Buenos Aires, 17/10/2017, edición Nº 1798

La información rápida deteriora la memoria a largo plazo

El acceso a los datos de manera inmediata afectó al cerebro. Cómo ejercitar la mente.

(PBA) La relación entre el uso de internet, las nuevas tecnologías y la memoria es uno de los campos más estudiados de la última década. Y la posibilidad de disponer de cualquier información de manera inmediata condujo de manera directa a una dificultad para los recuerdos a largo plazo.

Posiblemente, los mayores de 30 años sean los que más toman conciencia de ese deterioro en la memoria: hoy en día resulta prácticamente imposible recordar de memoria más de 10 teléfonos de gente cercana, mientras que hace 25 años, la cabeza funcionaba directamente como una agenda telefónica.

Pero, ¿Cuáles son los efectos que el uso de internet terminó por causar en la memoria de las personas?, ¿Cómo se ve afectada la capacidad de concentración en un mundo regulado por lo inmediato?
“Vivir conectados a internet nos hace pensar de una forma mucho más superficial”, aseguró Nicholas Carr, un especialista en el campo y autor del libro “Los superficiales: qué es lo que internet le está haciendo a nuestros cerebros“.

La publicación de Carr fue consagrada como bestseller del New York Times y fue finalista del premio Pulitzer. En sus capítulos se explora la intrusión de la tecnología e internet en el desarrollo cerebral y se analiza el deterioro en la capacidad de pensar con profundidad y enfocarse en un objetivo durante un período prolongado.

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La interrupción constante, el principal enemigo

Según Carr, la creación de computadoras e internet representaron un sistema de distracción. Por un lado, se obtuvo el beneficio de acceder a casi cualquier información por medio de un click, pero se introdujo a las personas en un clima de estímulos y distracciones constantes que no permiten establecer una consolidación en la memoria.

El uso excesivo de internet hace que el cerebro ejercite cada vez menos los mecanismos de la memoria a largo plazo. “La transferencia de la información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo queda afectada. Sin la atención necesaria, el proceso no puede llevarse a cabo”, explicó Carr.

El concepto descartable de la información es uno de los principales enemigos a los que se enfrenta la actividad cerebral de los consumidores de la red: “Nuestro cerebro se habituó a buscar información rápida y descartarla con la misma velocidad. Este factor resulta un impedimento para desarrollar nuestro conocimiento”, enfatizó el escritor.

El futuro, una incógnita
Los especialistas mostraron cierto grado de escepticismo respecto a la posibilidad de recuperar los ejercicios de memoria a largo plazo. Incluso, la corriente tiende hacia un manejo de la información cada vez más efímero y veloz.

“Lo que más me preocupa es con la facilidad que las personas se adaptan a estos cambios. Una vez que se desarrollan estos hábitos de escasa atención, resulta cada vez más difícil volver a ejercitar nuestras mentes con pensamientos profundos”, especificó Carr.

“Esta es la primera vez que el ser humano creó una tecnología que lo acompaña las 24 horas e interfiere con sus pensamientos. Ni con la televisión pasaba algo así”, añadió el especialista.

Para el escritor, la única solución a la vista es aprender a repartir el tiempo entre los estímulos de internet y los ejercicios de desarrollo de memoria más profunda, lejos de una pantalla. “Lo ideal sería que las personas puedan recuperar un desarrollo cognitivo capaz de poder diseñar un pensamiento crítico, creativo y conceptual”, detalló Carr.

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Fuente: Infobae

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