Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

La Justicia porteña habilitó el uso del Taser

La policía Metropolitana aún no habría concretado la compra.

(CABA) Un fallo del Tribunal Su­perior de Justicia auto­rizó al gobierno porte­ño a comprar pistolas paralizantes Taser para la Policía Metropolitana. Tras un proceso judicial que comenzó a fines de 2009, la máxima autoridad judicial porteña habilitó al gobierno para equipar a la policía local con estas armas. Las Taser son una suerte de picana eléctrica e infligen una descarga de 50 mil voltios durante cinco segundos a través del dispa­ro de arpones unidos al arma con filamentos electroconductores. Un comité especializado de Nacio­nes Unidas las considera “un ins­trumento de tortura” porque cau­sa un intenso dolor pero no deja huellas. Por esto mismo es muy efi­ciente para disimular abusos poli­ciales en los que la persona ha sido víctima de apremios.

Dos fallos judiciales, de prime­ra y segunda instancia, habían fre­nado la compra de las Taser. Am­bos se fundaban en que el uso de esas pistolas viola tratados inter­nacionales: tanto la Convención Contrala Tortura de Naciones Unidas –uno de los más impor­tantes tratados internacionales de derechos humanos– como la Con­vención Interamericana para Pre­venir y Sancionar la Tortura, de la OEA, desaconsejan el uso de las Taser y las califican como elemen­tos de tortura que además podrían provocar la muerte. El amparo ha­bía sido presentado por el enton­ces dirigente de H.I.J.O.S. y actual subsecretario de Promoción de los Derechos Humanos de la Nación, Carlos Pisoni. El fallo del Tribunal Superior de Justicia afirma que Pisonicarece de derecho para cuestionar la licitación destinada a la compra de las mencionadas armas” y señala que sus planteos “resultaban conjeturales e hipoté­ticos”, ya que la compra aún no se había materializado.

Unas 40 policías usan las Ta­ser en países como Estados Uni­dos, Gran Bretaña, Australia, Bra­sil y Suiza. El representante en la Argentina de la empresa, Maxi­miliano Bucello, explicó que se re­comienda su uso para evitar suici­dios, en tomas de rehenes o casos de violencia de género. Según Bu­cello, existen medidas de preven­ción para evitar abusos y muertes. Las pistolas tienen un sistema que memoriza el número de disparos y el tiempo de la descarga eléctri­ca. Cada disparo implica cinco se­gundos de electroshock. Las Taser X26 compradas por el gobierno porteño poseen una cámara que se activa cada vez que la pistola es disparada.

En Gran Bretaña, organizacio­nes de derechos humanos afir­man que la policía utiliza la pisto­la eléctrica especialmente contra las minorías y los pobres, y el Mi­nisterio del Interior tiene una in­vestigación en curso. En su infor­me anual, Amnistía Internacional concluyó que, entre 2001 y 2013, hubo 540 muertes por la poli­cía de Estados Unidos con pisto­las paralizantes. En tanto, en 2012 la American Heart Association de Estados Unidos proporcionó la primera evidencia científica de que las pistolas Taser pueden cau­sar paro cardíaco y muerte.

El 16 de marzo pasado, en Connecticut, Estados Unidos, un hombre de 41 años desarmado murió tras recibir una descarga de Taser. Según informó el periódi­co local Hartford Courant, 15 de las últimas 18 muertes en manos de la policía estuvieron relaciona­das con el uso de las pistolas de electroshock. Además, el 77 por ciento de los muertos son latinos y negros. Después ese crimen, la Asamblea General de Connecti­cut estableció un protocolo que limita el uso de las Taser. Hasta entonces, no había ninguno. El periódico cuenta que algunos po­licías dispararon hasta 35 descar­gas sobre un solo individuo.

En Connecticut, sin embargo, ningún policía pudo ser imputa­do por las muertes que provoca­ron las Taser, a pesar de que estas pistolas cuentan con una cámara. ¿Cómo es posible? La memoria de la cámara graba durante 90 minu­tos. Cuando se cumple el tiempo el sistema borra los últimos 30 mi­nutos para volver a grabar. Y así sucesivamente.

Un video en la página oficial de la empresa Taser Internacional ex­plica cómo funcionan estas pisto­las. Muestra a un fornido hombre blanco armado con una Taser que se enfrentaría a un fornido hom­bre negro armado de un cuchillo. Cuando el negro da un paso hacia el blanco, el otro le dispara la Ta­ser al pecho y se produce el efecto deseado: el atacante se retuerce y cae al piso paralizado. El fabrican­te de la pistola Taser X26 asegu­ra que, correctamente utilizada, el arma no es letal.

Sin embargo, en el Manual de Usuario de la web oficial de Taser se reconoce que las armas pueden provocar daño grave e incluso la muerte. El capítulo 2 menciona posibles “lesiones se­cundarias” producidas por la caí­da tras el disparo. “Cortes, gol­pes, desgarros de músculos o tendones, fracturas, entre otras”. Y en el capítulo 4 se advierte al usuario que evite “disparar de­liberadamente” a “áreas sensi­bles del cuerpo, como cabeza, garganta, área del pecho/cora­zón o áreas con lesiones preexis­tentes conocidas sin justificación legal”. Más allá de la adverten­cia, el propio manual, dos pági­nas más adelante, recomienda distintas “áreas de descarga con­tinua para lograr máximo efec­to”. ¿Cuáles son? La carótida y el triángulo pélvico, aunque tam­bién advierte que “estas áreas son sensibles a lesiones mecáni­cas, como el aplastamiento de la tráquea o los testículos”.

Bucello dijo a que la Metropolitana aún no se ha con­tactado para completar la compra de las Taser. Cuando se le insistió sobre los casos de muerte denun­ciados en otros países, el espe­cialista cortó la comunicación. En tanto, voceros de la Metropolita­na no respondieron si incorpora­rán o no las pistolas eléctricas a su armamento.

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