Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

“La farsa de los ausentes” en el Teatro San Martín

Este miércoles se reabre la Sala Martín Coronado con la obra basada en “El desierto entra en la ciudad” de Roberto Arlt, dirigida por Pompeyo Audivert.

(CABA) Luego de una importante puesta en valor y renovación tecnológica, el Teatro San Martín (Avenida Corrientes 1530) vuelve a abrir sus puertas y nuevos espectáculos subirán a escena en las salas Martín Coronado, Casacuberta y Cunill Cabanellas.

En la primera de ellas se estrena este miércoles 31 de mayo a las 20.30 La farsa de los ausentes, basada en El desierto entra en la ciudad de Roberto Arlt, con versión y dirección de Pompeyo Audivert.

El elenco está integrado por Daniel Fanego, Roberto Carnaghi, Juan Palomino, Ivana Zacharski, Carlos Kaspar, Santiago Ríos, Mosquito Sancineto, Andrés Mangone, Pablo De Nito, Abel Ledesma, Fernando Khabie, Hilario Quinteros, Susana Herrero Markov, Eric Calzado, Carla Laneri, Hernán Crismanich, Mauro Pelle, Gabriel Páez, Melina Benítez, Dulce Ramírez y Milagros Fabrizio.

Las funciones se realizarán de miércoles a sábados a las 20.30 y los domingos a las 20.

• Platea: $190
• Pullman: $140
• Miércoles y jueves (días populares): $95

Duración (aproximada): 120 min. No hay intervalo.


El Director y la obra
Sobre los restos de un paisaje nacional derrumbado, fuera del tiempo y ya sin nombre, condenados a los caprichos de César, los últimos habitantes se aferran a la ilusión de Dios, sin saber que están en un teatro.

“El desierto entra en la ciudad (Farsa en cuatro actos) es una obra en la que Roberto Arlt estaba trabajando cuando falleció en 1942, a los 42 años; una feliz desobediencia seguramente hizo que fuera publicada en 1952. En el primer acto, que inspira y dispara la versión que hoy se presenta, Arlt produce una ruptura sumamente moderna para su época y para la nuestra, una operación poética sobre las mismas coordenadas básicas que habitualmente un dramaturgo establece para definir quiénes son los personajes, qué están haciendo y dónde están temporal y espacialmente, pues decide (y esto marca su audaz avance hacia confines íntimos del sentido de ser del teatro) no clausurar la magnitud sagrada de estas preguntas con una versión realista que establezca, una vez más, a la obra en ese espejo histórico en el que se ha transformado el teatro, sino por el contrario: estallarlas poéticamente, acrecentarlas, darles un alcance metafísico y con ello hacer un planteo de máxima al respecto de nuestra identidad y pertenencia. ¿Quién es Cesar? ¿Quiénes los invitados? ¿Qué están haciendo? ¿Dónde están? ¿Y esa criatura?”, señaló Pompeyo Audivert.

El Director de la obra resaltó que “La farsa de los ausentes es el intento de alcanzar con Arlt esa zona dorsal donde nuestra identidad de fondo, ya librada del yugo histórico, rezuma versiones teatrales de sí misma, abriendo así la sospecha que nos hace humanos: ¿no será que siempre estamos naciendo y muriendo, reencarnando una y otra vez en otras máscaras? Y en ese trance ¿no estaremos siendo abducidos por una mecánica histórica siniestra a unos quehaceres absurdos, a una farsa que nos ausenta de nuestra verdadera identidad, de nuestro sentido de ser en este mundo?”. NR

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