La enigmática Casa del Angel

Allí filmaron tres películas, una de ellas, con su nombre en el título

(CABA) Fue escenario para tres películas. La primera, filmada en 1956 y estrenada al año siguiente, se basó en una novela de Beatriz Guido. Luego, su marido, el director Leopoldo Torre Nilsson, la convirtió en una de sus más importantes obras y lanzó al estrellato a la pareja de actores Elsa Daniel y Lautaro Murúa. Después, en 1960, el mismo Nilsson filmó allí escenas de Un guapo del 900 y, en 1976, y, en 1976, el director Ricardo Wullicher la utilizó para la película La casa de las sombras. A pesar de ese pasado y de las otras cargas históricas que tuvo, aquella mansión del barrio de Belgrano ya no existe: en 1977 la demolieron y años más tarde allí construyeron tres torres y una galería de alto vuelo. A la residencia la conocían como La casa del ángel.

La importante mansión tenía su entrada en Cuba 1919, casi en el cruce con Sucre. Pero el terreno era tan amplio que los jardines llegaban hasta la calle Arcos, ubicada a cien metros. Los estudiosos del barrio dicen que su construcción estuvo a cargo del arquitecto Karl Nordmann (1858-1918), un hombre nacido en Hannover (Alemania) pero con amplia trayectoria profesional en la Argentina. La obra, construida en la década de 1880, era residencia del doctor Carlos Delcasse, un hombre que había nacido en Burdeos (Francia) el 4 de noviembre de 1852, pero que desde sus cuatro años vivió en nuestro país. Tras su paso por el Colegio Nacional de Buenos Aires, se doctoró en Jurisprudencia. Fue concejal metropolitano y diputado.

Pero en Belgrano, Delcasse fue una figura destacada. No sólo por haber sido el primer extranjero en convertirse en legislador argentino, sino por su gestión como vigésimo intendente del entonces pueblo antes de su incorporación al ejido de la Ciudad. Y también por las historias vividas en esa gran residencia que tenía más de veinte habitaciones, una importante galería (que servía como terraza para las habitaciones del primer piso) y un espectacular mirador que, en un ángulo y con vista a la esquina, tenía la femenina figura alada de un gran ángel. Esa escultura, que al momento de la demolición fue a parar al Museo de la Ciudad, era la que le daba el nombre a la casa.

Los que conocieron aquella residencia destacan no sólo las muchas colecciones de arte que se lucían en paredes y rincones del lugar, sino también una majestuosa escalera labrada en esa densa y negra madera extraída del ébano. Delcasse, gran esgrimista y experto tirador, había incluido en su quinta un amplio gimnasio donde se realizaban combates de boxeo, algo que en esa época estaba prohibido. Además tenía un polígono de tiro para practicar con armas. Se cuenta que en los jardines de esa residencia hubo muchos duelos con pistolas, sables y espadas, encuentros ilegales. Pero el hombre se jactaba de que en esos enfrentamientos nunca había ocurrido una muerte. Hablando de muerte, Delcasse falleció el 9 de febrero de 1941 y la Casa del ángel fue heredada por su hija Carlota Delcasse de González, quien la vendió en 1977. Cuando empezó la demolición hubo gestiones para evitarla, pero no prosperaron y quedó el terreno pelado.

Ahora se levantaron tres torres y una galería, conocida como Del Angel, donde ofrecen marcas exclusivas para clientes con un consumo de alto nivel. De aquel pasado no quedaron ni rastros. Lo que en la zona aún se recuerda son otros hechos que tienen al doctor Delcasse como uno de los protagonistas. Por ejemplo aquel que en 1917 lo vincula con el Club Atlético Platense. En ese año, el hombre le alquiló al club un gran terreno en Manuela Pedraza y Crámer. Allí, Platense tuvo su cancha durante más de medio siglo, donde jugó 847 encuentros. El partido inaugural se jugó el 9 de julio de ese año y el primer enfrentamiento oficial se registró un par de semanas más tarde. Todo terminó el 26 de septiembre de 1971. Fue cuando el equipo local derrotó por 2 a 0 a Newell’s Old Boys y después tuvo que dejar el lugar. Pero esa es otra historia. NT