Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

La Ciudad de Buenos Aires festeja el Día del Lunfardo

Desde el 2000, en la Ciudad se celebra todos los 5 de septiembre el día de la jerga propia de Buenos Aires. (CABA) Muchas ciudades tienen sus jergas populares y en Buenos Aires existe el lunfardo. Lejos de ser una código secreto, aunque hay diccionarios para traducirlo, sus palabras son usadas cotidianamente: ¿quién alguna vez no esperó el bondi, le habló a un chabón o se empilchó para una noche...

Desde el 2000, en la Ciudad se celebra todos los 5 de septiembre el día de la jerga propia de Buenos Aires.

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(CABA) Muchas ciudades tienen sus jergas populares y en Buenos Aires existe el lunfardo. Lejos de ser una código secreto, aunque hay diccionarios para traducirlo, sus palabras son usadas cotidianamente: ¿quién alguna vez no esperó el bondi, le habló a un chabón o se empilchó para una noche de farra?

Por eso, desde el 2000, todos los 5 de septiembre se celebra en Buenos Aires el Día del Lunfardo, el habla popular de la Ciudad. La fecha surgió por iniciativa del periodista Marcelo Héctor Oliveri, miembro de la Academia Porteña del Lunfardo, y conmemora el día de publicación de “Lunfardía”, libro de José Gobello, cuya primera edición en 1953 impulsó su valorización y su interés lingüístico.

El origen del lunfardo muchos lo relacionan con las zonas marginales de la sociedad de fines del siglo XIX, específicamente en los sectores del hampa porteño. No es casual, entonces, que los primeros estudiosos de la jerga fueran funcionarios policiales (como Dellepiane o Fray Mocho) y tampoco que se la haya definido como una “lengua de los delincuentes”.

La palabra “lunfardo” tendría su origen en el gentilicio “lombardo”, término que llegó a ser sinónimo de ladrón porque los lombardos fueron, en el siglo XVIII, usureros y prestamistas, actividades por entonces impopulares. En esta línea, José S Álvarez “Fray Mocho”, en sus “Memorias de un vigilante”, menciona el “Mundo Lunfardo”, para citar un catálogo de actitudes delictivas de su tiempo.

Tango y lunfardo

Pero estudios posteriores reconocieron que el lunfardo era compartido por grandes sectores de la población y que, lejos de ser un código marginal, había sido incorporado a la vida cotidiana y difundido a través de expresiones artísticas como el tango o el sainete.

Por ejemplo, “Mi noche triste”, de Pascual Contursi, es el primer tango-canción que incluyó letras lunfardas. A continuación, la primera estrofa:

Percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida,

Dejándome el alma herida y espina en el corazón,

Sabiendo que te quería, que vos eras mi alegría

Y mi sueño abrasador,

Para mí ya no hay consuelo y por eso me encurdelo,

Pa olvidarme de tu amor.

Las palabras en lunfardo aquí son “percanta” (amante), “amurar” (abandonar) y “encurdelarse” (embriagarse).

Entre los muchos tangos memorables en lunfardo pueden mencionarse también “El bulín de la calle Ayacucho” y “Mano a mano“, ambos con letra de Celedonio Estaban Flores y grabados por Carlos Gardel.

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