estar en el juego para encontrar su identidad y para que la respeten.

–A pesar de circular por el mainstream, ¿se siente aún un artista indie?

–Me gusta ser independiente, y la palabra indie no me parece mala. Yo tomo mis propias decisiones y elijo el camino de mi proyecto. Así que dependo mucho de mi creatividad. Me da una gran alegría ser parte de una escena que busca eso y que demuestra que tiene una propuesta distinta para ofrecer. Aunque es hermoso y amoroso, México es un país muy melancólico porque queremos la aceptación y tener nuestra propia identidad. Y cuando la encontramos, no la dejamos ir. Los ochenta y los noventa, con Caifanes, Fobia y Maná, nos dio mucha personalidad. Pero ahora que hay nuevos talentos, no soltamos esa música del pasado, lo cual no nos permite crecer. Es importante vivir en el presente.

–¿Le parece que ese arraigo con el pasado tiene que ver también con que el rock y el pop lograron calar en las masas a partir de su vínculo con la música popular y con artistas como Juan Gabriel?

–Juan Gabriel es un tesoro de México al que todos le tenemos un altísimo respeto. Pero una cosa es celebrar algo y otra quedarse enganchado porque no es sano no abrir las puertas. El fue partícipe de esa apertura, especialmente en sus dos últimos discos, donde participamos Natalia y yo, al igual que muchos otros músicos actuales. Se trató de un artista con un hambre de cambio. Fue muy bonito conocerlo y trabajar juntos. No sé si volverá a aparecer alguien como él.

S.C.