Buenos Aires, 25/05/2017

La importancia del entrenamiento físico

Profesionales insisten en la importancia de realizar actividad física periódica como forma de prevenir diversas patologías y mejorar la esperanza de vida

(CABA) El cuerpo humano está hecho para moverse; es decir, no puede conservar actitudes inmóviles mantenidas por largo tiempo. Incluso durante el sueño cambia de posición. Esos movimientos ponen en acción los músculos y las articulaciones para mantener la tonicidad. También son importantes para
activar y movilizar los órganos alojados en cavidades como el tórax y el abdomen. El organismo posee una red muy importante de arterias, venas y capilares, que es recorrida por un constante torrente sanguíneo. Todos esos órganos necesitan ser presionados, comprimidos, estirados o movidos. Si ello no ocurre, se produce el estancamiento e inmovilización y, a su vez, disminuye el flujo de sangre, situación que luego deberá compensar con mucho esfuerzo el corazón.

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Diversos estudios señalan la relación que existe entre la actividad física y la esperanza de vida, de forma que las poblaciones más activas físicamente suelen vivir más que las inactivas. En este sentido, es cierto que quienes realizan ejercicio de forma regular se sienten mejor y experimentan una mejor calidad de vida que
quienes no lo practican. Por ende, podría deducirse que su práctica brinda notables beneficios para la salud de las personas de todas las edades, grandes y chicos, por diversos motivos:

En el sistema cardiovascular

En Argentina, las enfermedades coronarias constituyen la principal causa de muerte. Por ello, un estilo de vida activo, con un nivel moderadamente alto de ejercicios aeróbicos, puede reducir las posibilidades de contraer enfermedades cardíacas graves o morir por su causa.

• En el sistema respiratorio

Al practicar ejercicio aumenta la superficie de transmisión del oxígeno a la sangre, hecho que se produce
por una mayor capilarización y por un gran número de alvéolos en funcionamiento. Asimismo la capacidad pulmonar aumenta y es un buen remedio para quienes fuman y luchan por abandonar el tabaco.

• Diabetes

Si bien esta enfermedad se encuentra ligada a un incremento de la obesidad, existen pruebas contundentes que demuestran que la inactividad es también un factor de riesgo. Según los especialistas, las personas más
activas presentan entre un 30 y un 50% menos de probabilidades de desarrollar esta enfermedad que aquellas que son sedentarias. Por tal motivo, el ejercicio retrasa o posiblemente previene que la intolerancia a la glucosa se convierta en diabetes, incluso resulta también beneficioso para quienes la padecen.

• Cáncer

Diversos estudios sostienen que mantenerse físicamente activo reduce el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, y que la actividad moderada o intensa es la mejor manera de protegerse.

• Sobrepeso y obesidad

Para mantener el peso es necesario que exista un equilibrio entre la energía que se gasta y la que se consume. La obesidad se desarrolla cuando se consume más de lo que se gasta durante un determinado período de tiempo. Asimismo las condiciones de la vida moderna, como la disponibilidad de instrumentos que ahorran trabajo, el transporte público, los entretenimientos sedentarios (televisión, Tablet) y un acceso más fácil a alimentos ricos en calorías a un menor precio, promueven el aumento de peso.

• Huesos y músculos más fuertes

Practicar ejercicio en forma regular también puede ser beneficioso para los desórdenes y enfermedades que afectan a los músculos y los huesos como la osteoartritis, el dolor lumbar y la osteoporosis. De este modo, se fortalecen los músculos, tendones y ligamentos, y se densifican los huesos.

• Actitud mental

Está comprobado que la actividad física también mejora el estado mental y de ánimo al reducir la depresión, la angustia y el estrés. Además el ejercicio permite disfrutar del tiempo al aire libre, favorece el diálogo y la
socialización, mejora la autoestima y la imagen personal, ayuda a conciliar y optimizar la calidad del sueño, libera tensiones y reduce el estrés, aumenta el entusiasmo y el optimismo, y fomenta hábitos de vida cardio-saludables en los niños y adultos.

