Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

La historia de Riki, el chico que vive en la terminal de Retiro, emociona en redes

Patricio lo conoció de casualidad en la terminal, se emocionó con su historia y ahora busca cómo cambiarle la vida a través de Facebook.

(CABA) El pasado martes 4 de agosto, Patricio Deart, director de la ONG Salvemos al Mundo Esta Noche, viajaba a Entre Ríos desde Retiro a las 23 horas, pero por alguna acción del destino, él llegó a la terminal con más de una hora de anticipación. Mientras esperaba, Riki, un chico de 15 años, se le acercó y con mucha vergüenza le pidió plata para un sándwich.

Patricio no le dio el dinero, sino que fueron juntos al kiosko y le compró al chico el sándwich, un chocolate y una botella de agua. “Me dijo que no le compre el agua, que él tomaba de la canilla del baño, que no gaste al pedo”, narra Patricio en la página de Facebook Salvemos a Riki Esta Noche, que armó tras su encuentro.

“Para mí no sos un gasto al pedo, sos alguien importante”, le respondió al chico. Ambos se habían impactado mutuamente: Patricio estaba sorprendido por su cordialidad y sinceridad; a Riki lo dejó atónito que alguien se interesase en él y lo valorase. Tras mirarse por unos segundos, con los ojos brillosos, ambos se fundieron en un corto abrazo, que para ellos duró una eternidad.

Luego se sentaron y charlaron. En ese punto, relata Patricio, Riki se hizo transparente. Le contó que lo habían abandonado de bebé en un hogar, pero que a raíz del maltrato que recibía de sus pares y algunos tutores, se había visto obligado a escapar. Por eso Riki no tiene apellido, origen, destino, familiares, amigos, casa, ni ropa.

Riki comió primero el chocolate, como si su dulzura pudiera devolverle algún momento de cariño que nunca tuvo. Él solamente puede alimentarse cuatro días a la semana y bañarse una vez entre un domingo y otro. Hace dos años que duerme en el piso o sentado en una butaca de Retiro. “Una vez alguien le dijo que siendo buena persona las cosas le iban a salir mejor y que por esto él no roba y trata bien a las personas”, relata Patricio.

Siguieron hablando hasta las once, hora en la que Patricio debía tomar el micro que lo llevaría hasta Entre Ríos. “Si bien en la foto salí fingiendo una sonrisa, por dentro me estaba derritiendo de bronca y tristeza”, asegura. Volvieron a abrazarse para despedirse, y se prometieron, con los ojos brillosos, reencontrarse ese mismo viernes. Patricio vio en Riki un “potencial de desarrollo” que ni él mismo cree poseer, por eso decidió ayudarlo y empezó esta movida por las redes sociales, que ya cuenta con más de 25.000 “me gusta” en Facebook y muchas personas deseosas de ayudar.

facebook riki

Comentarios

Ingresa tu comentario