Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

La Matanza: una joven se encuentra grave tras ser prendida fuego por su pareja

Fue internada en el Hospital Paroissien. El agresor, que está detenido, dijo que la mujer había intentado suicidarse.

(PBA) Una joven resultó con graves quemaduras y fue internada en un hospital de la localidad bonaerense de Isidro Casanova, luego de haber sido prendida fuego por su concubino, con quien discutió en una casa de Rafael Castillo, Partido de La Matanza, informaron hoy fuentes policiales.

La mujer, identificada por la policía como Maira Elizabeth Díaz, de 24 años, permanecía hoy internada en el Hospital Paroissien en estado estable, mientras que su concubino, Néstor Ricardo Cardozo (37), fue detenido y ya fue indagado por la Justicia, acusado de “tentativa de femicidio”.

Según las fuentes, el hecho ocurrió la noche del sábado último en una casa ubicada en la calle García Merou y Polledo, de Rafael Castillo, partido de La Matanza, cuando Díaz y Cardozo comenzaron a discutir.

Los investigadores creen que en medio de la pelea, Cardozo roció a su mujer con alcohol y la prendió fuego.

Díaz alcanzó a salir a la calle a pedir auxilio a los gritos mientras estaba prendida fuego y logró ser auxiliada por una mujer que justo caminaba por la calle y alertó a la policía.

Una dotación de bomberos llegó al lugar a los pocos minutos y una ambulancia trasladó a Díaz hasta un hospital de la zona, desde donde luego fue trasladada al Hospital Paroissien, de Isidro Casanova.

Si bien en un principio la policía creyó, en base a la declaración de Cardozo en el lugar, que la mujer había intentado suicidarse prendiéndose fuego, luego se estableció que el hombre fue quien la roció con alcohol y prendió un encendedor.

Por eso, la fiscal Analía Córdoba que investiga el caso, de la Unidad Funcional de Instrucción Temática de Delitos Sexuales de La Matanza, solicitó la detención de Cardozo, quien fue apresado por personal de la comisaría de Rafael Castillo en la misma casa donde ocurrió el hecho. NR


Fuente: La Nación

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