Buenos Aires, 22/08/2017, edición Nº 2081

La Costa intenta seducir turistas con rebajas del diez por ciento en los precios de alquileres

Se da sobre todo en Pinamar, que busca recuperar su turismo de clase media. Algunas inmobiliarias también dan la posibilidad de pagar en cuotas.

(PBA) Cuando salió de la administración del balneario con rumbo a la carpa que acababa de alquilar, Susana Olmos le dijo en voz baja a su marido: “Diez por ciento menos, te dije que había que negociar”. Había pagado nueve mil pesos a cambio de algunos metros cuadrados de sombra durante la primera quincena de enero, en vez de los diez mil que le pedían inicialmente en distintos balnearios de Pinamar. “A último momento tirás y un poco tienen que aflojar porque se nota que no hay tanta gente”, reflexiona Susana, entusiasmada con la rebaja que consiguió. Sus bolsos ya cuelgan del perchero de madera de la carpa y ella ya enterró los pies en la arena.

A pocas cuadras de la playa, un empleado de la inmobiliaria Eme Ese intenta ser prolijo con un fibrón negro, casi como un DT: “Hasta 12 cuotas”, escribe el experto. Busca cinta scotch y pega el cartel que invita a financiar en un año el alquiler del departamento o la casa elegida para pasar las vacaciones. “Si para irte a Brasil o a Europa tenés la posibilidad de pagar en cuotas el pasaje y el alojamiento, nosotros tenemos que tratar de ofrecerte lo mismo”, dice Alejandro, que trabaja en Eme Ese. Eso sí: pagar en 12 cuotas a través del sistema de billetera virtual que ofrecen allí tiene hasta un 12 por ciento de recargo.

De una de las inmobiliarias del centro de Pinamar sale Néstor, dueño de un departamento en el que pueden alojarse hasta seis personas: “Lo había publicado a 28.000 pesos por la segunda quincena, 20 por ciento más que el año pasado, y lo terminé alquilando a 25.000, así que aumentó sólo un 10 por ciento; era eso o nada”, cuenta.

Las sensaciones de Susana y Néstor son las dos caras de una misma moneda. Cada vez más, la visita a alguna ciudad de la costa argentina se define a último momento -y con el pronóstico del clima prolijamente estudiado-. En muchos casos, los precios de los alquileres, los hoteles o las somrbillas también se terminan de delinear en la recta final, y quienes saben esperar, pueden hacerse de algún descuento. “Yo cerré el alquiler de un departamento a fines de noviembre y varios amigos que esperaron a avanzado diciembre pagaron bastante menos; no quise ni mirar para no amargarme”, se lamenta Carolina. Viajó con seis adolescentes desde la cidad de Rafaela, provincia de Santa Fe, y pagó 34.000 pesos por el alquiler de un departamento durante una quincena.

“La forma en la que llegan los turistas a Pinamar se ha ido modificando en los últimos años. Antes tal vez venían una quincena, o un mes entero, y ahora lo más frecuente es que nos visiten un fin de semana y eso se extienda por algunos días más, algo así como de jueves a martes. Se acabó el tema de las reservas por anticipado”, dice el intendente de esta ciudad, Martín Yeza.

Es optimista: “Creo que los fines de semana de la primera quincena de enero la ocupación va a rondar el 85 por ciento, y los de la segunda, el 95”, sostiene. Por las 270 mil camas que hay en el municipio de Pinamar para albergar turistas, Yeza estima que rotarán 1,7 millones de personas durante esta temporada.

Alberto Salvemini, secretario de la Asociación empresaria Hotelera y Gastronómica de Pinamar, cuenta a Clarín que, al cierre del mes de diciembre, la ocupación de los hoteles estaba un 30 por ciento por debajo del año pasado, una tendencia que se replicaba en otros rubros relacionados con el turismo.

Mariano Damiani, dueño de una inmobiliaria de la zona, sostiene que el alquiler de propiedades, hacia fin de año, era de entre un 20 y un 25 por ciento menos que el año pasado. “La temporada va a ser buena, pero va a explotar sobre la marcha; la gente ahora sabe que si espera hasta último momento puede conseguir un mejor valor, esa es su nueva estrategia y a nosotros no nos queda más remedio que esperarlos y contener la ansiedad”, dice Damiani. En Eme Ese aseguran que, como el aumento del dólar fue mucho menor a la inflación anual, “se pierde competitividad respecto de los precios en destinos extranjeros”.

Julio Aramburú está tranquilo. Ya disfruta a pleno de sus vacaciones. Llevó a la playa dos reposeras y una heladerita con una botella de malbec, hielo y los dos vasos que necesita para pasar un día de charla con el mayor de sus seis hijos.

Vive en Ushuaia y, desde agosto -como todos los años- publica su dúplex para cinco personas en diferentes sitios inmobiliarios de la web. “Miré lo que había en el mercado para poner el precio: empecé a 22.900 pesos la quincena y fui bajando. Ahora podría alquilarlo por 18.000, pero no hay consultas, no hay ofertas. ¿Y qué voy a hacer? Mi plan era irme a Brasil con los alquileres del verano, pero si tengo que cambiar de plan, cambio: vengo acá con la familia y el verano que viene, vemos”, dice. También tiene, como tantos a su alrededor, los pies enterrados en la arena. Y no está para nada resignado. Hubiera preferido la de Buzios, pero con el malbec se arregla bien. NR


Fuente: Clarín

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