Buenos Aires, 24/04/2017

La falta de tiempo de los padres produce mayores déficits en los chicos

Las maestras detectan mayores déficits de conducta, integración y atención

(CABA) Un chico buscando la atención de sus padres no es nada nuevo. Pero los especialistas coinciden en señalar que son cada vez más los niños a los que se les detecta algún trastorno emocional o de la conducta al momento de empezar el jardín de infantes, y que muchas veces son síntomas de que no está recibiendo atención y tiempo de calidad de parte de sus padres. “Los padres y madres trabajan más que hace un tiempo, están más demandados por varias cosas a la vez y, en esa vorágine, se entretiene a los chicos con aparatos electrónicos. Así, se acostumbran a estar ensimismados, a no interactuar con chicos o con adultos. Entonces al momento de integrarse al jardín y tener que cumplir consignas, presentan dificultades o hasta enfermedades psicosomáticas”, dice Felisa L. de Widder, médica pediatra y psicoanalista especializada en niños de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

“Existe una realidad que difiere de la de hace diez o veinte años: hay niños muy pequeñitos que hasta hace unos años permanecían en sus casas con su madre, los abuelos, alguna tía o servicio doméstico que los cuidaba, a quienes las complicaciones de la vida moderna les inciden directamente ya que ambos padres trabajan, también los abuelos, incluso ya jubilados, y las tías están ocupadas en tratar de sobrevivir. ¿A dónde van los niños? A las guarderías o jardines de infantes”, reflexionan desde la comisión directiva de la Cámara Argentina de Servicios de Apoyo a la Integración Escolar.

Según cifras del Ministerio de Educación, en 2014 en Argentina había 1.687.543 chicos en el jardín, mientras que en 2004 eran 1.292.072 y en 1996, 1.100.808: en menos de dos décadas, la cifra creció un 53 por ciento (el crecimiento poblacional fue del 22%). Para la Organización Internacional del Trabajo, las horas dedicadas por los argentinos al empleo crecieron de 2000 a 2005, y volvieron a aumentar entre 2005 y 2009: en ese entonces el promedio era de 46 horas semanales, y uno de cada tres hombres trabajaba hasta 48 horas por semana. La participación de las mujeres en el mercado laboral también creció: en 1992, el 54 por ciento de las mujeres de entre 25 y 54 y años eran parte de la fuerza laboral argentina. La cifra llegó a 67 por ciento en 2002 y se estancó:para 2012 creció al 68 por ciento y en 2015 esa participación volvió a bajar al 67 por ciento. NT

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