Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

La construcción creció en la zona norte porteña mucho más que en el sur

Cinco barrios sumaron casi la mitad de lo construido en la Ciudad. Fueron Palermo (13,6%), Caballito (10,1%), Villa Urquiza (8,1%), Belgrano (6,7%) y Almagro (4,6%). (Ciudad de Buenos Aires) Un informe elaborado por la Secretaría de Planeamiento del ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad, que revela que durante la primera década del siglo XXI, cinco barrios del norte y centro (Palermo, Caballito, Villa Urquiza, Belgrano y Almagro) sumaron el...

Cinco barrios sumaron casi la mitad de lo construido en la Ciudad. Fueron Palermo (13,6%), Caballito (10,1%), Villa Urquiza (8,1%), Belgrano (6,7%) y Almagro (4,6%).

(Ciudad de Buenos Aires) Un informe elaborado por la Secretaría de Planeamiento del ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad, que revela que durante la primera década del siglo XXI, cinco barrios del norte y centro (Palermo, Caballito, Villa Urquiza, Belgrano y Almagro) sumaron el 43,1% de todas las viviendas construidas, y que diez de los 47 barrios porteños concentran el 60 por ciento. Como contraparte, cinco barrios del sur suman sólo el 2 por ciento. Es decir, por cada 2 m2 erigidos en los barrios postergados, se construyen 21,5 m2 en los privilegiados, en el contexto de un distrito con una emergencia habitacional de 500 mil habitantes.

El trabajo del Ejecutivo local (titulado “2001-2011: Construcción en la Ciudad de Buenos Aires”) indica que “la distribución geográfica del metro cuadrado construido demuestra una concentración en las zonas Norte y Oeste de la Ciudad”. Si a los cinco barrios con más construcciones se les agregan Puerto Madero (4,1%), Flores (3,8%), Recoleta (3,7%), Villa Crespo (2,5%) y Villa del Parque (2,2%), concentran el 59,4% del total. En el otro extremo, al sur porteño, Villa Soldati (0,1%), La Boca (0,3%), Parque Avellaneda (0,5%), Villa Riachuelo (0,5%) y Villa Lugano (0,6%) reúnen sólo el 2% de lo edificado.

Si a los cinco barrios más rezagados del Sur se les suman San Telmo (0,6%), Monserrat (0,7%), San Nicolás (0,7%), Parque Patricios (0,8%) y Mataderos (1,2%), alcanzan apenas el 6% del total construido, inferior al 6,7% que tuvo únicamente Belgrano. Sin embargo, este barrio del norte representa sólo el 3,3% de la superficie total, mientras que los diez del sur llegan a casi el 24% del territorio porteño, con unos 48 km2.

La arquitecta Adriana Pérez Moralejo, que actualmente se desempeña como miembro de la Planta de Gabinete de Asesores de la Auditoría General de la Ciudad, sostuvo que se construye más en el Norte porque esos barrios “tienen todo lo que debería tener una propiedad para ser comprada: subte, servicios, equipamiento público y privado cercano, plazas, escuelas, seguridad. Las zonas del sur que históricamente han sido postergadas se convierten en una ubicación a desarrollar solamente si el Estado les da impulso, pero hasta ahora no lo hizo. Dejar completamente la iniciativa al mercado hará que todos vayan al norte hasta que colapse, que es lo que se está produciendo en estos momentos.”

“Esta situación es el resultado de un Código de Planeamiento Urbano, que fue aprobado bajo la gestión de Aníbal Ibarra y que permite disparar el negocio inmobiliario con un criterio de capitalismo salvaje, pensado para llenar la ciudad de torres. Tendríamos que modificarlo, bajar alturas, poner restricciones, porque en este modelo, el interés inmobiliario es el rey”, sostuvo el ambientalista y ex defensor del Pueblo Antonio Elio Brailovsky.

Otro punto clave es qué se construyó. En el lapso 1991-2000, predominaron las edificaciones sencillas (39%) y confortables (34%), y las suntuosas sólo eran el 14 por ciento. En el nuevo siglo, estas últimas fueron las más elegidas (33%), superando a las sencillas (31%) y confortables (26%). A su vez, en los primeros cuatro años de la última década, los departamentos más construidos eran los de tres y cuatro ambientes, que representaban casi el 60% del total. Los monoambientes apenas llegaban al 10 por ciento. Pero desde 2008, el mayor porcentaje es ocupado por los de un ambiente, que junto a los de dos ambientes reunieron el 80% de todo lo construido, con escasa presencia de la vivienda social.

Para el arquitecto Carlos Blanco, miembro de la ONG Basta de Demoler, el informe “es una foto bastante contundente sobre la inequidad dejada en manos de privados: la inversión en vivienda se hace sobre localizaciones que garantizan el retorno inmediato de la inversión”.

El crecimiento de los departamentos chicos -con fines netamente comerciales- sumado a la gran concentración de viviendas en determinadas zonas, también lleva a un aumento en los valores de alquileres y servicios. “El Estado debería proteger a los que ya viven allí para que no se produzca la ‘gentrificación’, que es la expulsión del habitante característico o de la gente que alquilaba y le suben los valores. Es lo que pasa en Palermo: los diseñadores que lo crearon, cuando vino el boom, se tuvieron que ir y se perdió la identidad de la zona”, aseveró Pérez Moralejo. (Tiempo Argentino)

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