Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

La Ciudad aprobó un plan experimental para que funcionen los foodtrucks

Son cada vez más populares en ferias gastronómicas y eventos privados. Los comerciantes se oponen porque dicen que son “competencia desleal”.

Por Einat Rozenwasser

(CABA) Tras las demoras, el proyecto ya está marchando. Consiste en buscar la manera de que, finalmente, los foodtrucks empiecen a vender comida en la vía pública. Ante las críticas que despertaron los proyectos de ley que presentados en la Legislatura porteña, la salida parece ser un plan que permitiría la habilitación de entre 10 y 15 puestos de gastronomía móvil cuya ubicación iría rotando. Se trata de “carritos vip”, que en su mayoría son atendidos por chefs reconocidos y que por ahora solo están en ferias gastronómicas o eventos privados. Desde la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires insisten en que se trata de competencia desleal.

Se habían presentado dos proyectos en la Legislatura. Primero el de Inés Gorbea y Juan Nosiglia (SUMA+/ECO), y luego el de Francisco Quintana (PRO). Los dos fueron tratados en comisión a mediados de mayo, y tuvieron observaciones que apuntaban a especificaciones técnicas. Pero no hubo avances. Según explicaron a Clarín fuentes del Gobierno porteño, ahora apuntan a aprobar una resolución para implementar el proyecto en forma experimental y, sobre la práctica, generar una reglamentación consensuada que resulte aplicable.

“Estamos en un proceso de innovación abierto. Vamos lento para tener en cuenta la opinión de todos, más allá de que claramente creemos que, al igual que otras grandes ciudades del mundo, Buenos Aires no debería estar al margen de este fenómeno que muestra el enorme impacto de la gastronomía como industria creativa: activador de turismo, de zonas postergadas, el uso creativo del espacio público, la idea de encuentro en el espacio público”, explica Enrique Avogadro, subsecretario de Economía Creativa del ministerio de Desarrollo Económico, quien lleva adelante el proyecto con representantes de todos los sectores del Gobierno.

En FECOBA se oponen. Argumentan que esta modalidad de venta de comida supone una usurpación del espacio público y competencia desleal para los comerciantes que tienen locales establecidos, y cuestionan los controles de salubridad. “La Ciudad y algunos barrios y avenidas atraviesan un estado de emergencia ante la invasión de manteros y ni las leyes ni las fuerzas de seguridad lograron detenerlos“, exponen.

También dicen que las exigencias previstas para los foodtrucks son menores que las de los restaurantes tradicionales, que el canon impuesto es “insignificante” y la ley no regula cuestiones básicas, como espacios de acopio de materia prima y manipulación de alimentos.

Los foodtrucks hoy son una realidad. También tiene que ver con una demanda de la gente, con encontrar propuestas gastronómicas en otros ámbitos. Y va en línea con el impulso que viene dando la Ciudad al desarrollo de una alimentación más saludable“, justifica Avogadro. “El proyecto en la Legislatura queda stand by hasta tanto podamos implementar la prueba piloto, evaluarla y darle un marco normativo definitivo. Nos va a dar herramientas para hacer una mejor ley”, apunta Quintana.

food truck02

“Es algo que está pasando, hay un montón y es importante hacer algo con la oferta callejera para abrir el juego a una propuesta más saludable, mejor e innovadora”, resume Facundo Vigilante, al frente de Mood Food, un carrito en el que preparan shawarma. Rodo Cámara es dueño de los restaurantes Panini y del Food Truck Panini, y preside la Asociación Argentina de Gastronomía Móvil.Empecé con el foodtruck en diciembre, como un hobby, pero le veo mucho potencial. Si hasta tengo el primer Food Truck Store, un restaurante con foodtruck adentro, en Callao y Libertador”, apunta.

Cámara sostiene que las reuniones están trayendo buenas noticias sobre algunos puntos que no cerraban de los proyectos de Ley. “Por ejemplo, contemplar camiones y trailers: de los 55 foodtrucks que integran nuestra asociación, la mitad son trailers. Por otro lado, quieren que cada uno tenga una cocina habilitada de respaldo y eso beneficia a los gastronómicos, a los que llevan la marca de un restaurante. Los primeros son los que más van a tener que pelearla. Entre los lugares que proponen, hay algunos buenos y otros malos, pero es lo que corresponde para que el juego sea igual para todos”, avanza.

Resta debatir temas como la instalación de baños químicos, abastecimiento eléctrico o la disposición de los residuos. Eso, además de determinar cuáles van a ser los puntos de la Ciudad en los que se van a instalar y llamar a concurso para ver quiénes son los que arrancan. Algo que, estiman, recién sucederá en marzo.

En Costanera, carritos renovados y más controles

En el marco del Plan de Ordenamiento del Espacio Público en la Ciudad, en los últimos años se renovaron todos los carritos de las Costaneras Norte y Sur. Los nuevos carritos funcionan a gas, y tienen servicio de agua potable y conexión eléctrica. Pertenecen al Gobierno de la Ciudad, que los cede en comodato por cinco años a los permisionarios de los puestos. A cambio de la cesión, tienen que conservarlos en buen estado, mantener limpio el entorno, tener libreta sanitaria al día y pagar el canon correspondiente. La Agencia Gubernamental de Control se encarga de los controles bromatológicos.

En otras ciudades

En los países de la región, el tema es relativamente nuevo. Tanto en México DF como en Lima se están dando procesos similares al de Buenos Aires, en los que se buscar regular la presencia de foodtrucks en las calles. En los Estados Unidos el concepto está totalmente naturalizado. Para operar, las cocinas móviles necesitan dos permisos: la Licencia de Establecimiento (Retail) y la Food Movile Dispenser (para moverse). Pagan un canon anual y tributan un porcentaje de las ventas. En Nueva York cubren prácticamente toda la ciudad, con distintas variedades de sándwiches, comida étnica y opciones más gourmet. Algo parecido sucede en Londres y en otras ciudades de Europa, donde forman parte del paisaje cotidiano. En Sevilla, por caso, este fin de semana se llevará a cabo el I Festival de Comida Callejera.

food panini

Fuente: Clarín

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