Buenos Aires, 19/10/2017, edición Nº 1800

La Casa Curutchet en La Plata fue declarada acervo de la humanidad

La Unesco proclamó patrimonio universal otras 16 obras del gran arquitecto suizo.

(PBA) Con los ecos del fallido golpe de Estado resonando en los oídos de la población turca, ayer, en Estambul, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad la Casa Curutchet, situada en La Plata, además de otras 16 obras creadas por el célebre arquitecto. Es la única casa diseñada para la Argentina por el suizo, nacido Charles-Édouard Jeanneret (1887), nacionalizado francés y rebautizado, en 1920, como Le Corbusier, para cumplir con su destino de cambiar la arquitectura del siglo XX y ser paradigma del estilo moderno, junto con Mies van der Rohe, Oscar Niemeyer, Walter Gropius y Frank Lloyd Wright. Murió nadando en el sur de Francia cuando tenía 78 años.

La casa está ubicada en la avenida 53, entre 1 y 2, en La Plata. Fue el médico Pedro Domingo Curutchet, personaje fuera de lo común, quien se entusiasmó con el diseño minimalista, el uso de rampas circulatorias, ventanales continuos y la planta baja libre montada sobre pilotes. Le Corbusier había estado en Buenos Aires en 1929, invitado por Amigos del Arte. Dictó más de diez conferencias magistrales y dejó una frase para el recuerdo: ” La arquitectura es el juego sabio de los volúmenes bajo la luz”.

Victoria Ocampo estuvo a punto de cerrar trato con él para su casa racionalista, que terminó proyectando Alejandro Bustillo, fiel hijo de la École de Beaux Arts, quien nunca firmó el proyecto de Rufino de Elizalde, en Barrio Parque, hoy propiedad del FNA. Quizá porque, presionado por Ocampo e inspirado en el suizo-francés, marcó un corte definitivo al estilo porteño en un barrio palaciego. Cortó con el “pastiche” vernáculo, entre la tradición francesa primero y la italianizante, después, con el modelo único de la “casa chorizo” determinado por los terrenos de 8.66 de frente.

Le Corbusier aceptó el encargo de Curutchet, pero dejó claro que no viajaría a la Argentina. La construcción estuvo a cargo de Amancio Williams, el de los parasoles sobre la costa del río, y el mismo de la Casa del Puente en Mar del Plata. Es curioso, pero ambos proyectos tienen como premisa el respeto del entorno existente. Mientras Le Corbusier dejó el árbol, que era el mojón del lote, y lo convirtió en eje vertical del diseño, Williams adaptó el proyecto de la casa levantada para su padre, el compositor Alberto Williams, al accidente del terreno, e hizo de la estructura un puente sobre el arroyo.

La casa del doctor Curutchet, terminada en 1955, ganó visibilidad para el gran público a raíz de El hombre de al lado, el film dirigido por Gastón Duprat y Mariano Cohn, con guión de Andrés Duprat, arquitecto y hoy director del MNBA. La película es una historia desopilante, que deriva de lo cómico a lo dramático a partir de un absurdo litigio de vecinos por una ventana indiscreta y los “hallazgos corbuserianos” como materia en cuestión.

Entre los presentes en Estambul estaban el embajador argentino ante la Unesco, Rodolfo Terragno; el secretario de Patrimonio Nacional del Ministerio de Cultura, Américo Castilla; Miguel Ángel Hildmann, por Cancillería; y los platenses Gladyz Pérez Ferrando (Comisión Nacional de Monumentos); Claudio Catera y Paola Gezzi (Icomos Argentina); Julio Santana (Casa Curutchet) y Karina Cortina (Colegio del Arquitectos de la provincia de Buenos Aires).

La Unesco sumó a la lista de Patrimonio de la Humanidad el proyecto Pampulha, en Belo Horizonte, Brasil; el Museo Nacional de Tokio; el complejo del Capitolio en Chandigarh, en la India; los dólmenes de Antequera, en Málaga, España; la ciudad armenia medieval Ani, en Turquía; el conjunto histórico de Filipi, en Grecia, y las Cuevas de Gorham en la colonia de Gibraltar, presentado por Gran Bretaña.

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