Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

La Ciudad necesita duplicar los Centros de Desarrollo Infantil

Se calcula que aún quedan 1800 niños en situación de vulnerabilidad sin atender en el programa del Ministerio de Desarrollo Social.

(CABA) Los primeros años de vida son una etapa fundamental en el desarrollo del niño ya que es cuando se produce el mayor crecimiento, por lo que resulta necesario que sean cuidados con mucho afecto, atención y con una adecuada estimulación -además de buena alimentación- para facilitar un mejor desarrollo en esta temprana etapa que influirá por el resto de la vida. Es por eso que hace cerca de 40 años se creó el programa de Centros de Desarrollo Infantil, que depende del Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de la Ciudad, y hoy, con 20 sedes en distintos barrios, atiende a más 1200 niños y niñas de entre 45 días y 3 años en situación de vulnerabilidad social. Sin embargo, a pesar del buen trabajo que se realiza, entre 1200 y 1800 quedan sin contención por falta de capacidad edilicia todos los meses.

“El objetivo es brindarles una serie de posibilidades que muchas veces esos niños no tienen. Darles herramientas que quizás no pueden conseguir de otra manera y complementar su desarrollo integral con la contención afectiva necesaria”, explicó Horacio Mateljan, Gerente Operativo del programa, en la tercera Jornada sobre diversidad e inclusión de la Universidad de Flores, donde además anunció la firma de un convenio para realizar una investigación en conjunto con dicha Institución para medir el impacto tanto en el niño como en su familia.

Con mucha menos publicidad que los Centros de Primera Infancia, los CEDIS trabajan con las familias de los niños a través de “trabajadores sociales, psicólogos y psicopedagogos que hacen que el entorno tenga acceso a determinadas prestaciones del gobierno de la Ciudad a las que no llegan de otra manera”. “Estamos insertándonos en lugares donde antes era muy difícil, sobre todo en el cordón sur de la ciudad que es sumamente vulnerable”, aseguró Mateljan. El problema es que el cupo es limitado y no alcanza: “Tenemos entre 1200 y 1800 chicos en lista de espera todos los meses. No tenemos capacidad edilicia”.

En cuanto al trabajo de investigación que realizarán con la Universidad de Flores, el Secretario de Investigación y Desarrollo de la misma, Dr. Bernardo Kerman, explicó que se tratará de medir la inclusión social desde tres ejes: “Por un lado, la calidad de vida de las personas que acceden a estos centros, relacionada con el bienestar físico, psicológico y las relaciones socioafectivas; por otro, la resiliencia, esa capacidad de enfrentar una situación y recuperarse; y finalmente el bienestar relacionado con la percepción que tienen ellos mismos de su calidad de vida”.

De los 1200 niños que logran participar en este programa de la Dirección General de Niñez y Adolescencia, 750 pertenecen a familias con mucha problemática social, 150 no tienen cuidados parentales y la mayoría es de familia monoparental. “El paradigma de la ternura es la herramienta fundamental de trabajo en cada uno de estos 20 centros. La consigna es que todos los días el niño sea un poquito más feliz”, finalizó el Gerente Operativo en la Jornada de la UFLO.

Jornada sobre diversidad e inclusion

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