Buenos Aires, 20/11/2017, edición Nº 1832

La educación en crisis: la caída de un viejo modelo

El problema de la deserción escolar, la imposibilidad de las instituciones educativas de hacerse cargo de las falencias cada vez mayores que generan las familias disfuncionales, y una pedagogía añeja que pone a los estudiantes como centro del problema en vez de revisar los métodos de educación son los temas para los que parece haber solución, pero poca voluntad de aplicarla. (Ciudad de Buenos Aires)  Si bien no se han...

El problema de la deserción escolar, la imposibilidad de las instituciones educativas de hacerse cargo de las falencias cada vez mayores que generan las familias disfuncionales, y una pedagogía añeja que pone a los estudiantes como centro del problema en vez de revisar los métodos de educación son los temas para los que parece haber solución, pero poca voluntad de aplicarla.

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(Ciudad de Buenos Aires)  Si bien no se han brindado cifras exactas actuales que hayan sido comunicadas desde las respectivas carteras de educación a nivel nacional, provincial o porteño ,especialistas en la materia aseguraron que la deserción escolar media crece en forma lamentable, pero ¿a qué se debe?

Entre los grandes cambios sociales acaecidos en las últimas décadas, hoy sobresale uno: terminar la escuela media no pone al adolescente frente a la posibilidad de una futura mejor situación socioeconómica, y sus probabilidades de convertirse en un futuro desempleado son muy grandes.

Es por ello que Fernández Lamarra, especialista en Ciencias de la Educacion, no ve sólo en las instituciones de hoy el lugar para el progreso ni el ámbito de socialización, porque “los contenidos no les interesan a los menores y porque los docentes no están acostumbrados a situaciones sociales complejas en los chicos”.

Si hay que encontrar a un “culpable” a la deserción escolar media actual, no será otro que la estructura educativa antigua, “que no fue reformada en 150 años”: “No hay un progreso claro ni contenidos interesantes ni profesores que estén preparados para atenderlos. ¡Eso lleva al concepto de educación de inclusión incluyente!”.

En el mundo hay un modelo educativo que ha logrado destacarse y volverse interesante por sus increibles resultados. Finlandia es, según el último índice de Competitividad Global (ICG) del Globar Economic Forum, el tercer país más competitivo del mundo, subiendo un puesto en relación al año anterior. Las razones de esta excelente clasificación son varias: el buen funcionamiento de sus instituciones públicas, su transparencia, su capacidad de innovación, su buen sistema de salud y, en especial, su extraordinario sistema educativo.

Finlandia ocupa el primer puesto en educación primaria, así como en educación superior y formación en el ICG, resultado de un fuerte énfasis en la educación en las últimas décadas. Esto ha proporcionado a la fuerza laboral con las habilidades necesarias para adaptarse rápidamente a un entorno cambiante y ha sentado las bases para sus altos niveles de adopción tecnológica y de innovación. Finlandia es hoy uno de los países más innovadores de Europa, ocupando el segundo puesto en la tabla, sólo por detrás de Suiza. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA, Finlandia ha acaparado lo sprimeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo.

Finlandia ha logrado cambiar todo:

La figura del profesor:

El prestigio que posee en la sociedad finlandesa hace que dicha profesión sea una de las más solicitadas por los estudiantes. Tal es la demanda de esta profesión que son admitidos en las facultades menos del 10% de los aspirantes, lo que implica que para el acceso se requiera una nota elevada y una prueba de selección. Para ser maestro se necesita una calificación de más de un 9 sobre 10 en sus promedios de bachillerato y de reválida y se requiere además una gran dosis de sensibilidad social (se valora su participación en actividades sociales, voluntariado…). Cada universidad escoge después a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas.

El método:

El  método educativo finlandés destaca por varios elementos novedosos. El primero de ellos consiste en que la escolarización se produce a los siete años, más tarde que en muchos países europeos. Esta decisión se atribuye a que no es hasta los siete años de edad cuando los niños llegan a una madurez intelectual suficiente que les permita asimilar y comprender la información que van recibiendo.

Durante los primeros seis años de la primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta quinto no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones

Los niños tienen menos horas lectivas que en otros países.  A parte de eso se considera que los niños finlandeses, a diferencia de lo que sucede con los niños orientales, deben jugar el máximo tiempo posible para que gocen de su infancia. Los alumnos solo acuden a clase durante 4 o 5 horas al día durante sus dos primeros años de clase. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España, con deberes en casa que no son excesivos. En casa es donde empiezan a aprender la lengua y a socializarse. En el colegio la socialización sigue siendo muy importante. La relación con el profesor es fundamental y resulta muy cercana porque no hay más de 20 alumnos por clase. El número de matriculados en un colegio también es muy reducido.

La metodología ha abandonado las memorizaciones típicas del sistema educativo de la Ilustración y hace énfasis en el desarrollo de la curiosidad, la creatividad y la experimentación. No es una cuestión de transmitir información, sino que es más importante aprender a pensar. Como ha desarrollado el pedagogo brasileño Paulo Freire, enseñar no es transmisión de información o contenido, el traspaso de un frasco lleno a uno vació, sino la gestación de la posibilidad de pensar, el fomentar un ser con un nivel de rabia y rebeldía justa que le permita cuestionar la realidad.

Política de los centros educativos:

Cada colegio tiene autonomía para organizar su programa de estudios. La autonomía de los colegios se enmarca dentro de un sistema en el que la educación se concibe como algo gratuito e igual para todos. Los niños tienen acceso a centros de enseñanza similares y no pagan por el material. Los colegios proporcionan libros, ordenadores e incluso la comida. La planificación educativa es consensuada entre los profesores y los alumnos. Los adolescentes dan su opinión sobre las propuestas de los docentes, informan de sus intereses y participan en la organización del curso. Un hecho que puede atribuirse a un sistema basado en la transparencia, el cual rige también las instituciones públicas del país.

Otro elemento significativo con el que cuenta el sistema finlandés esel trabajo integrado de todos los estratos del sistema educativo. Mientras que en España los niveles de enseñanza están completamente separados (primaria y secundaria no trabajan juntos y secundaria y la universidad no lo hacen en absoluto) allí están acostumbrados a organizar el sistema educativo como un todo.

Material y propuestas para resolver no faltan. Los requerimientos de la vida actual piden cambios drásticos y no placebos. Es necesario que las instituciones asuman su responsabilidad en la educación y no proyecten el problema completo al exterior de las aulas.

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