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La gestación solidaria: entre el vacío legal y el deseo de tener un hijo

(CABA) ¿Por qué es posible tener un hijo por donación de óvulos o esperma pero quienes no pueden llevar un hijo en su útero son víctimas de un vacío legal cuando quieren recurrir a una gestante?

Para Leonardo y David, casados hace tres años, el matrimonio igualitario solidificó su decisión de ser padres. Sumarán a su proyecto de familia a una amiga de la adolescencia de David, que llevará el embarazo.

“Es un gigantesco acto de amor. La relación con la gestante, que no tiene precedentes, es increíble. Es alguien a quien no conocés y que de repente empezás a querer enormemente”, dice Leo.

David asegura que cuando llegue el momento, le contarán la verdad a su hijo.” Esta mujer te llevó en la panza nueve meses”, van a decirle, con la misma naturalidad con que le reveló a sus sobrinos que era gay.

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“Lo volvería a hacer”

Andrea, que llevó a término un embarazo de mellizos, hijos de una pareja de varones que ya conocía, dice que para ser gestante “no hay que ser para nada egoísta”. Habló con sus tres hijos varones, de 18, 14 y 6 años, después de tomar la decisión y cada uno de ellos tuvo una reacción diferente. El mayor lo hizo con naturalidad, el del medio con temor. Su hijo menor cuando le preguntaban por “sus hermanitos” decía: “No son mis hermanitos, son un regalo que le hacemos a una familia”.

Andrea se extrajo leche durante tres meses para alimentar a los dos bebés, que nacieron prematuros. “Hice el trabajo completo. Y lo volvería a hacer, pero esta vez para una mujer. Para mí, los bebés son puros, vírgenes. Son el futuro”, sostiene.

Dice que no le costó el desprendimiento. “Tengo las manos vacías, pero el corazón lleno”, asegura.

No es una incubadora
Lucía no puede quedar embarazada porque está en lista de espera para un trasplante de riñones y de páncreas. Es diabética desde los nueve años, y cuando estaba tratando de concebir un hijo con su marido Fabián, empeoró su condición. Y así, la gestación solidaria se convirtió en su única posibilidad de tener un hijo biológico.

“Nunca abusaríamos de la gestante. Al contrario, le estaríamos eternamente agradecidos. Para nosotros, no sería una incubadora“, dice Fabián.

Fuera del código
La gestación solidaria o gestación por sustitución estaba incluida en la reforma del Código Civil, pero fue eliminada a último momento.

Desde entonces, la gestación solidaria o maternidad subrogada se multiplicó.

Hay trece casos de bebés que fueron registrados por sus padres, los llamados comitentes, después de haber sido inscriptos con el apellido de la mujer que los dio a luz. Los jueces analizan el ADN y determinan entonces la paternidad biológica. La existencia de una ley evitaría este proceso largo, complejo e incierto, además de garantizar la participación en cada caso de un equipo interdisciplinario médico psicológico y de trabajadores sociales .

Dos nuevos proyectos de ley fueron presentados en el Congreso a través de la Cámara de Diputados, firmados por las diputadas Analía Rach Quiroga y Araceli Ferreyra. Los respaldan asociaciones médicas, organizaciones no gubernamentales y de defensa de derechos.

El espíritu que comparten es la protección de las mujeres gestantes, el eslabón más débil de la cadena, y de los derechos de los niños.

Para evitar la mercantilización de la práctica, si se aprueba una ley, estará penada la intermediación, se limitará a dos el número de procedimientos por gestante y no se podrán usar óvulos de la mujer que llevará el embarazo. Uno de los proyectos establece que debe haber tenido sus propios hijos previamente.

Las obras sociales, las prepagas o en su defecto el estado tendrán que solventar las prácticas, como sucede actualmente con la fertilización asistida. NR

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Fuente: TN