Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

La casa de Lucio V. Mansilla en Belgrano será expropiada

En el barrio se espera que el inmueble, de 2600 m2, sea transformado en un espacio cultural; la Corte Suprema ordenó que el Estado nacional lo expropie y restaure. (CABA) Sobre la calle Tres de Febrero, en el barrio de Belgrano, una monumental mansión construida en 1870 que imita una antigua villa romana, conocida como la Casona de Mansilla desafía el paso del tiempo. Custodiada por dos impresionantes magnolias de...

En el barrio se espera que el inmueble, de 2600 m2, sea transformado en un espacio cultural; la Corte Suprema ordenó que el Estado nacional lo expropie y restaure.

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(CABA) Sobre la calle Tres de Febrero, en el barrio de Belgrano, una monumental mansión construida en 1870 que imita una antigua villa romana, conocida como la Casona de Mansilla desafía el paso del tiempo.

Custodiada por dos impresionantes magnolias de más de 20 metros de altura, esta casona que perteneció al autor de Una excursión a los i ndios ranqueles, Lucio V. Mansilla, y que albergó entre 1914 y 1982 la Escuela Normal Nº 10, pasó las últimas tres décadas en el abandono.

Pero, para alegría de los vecinos, la condición del edificio, situado en Tres de Febrero, entre Olazábal y Blanco Encalada, está por cambiar. La Corte Suprema de Justicia resolvió que la mansión sea expropiada por el Estado nacional, que deberá restaurarla y preservarla.

Lo hizo en el expediente impulsado por los dueños del inmueble, de 2600 m2, que exigieron que el Estado tomara posesión del edificio porque no habían podido hacer usufructo desde que fue nombrado monumento histórico nacional, el 6 de octubre de 2000. En concepto de indemnización, el Estado deberá pagarles a los propietarios $ 8.100.000.

No se sabe aún qué función le darán a la casona. Los vecinos esperan que se transforme en un espacio cultural. “Nos gustaría que hagan un centro cultural y que esto no termine en una promesa más”, dijo Juan Clemente, vecino de Belgrano hace 40 años. “Se barajaba la posibilidad de que se haga un centro comunal o un museo. Cualquier opción me parece buena, mientras que hagan algo para recuperarla”, expresó Susana Cravello, que vive en frente de la casona hace más de una década.

Quienes más pelearon por la conservación del edificio fueron las mujeres de la Comisión de Defensa de la Casona de Mansilla, un grupo formado por ex docentes de la Escuela Normal Nº 10, que funcionó dentro del lugar hasta 1982.

“El fallo es lo que faltaba para tener la seguridad de que algo tan valioso, que forma parte de la historia del barrio, no se va perder y la gente lo va a poder disfrutar”, sintetizó Alicia Pangella, secretaria de la comisión.

Fuente consultada: La Nación

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