Buenos Aires, 23/05/2017

Luna Park: el Palacio de los Deportes que se convirtió en Monumento Histórico

Además de ser un templo del boxeo, recibió artistas de prestigio mundial como Frank Sinatra, Liza Minelli y Luciano Pavarotti. Conocé la historia del estadio que con los años sería un mito porteño.

(CABA) El nombre apareció por primera vez en 1912 cuando Domingo Pace, un inmigrante nacido en Italia en 1870, lo usó para identificar su centro de diversiones y baile en la calle Rivera 641 (hoy avenida Córdoba desde Gascón). Antes, había tenido un local similar en Corrientes 1065, detrás de la iglesia de San Nicolás. Pero tras su paso por Rivera, volvió a la Corrientes angosta de entonces, esta vez en el número 1066. Ahí ya había boxeo. Domingo Pace murió en 1925 y su hijo Ismael siguió con la empresa. Por entonces, ya era inminente el ensanche de la calle céntrica para convertirla en avenida. Así fue como, asociado con su amigo José “Pepe” Lectoure (un ex campeón de boxeo amateur), se fueron hacia “el Bajo”. Alquilaron un terreno que pertenecía al ferrocarril Pacífico en la manzana que está entre las avenidas Corrientes y Huergo y las calles Lavalle y Bouchard. Fue en 1931. Allí montaron un estadio abierto que con los años sería un mito porteño: el Luna Park.

En 1932 el alquiler del terreno costaba 700 pesos por mes. Pero Pace y Lectoure no perdieron el tiempo y ya en febrero de ese año inauguraron aquel estadio sin techar organizando bailes de carnaval. Esa vez, rogando que no lloviera, vieron actuar a la Orquesta de la Guardia Vieja, que dirigían el violinista Ernesto Ponzio y el clarinetista Juan Carlos Bazán, dos históricos del tango. La primera pelea de boxeo en el lugar recién se hizo el 5 de marzo. Después, “el Luna” (como se lo conoce popularmente) repetiría por años, cada miércoles y sábado, esa ceremonia de trompadas.

Un tiempo más tarde, Pace y Lectoure se arriesgaron: empeñando joyas y juntando peso sobre peso, compraron el terreno. El estadio ya era una realidad. Con un diseño pensado por el arquitecto húngaro Jorge Kalnay, en 1931 se habían instalado 183 pilotes de hierro para sostener las tribunas. Ese trabajo lo había realizado la empresa Westley Williams y Compañía. Como eran tierras ganadas al río, tuvieron que llegar hasta cerca de los 20 metros de profundidad para apoyarlos sobre piso firme. Después, la estructura la hizo la empresa Mariani Hermanos, especialista en armar construcciones metálicas. Eran los mismos que, entre otros estadios, habían hecho las tribunas del viejo Gasómetro, que San Lorenzo tenía en avenida La Plata. El techo de chapas galvanizadas en el Luna Park, se puso recién en 1934.

luna park antes

José Lectoure murió el 12 de julio de 1950. Y seis años después, en un accidente automovilístico, murió Ismael Pace. Todo quedó en manos de Ernestina Devecchi de Lectoure, la esposa de “Pepe”, nacida en Italia en 1918. La mujer ya tenía el 50 % de las acciones y le compró a la viuda de Pace el 50 % restante. Se convirtió en única propietaria. Si bien manejó todo hasta su muerte (fue el 9 de febrero de 2013), la cara visible del Luna Park era Juan Carlos “Tito” Lectoure, entonces joven sobrino político de “la señora Ernestina”, como la llamaban todos. “Tito” fue por años el matchmaker del Luna Park. Con él como organizador (poseía el 5 por ciento de las acciones), el estadio no sólo fue sede de grandes combates de box locales e internacionales. También fue sala de teatro y espectáculos. Juan Carlos Lectoure murió en marzo de 2002.

Las reformas para llegar a su imagen actual empezaron en 1951. En 1953 colocaron braseros a leña para calefacción. En 1958 se los reemplazó por artefactos a gas. Y en 1974 se instalaron 180 pantallas infrarrojas. En 1961 se puso el cielorraso con chapas de aluminio y perfiles de hierro sostenidos desde las cabriadas. Y en 1988 se remodelaron varios sectores y se armó un escenario que tiene casi 30 metros de boca, unos 20 de profundidad y un sector para orquestas. Hacer una lista con los artistas locales e internaciones que pasaron por el lugar llevaría mucho espacio. Alcanza con recordar a cuatro: Frank Sinatra, Liza Minelli, Luciano Pavarotti y Joan Manuel Serrat. Y también el famoso adiós de Sui Generis, el dúo de Charly García y Nito Mestre, en septiembre de 1975.

El Stadium Luna Park, conocido como “El Palacio de los Deportes”, es una leyenda en la Ciudad. Tanto que, en 2007, lo declararon Monumento Histórico Nacional. Algunos recuerdan que allí, en 1938, hubo un acto del nazismo para celebrar la anexión de Austria a Alemania. Y que ahí, en 1944 y en medio de un festival en ayuda de las víctimas del terremoto en San Juan, se conocieron Juan Perón y Eva Duarte. También, que en ese lugar velaron a Carlos Gardel, Julio Sosa y Oscar “Ringo” Bonavena. Pero en la zona del Bajo porteño “el Luna” es símbolo de recuerdos, tanto dentro como en sus alrededores. Uno de los de afuera es el que menciona que en el restaurante Nápoli, de Bouchard 470, crearon la famosa milanesa napolitana. Pero esa es otra historia.

Stadium Luna Park, un lugar con historia
Abrió en 1931 y sus fundadores fueron Ismael Pace y José Lectoure. Escenario de recordadas noches de boxeo y también de shows artísticos, fue primero un estadio sin techo, hasta que en 1934 lo cubrieron con una estructura de chapas galvanizadas. Desde 1950 su dueña fue Ernestina Devecchi de Lectoure, que murió en 2013 y le legó el estadio a la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco y a Cáritas, representada por el Arzobispado de Buenos Aires. NR

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Fuente: Clarín

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