Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

La ex directora del BAP cuestiona la actual política social de la Ciudad

Marta Gordillo, ex directora del programa Buenos Aires Presente (BAP), cuestiónó la política habitacional porteña y la desatención a las personas que viven en la calle. Gordillo asegura que el alto número de gente que vive en la calle se debe a la “falta de política habitacional” porteña, responsabilizando a la gestión de Mauricio Macri al frente del Gobierno de la Ciudad. La cantidad de gente que vive en la...

Marta Gordillo, ex directora del programa Buenos Aires Presente (BAP), cuestiónó la política habitacional porteña y la desatención a las personas que viven en la calle.

Gordillo asegura que el alto número de gente que vive en la calle se debe a la “falta de política habitacional” porteña, responsabilizando a la gestión de Mauricio Macri al frente del Gobierno de la Ciudad.

La cantidad de gente que vive en la calle en la Ciudad de Buenos Aires es constante desde los `90, cuando las políticas neoliberales generaron una extrema vulnerabilidad social, hasta el presente en que las causas radican en la “falta de medidas habitacionales” por parte del gobierno porteño, aseguró Patricia Malanca, ex directora del Programa Buenos Aires Presente (BAP).

“Si uno recorre la Ciudad de Buenos Aires durante la madrugada, encuentra alrededor de 1200 personas durmiendo en la calle, una cifra que se mantiene constante desde la época menemista”, precisó hoy Malanca durante una entrevista con Télam.

En este sentido, explicó que “de ese mundo de 1200 personas que duermen en la calle, muchos vienen de la época inicial donde empezó esta problemática a mediados de los 90, y muchos se fueron incorporando y vinculado a un embudo que se produce en la Ciudad por falta de una política habitacional”.

Esa cifra corresponde a población adulta, un 80 por ciento de hombres y un 20 de mujeres, una proporción quetambién se mantiene constante.

Malanca explicó que “los números a veces son contradictorios porque algunas organizaciones civiles hablan de unas 10 mil personas en situación de calle, pero en realidad hacen referencia a la gran cantidad de personas en situación de vulnerabilidad habitacional”, como la gente que vive en hoteles, en casas tomadas, con riesgo de quedar en la calle.

En relación con la permanencia de esa cifra, destacó que “en la Ciudad no se ven cambios a nivel estructural, no hay plan de viviendas, y esto generó que los paradores, una herramienta que sirvió como un instrumento en plena crisis, no pudieran dar otras alternativas”.

En este sentido, criticó la ausencia de “nuevas construcciones habitacionales, planes de vivienda social y créditos blandos” para las personas de escasos recursos.

Malanca, que es psicoanalista y actualmente está a cargo de la Dirección de Cultura de la Legislatura porteña y participa del espacio político Nuevo Encuentro, aseguró que “los paradores surgieron como una especie de bayaspirina en un momento tan cruento como fue el 2001”.

 

Recordó que “más allá de que en 2003 la crisis se detuvo, hubo que contener los coletazos de la crisis hasta 2007”.

Precisó que “cuando asumen las actuales autoridades en la Ciudad plantean refaccionar los paradores porque estaban en muy mal estado pero la idea no es solamente que los lugares estén mejor”.

“Deberían haber promovido -continuó- políticas para que la ciudad absorba a esta población que va a los paradores y la integre a la vida habitual normalizada de los barrios, no en instituciones, sino que se les dé una salida”.

En la Ciudad de Buenos Aires hay cuatro paradores, además de los hogares de tránsito; está el Parador Retiro que es de hombres, al igual que el Bepo Ghesi, en Parque Patricios; y el de mujeres, Parador Azucena Villaflor, ubicado en Constitución, creados entre el 2003 y 2006.

“En los paradores duermen alrededor de 100 personas por noche”, aseguró Malanca tras precisar que en ellos la gente asiste para dormir, bañarse y comer solamente, con la idea de que durante el día busquen o realicen un trabajo o changas para resolver su situación y poder dejar el parador.

Las instancias porteñas para afrontar esta problemática a nivel institucional son tres: el parador que es la solución inmediata que resuelve la emergencia con `la cama caliente`, luego están los hogares de tránsito con `la cama congelada`, donde uno tiene su cama, y luego están los subsidios para alquilar una vivienda.

Los hogares, donde uno pernocta y además puede estar durante el día son el Centro de Noche Costanera, en la Boca, el Hogar 26 de julio, en Montserrat, el Félix Lora en San Telmo y el Hogar Monteagudo, en Parque Patricios.

“Además se abrieron otros servicios con organizaciones no gubernamentales, semiprivadas”, aclaró Malanca, y aseguró que “como propio, el gobierno no asumió nada más”.

Más allá de las constantes que existen sobre las características de esta situación, donde el alcoholismo tiene un peso fuerte, Malanca destacó que “la problemática de la gente que duerme en la calle cambia a lo largo de estos años, una cosa es en 1997, otra en 2001 cuando estalla y otra cosa es ahora”.

De este modo, precisó que “en el `97 había un contexto socio económico neoliberal, de políticas de fuerte exclusión social, esa era la causa por la cual no sólo Buenos Aires, sino otras ciudades del interior, tenían gente durmiendo en la calle”.

En aquel momento “no había un sistema social que atendiera esta problemática”, añadió.

“Es entonces cuando se crea desde el estado un programa de rescate en la vía pública y soy convocada para organizar un sistema de alojamiento que si bien ya existía no estaba puesto en función de atender la problemática sino de atender a quien apareciera”, explicó Malanca marcando los orígenes de Paradores y Hogares para gente en situación de calle.

La problemática “empieza a crecer y estalla en el 2001, cuando pasa de 1085 a 1200 la cantidad de gente viviendo en la calle; en 2007 baja a 800 y luego se vuelve de 1200 aproximadamente”.

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