Buenos Aires, 24/05/2017

Analizan cambiar la ley de bares en las plazas por los reclamos de los vecinos

Para avanzar con esta idea se dejó sin efecto la licitación que fue adjudicada a una empresa para instalar la primera confitería en el parque Chacabuco.

(CABA) La Ciudad analiza por estos días darle una vuelta de rosca a la ley de bares en las plazas, que generó rechazo entre algunos vecinos porteños, y otorgarle mayor prioridad al espacio público. En principio, y para avanzar con esta idea, se dejó sin efecto la licitación que fue adjudicada a una empresa meses atrás para instalar la primera confitería, que, según se había indicado, estaría ubicada en el parque Chacabuco.

Desde la Subsecretaría de Uso del Espacio Público de la ciudad explicaron a La Nación que se busca priorizar nuevas áreas de servicio, tal como ya se había aprobado, “pero sin que el expendio de comida y bebida sea el objeto principal del nuevo espacio”.

Aunque no quisieron brindar mayores detalles, “ya que es una opción que recién comienza a analizarse tras percibirse el reclamo de los vecinos”, las fuentes agregaron sin embargo que “se crearían áreas de servicios con bibliotecas, mobiliario urbano y conexión a Internet inalámbrica gratuita para los asistentes, entre otros beneficios”. De la misma manera, advirtieron que “si hubiera un puesto para la venta de bebidas, sería algo chico, ya no se trataría de la actividad principal del proyecto”.

La ley 4950, aprobada en mayo de 2014, habilitó la instalación de bares en los espacios verdes públicos de más de 50.000 m2 de superficie. La normativa alcanzaba a 37 plazas y parques, que serían intervenidos con proyectos privados. Como complemento del servicio gastronómico, la legislación dispuso que el área concesionada debía contar con sanitarios, estacionamiento para bicicletas y otros servicios.

De acuerdo con lo que consigna el texto de la ley, los restaurantes podrían tener hasta 20 metros cuadrados cubiertos para el expendio de alimentos y bebidas, no más de 30 metros cuadrados techados disponibles para el despliegue de mesas y sillas y otros 100 metros cuadrados descubiertos en donde, eventualmente, se admitirían sombrillas y pérgolas.

A mediados de 2015 fue adjudicada la obra de la primera confitería que se instalaría en una plaza, en este caso en el parque Chacabuco. Pero la licitación, a través de la cual la empresa debía invertir casi cinco millones de pesos, “quedó sin efecto”, según confirmaron desde el Ministerio de Ambiente porteño.

Nuevo enfoque
Como parte del nuevo enfoque que la Ciudad pretende darle a la cuestionada ley, las autoridades de la subsecretaría analizan la posibilidad de utilizar los inmuebles abandonados de algunos de los parques cuyas estructuras coincidan con la idiosincrasia de la plaza, para no modificar el paisaje especial de cada espacio verde. Las fuentes indicaron que aún no hay más detalles sobre cómo quedarían conformados los nuevos espacios, ya que la idea aún se encuentra en fase de estudio.

La ley de bares suscitó quejas de algunos vecinos del barrio, quienes consideraban que un bar quita espacio verde de las plazas. Además, desestimaban la idea de que parte del espacio público quedara “privatizada”.
Hasta el momento, los que se mostraron más proclives a esta postura de rechazo eran los habitantes linderos al parque Chacabuco, quienes cada domingo se reúnen a expresar su disconformidad por la instalación de un establecimiento gastronómico en la tradicional plaza porteña.

Los manifestantes consideran que el emplazamiento de un bar en ese parque resulta totalmente “innecesario”, ya que bajo la autopista que atraviesa la plaza ya existe un restaurante concesionado. Además, resaltan que un emprendimiento de ese tipo le quitaría más espacio verde. Desde la Asamblea Parque Chacabuco denuncian que de las 20 hectáreas que tenía la plaza cuando se inauguró, allá por 1903, sólo quedan ocho libres para esparcimiento. Ésa es la razón del rechazo vecinal. NR

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Fuente: La Nación

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