Entrenar desde pequeños

Si el ejercicio resulta saludable para la edad adulta, es lógico que sus beneficios redundarán aún más si el hábito se inicia desde la infancia. En este sentido, la Lic. Laura Urteaga, Instructora Nacional de Natación y Triatlón, Entrenadora Nacional de Gimnasia Deportiva y Directora del Grupo La Deportista, señala que: “Entre los beneficios del deporte para los niños encontramos que combate el sedentarismo, les enseña a plantearse
objetivos y los ayuda a abrirse a los demás, ser solidarios y superar la timidez. Según estudios realizados por diversos deportólogos, el running practicado desde pequeños frena sus impulsos excesivos, fomenta la necesidad de colaborar por encima del individualismo (trabajo en equipo) y produce un aumento generalizado del movimiento coordinado al mejorar sus posibilidades motoras”.

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Dada la vorágine en la que viven tanto niños (con su doble escolaridad y actividades extra curriculares) como adultos (quienes deben cumplir extensas jornadas laborales), a veces queda poco tiempo para dedicarlo a la
realización de actividad física. Ante la dificultad de compatibilizar horarios -demanda muy solicitada por sus alumnos, la Triatleta Profesional sumó a su grupo de entrenamiento de adultos “La Deportista Kids”, un espacio de atletismo recreativo para niños y niñas de entre 6 y 12 años: “Es un grupo ideal para los hijos de nuestros alumnos, dado que mientras ellos entrenan en sus horarios habituales, los chicos también pueden hacerlo con un profesor diferente”.

En la primera etapa del proyecto, este grupo de unos 15 chicos realiza sus actividades físicas por la tarde en el Parque Chacabuco. “El resultado que hemos tenido en nuestros primeros meses de funcionamiento ha sido excelente. Los chicos han aprendido a intercomunicarse entre sí, entablar sus primeras relaciones y amigarse con el deporte, que tan bien les hace. Los padres están muy contentos con esta iniciativa porque les permite en un mismo lugar y horario ejercitarse ambos; incluso algunos se animaron a anotarse en los grupos de adultos”.

El valor del movimiento

La práctica de ejercicio en la infancia es vital para el crecimiento, la buena salud, incluso para fomentar la relación con los demás. No hay que olvidar que, además de hacer deporte, los niños deben divertirse y pasarla bien.

“El ejercicio regular favorece el buen desarrollo físico y mental de los pequeños. Al participar de un grupo, los ayuda a integrarse más socialmente y les enseña a adoptar ciertas res-ponsabilidades, como así también potencia la creación y regularización de hábitos”, asegura la tres veces Campeona Argentina de Triatlón.

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Por lo tanto es tarea de los padres inculcar a sus hijos el hábito de la actividad física, mejor aún si lo hacen desde el ejemplo, porque los ayudará a:

• Combatir factores como la obesidad y la hipertensión tan comunes últimamente en los más pequeños y que favorecen el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.

• Aumentar la resistencia ante el cansancio y el agotamiento.

• Mejorar los reflejos y la coordinación.

• Canalizar la agresividad y favorecer el autocontrol.

• Corregir posibles defectos físicos.

• Fortalecer los músculos y huesos.

• Ganar mayor resistencia cardiorrespiratoria, muscular y flexibilidad.

• Aceptar reglas, valorar el compañerismo, integrarse y asumir responsabilidades.

• Estimular la higiene y la salud.

• Reducir la ansiedad y la depresión, incluso aumentar la autoestima.

• Tomar conciencia de su cuerpo y su cuidado.

• Evitar el sedentarismo y la diversión virtual.

Por lo tanto, está comprobado que realizar actividad física es uno de los pilares para el mantenimiento de un estilo de vida saluda-ble para todas las personas. Más favorable re-sulta si en un mismo espacio, padres e hijos, pueden compartir el valor de cuidar su salud. Para ello, los mayores deberán tener un papel activo y contagiarles el hábito, tan importan-te para su crecimiento tanto físico, mental como anímico. NT

Nota publicada en la edición Nº 52, julio de 2016, en la revista Ahora, la Salud. Agradecimiento: Lic. María Fernanda Cristoforetti.

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