Buenos Aires, 26/09/2017, edición Nº 1777

La Legislatura porteña distinguió al cardiólogo Luis De la Fuente

Atendió a presidentes, escritores y famosos. Es uno de los pioneros en cardiología intervencionista.

(CABA) Cuidó el corazón de ex presidentes, como Fernando De la Rúa y Carlos Menem; escritores, como Ernesto Sábato; actores, conductores de televisión, como Gerardo Sofovich. Pero el doctor Luis De la Fuente no se inmuta por los nombres. “Yo no cambio en lo más mínimo. Para mí todo paciente merece la mejor atención”, dijo al ser reconocido por la Legislatura porteña como “personalidad destacada de la ciencia”.

En nuestro país, ha desarrollado y desarrolla una intensa actividad en el campo de la medicina cardíaca y está considerado como un pionero de la cardiología intervencionista y de la cardiología bio-intervencionista”, argumentaron los legisladores en el decreto que se publicó el año pasado.
De la Fuente nació en La Rioja y se crió en una familia de abogados y jueces. Pero él siempre tuvo admiración por el abuelo materno que no llegó a conocer: era médico.

A los 7 años, De la Fuente ya se iba a la biblioteca pública y consultaba libros de anatomía. “Me daba curiosidad por saber más sobre el cuerpo humano”, recuerda. Después de la escuela secundaria, decidió inscribirse en la carrera de medicina y en la de química. Cursó ambas carreras en la Universidad Nacional de Tucumán por un tiempo hasta que los trabajos prácticos le impidieron seguir. Siguió con medicina y luego se pasó a la Universidad de Buenos Aires. Al recibirse a los 26 años, decidió seguir aprendiendo en los Estados Unidos, donde obtuvo un doctorado y se quedó por 10 años.

Allí, aprendió y se asombró con los inicios del desarrollo de las diferentes técnicas para atender los problemas cardiovasculares. Uno de sus mentores fue nada menos que Charles Dotter, quien fue el primero que hizo una angioplastia en 1964. “Yo le pregunté por qué le había puesto ese nombre, y significa plástica de la arteria. Me pareció grandioso”, opina.

esde entonces, De la Fuente no se despegó de la cardiología y realizó importantes desarrollos al volver a la Argentina. Introdujo el cateterismo coronario, que es un método de diagnóstico muy común en la actualidad, y, entre otros aportes, en 1999 hizo la primera angioplastia con stent liberador de medicamento.

En 1965, fue invitado a participar en un congreso en Mar del Plata y sembró una gran amistad con René Favaloro. Ambos estaban trabajando en los Estados Unidos en ese momento, pero se prometieron volver. Lo hicieron años más tarde y trabajaron juntos en el Sanatorio Güemes. La dupla trabajó entre 1971 y 1992 y llevó a la creación de la Fundación Favaloro.

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Con bajo perfil, De la Fuente atendió y operó a muchos pacientes e impulsó con su equipo médico el cambio de una cardiología que operaba a cielo abierto a otra modalidad que hace las mínimas incisiones para que el paciente se recupere pronto. En los años setenta, atendió a un tío de la actriz Andrea del Boca, y su papá, el director Nicolás del Boca, decidió nombrar a un personaje de las telenovelas con el nombre “Doctor de la Fuente”. Fue también el médico que atendió al periodista Víctor Sueiro cuando sufrió un paro cardíaco y dijo que “salió de un túnel”.

Por sus contribuciones, recibió muchos premios internacionales y tres honoris causa. Formó a otros profesionales y publicó más de 250 artículos científicos. De la Fuente, esposo y padre de dos hijos, sigue operando sin pausa y con humildad. “Les digo a los médicos más jóvenes: no se la crean. Somos sólo médicos que ayudamos a los pacientes”.

Fuente: Clarín.

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