Buenos Aires, 26/03/2017

Por la inflación, el cerdo avanza sobre la carne vacuna y el pollo

Con sus distintos cortes y presentaciones, no para de ganar terreno. Este año, por la disparada en los precios del pollo y la carne, alcanzó un nuevo récord.

(CABA) Del jugoso sándwich de bondiola al carré horneado con puré de manzana. De las costillitas a la plancha al matambrito a la parrilla, pasando por el jamón las salchichas de la picada. Con sus distintos cortes y presentaciones, el cerdo no para de ganar terreno en la mesa de los argentinos. Y este año, por la disparada en los precios del pollo y la carne, alcanzó un nuevo récord.

El consumo interno de carne porcina fue creciendo gradualmente desde enero y en mayo -último dato disponible- fue un 23,8% mayor al del mismo mes del 2015, según estadísticas del Ministerio de Agroindustria de la Nación.

En los primeros cinco meses del año, en tanto, se comió en promedio un 16,6% más de cerdo que un año atrás. Los argentinos sirvieron esta carne a un ritmo de 12,6 kilos anuales por habitante. Para encontrar una marca mayor hay que remontarse a los registros históricos de hace siete décadas, hasta 1945, cuando se había llegado a 15,3 kilos.

La contracara de este auge es que, también entre enero y mayo, la ingesta de carne de vacuna cayó un 8,2% interanual al nivel más bajo de los últimos cinco años: 55 kilos anuales por persona. Y el consumo de pollo, que venía creciendo, acumula este año un derrumbe del 12%, al haber pasado de 43,5 kilos anuales per cápita a 38,3. ¿Qué pasó?

Para David Miazzo, economista y director de investigaciones de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), una nueva configuración de los precios impulsó un “efecto sustitución”. “Como la carne vacuna se encareció mucho -explica-, la gente buscó opciones más baratas. Pero esta vez eso no favoreció al pollo, que también aumentó fuerte, sino al cerdo, que por un exceso de oferta tiene sus precios deprimidos”.

En efecto, según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), los precios en mostrador del pollo crecieron 52,4% en el último año y un 44,4% los de la carne vacuna, contra sólo un 20,8% del cerdo.

Así, por ejemplo, el kilo de pechito de cerdo era 8% más caro que el bife ancho vacuno hace un año, pero ahora cuesta 14% menos; antes el pechito era 15% más caro que el roastbeef, y actualmente cuesta 9% menos, según los registros del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva).

En los súper, el bife de paleta ronda los $ 78 el kilo, el bife de jamón los $ 83 y las costillitas se ofrecen a $ 94. Tanto el carré con hueso como el pechito con manta y la bondiola parrillera pueden comprarse por menos de $ 100. Frente a eso, como referencia, el kilo de asado ronda los $ 114 y el de vacío supera los $ 150, relevó Clarín.

 “Es cierto que el consumo de cerdo se incrementó”, confirma Gustavo Nogués, gerente de Marketing de Cabaña Argentina, firma productora de carne porcina, fiambres y embutidos. “Es algo que se viene logrando desde hace 10 años por la mejora de la calidad del cerdo, de las carnes, de los procesos industriales, la comercialización, la promoción y difusión”, agrega.

“Más allá de lo ocurrido con los precios -coincidió Miazzo-, se observa que en los últimos años la carne porcina sumó calidad y se metió en los hábitos de la población. Antes el asado y la carne al horno eran un terreno casi exclusivo de la vaca, pero ahora todo asado ya tiene al menos una costillita o un matambrito, y las familias compran carré u otros cortes para hacer al horno. Ya casi no quedan supermercados y carnicerías sin cerdo, y la gente se está acostumbrando a comerlo.” NR

costillas de cerdo

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