La cárcel de Devoto, un símbolo que los vecinos rechazan

La cárcel de Devoto, un símbolo que los vecinos rechazan

(CABA) El recorrido por las calles de Villa Devoto podría estar incluido en un paquete turístico. ¿O acaso quienes llegan a Buenos Aires por primera vez no quieren conocer las curiosidades que tiene esta ciudad y que es difícil encontrar en el resto del mundo?

Una cárcel, en medio de una zona de casas bajas, con vecinos acostumbrados y resignados a un estilo de vida, llamará la atención de un turista que, en 2016, no se imagina que en un barrio de una de las capitales más grandes del mundo se siga viviendo de esta manera.

Tampoco comprenderá cómo los gritos, las batucadas en símbolo de protesta y la suciedad que se genera día a día pueden haberse convertido en la rutina de las personas que habitan esta zona. Podría parecer una historia muy extraña y curiosa para aquel que llega desde otro país, sin embargo, no es más que la vida diaria de un grupo que vecinos que sigue esperando el traslado, que continua soñando con un Devoto sin Cárcel. Justamente, ese es el nombre de la agrupación que comenzó hace una década y que reactivó esta intensa pelea por mejorar la calidad de vida de este barrio.

El traslado de este Complejo Penitenciario Federal, construido en 1927, es un tema instalado hace muchísimos años en la ciudad de Buenos Aires, pero entre gestiones y gestiones, esa gran estructura de cemento con 1.600 internos en su interior, todavía sigue firme en ese cuadrilátero conformado por las calles Desaguadero, Nogoyá, Bermúdez y Pedro Lozano.

Las promesas fueron terminando con la paciencia de la gente mayor, que casi que se resignó a vivir de esa manera, pero a su vez alimentó la lucha de esta agrupación, que nunca bajó los brazos y siguió los pasos de los últimos tres gobiernos.

Gonzalo Aguilar es quien está al frente de Devoto sin Cárcel. Sus 40 años le permiten tener las fuerzas suficientes para seguir de cerca este tema y pelear para que las próximas generaciones disfruten del barrio que vienen soñando los vecinos hace mucho tiempo.

“Si bien el optimismo no es al 100 por ciento, estamos esperanzados en que se pueda concretar el traslado a la ciudad de Mercedes. Tenemos buen diálogo con el Ministerio de Justicia. Es algo que nos va a cambiar la calidad de vida, tanto a los que estamos afuera como a los que están adentro”, le comentó Aguilar a “Crónica”, en una entrevista realizada en el lugar justo para comprender la situación: Pedro Lozano y Bermúdez, en una plazoleta moderna ubicada frente a la cárcel, en Villa Devoto, barrio conocido por todos como “el jardín de Buenos Aires”.

La obra para la construcción de una nueva unidad penitenciaria tuvo demasiadas idas y vueltas, que hacen que hoy esté avanzada al nueve por ciento y que tenga una fecha de finalización para diciembre de 2018. “Después de varias irregularidades en la gestión de Néstor Kirchner, el tema se retomó en la campaña de 2011 con el gobierno de Cristina. Prometieron que se iba a construir una cárcel en Mercedes, pero con un dato importante: el llamado a licitación fue para una obra por 1.200 internos cuando acá hay aproximadamente 1.600. Era un parche y con eso se iba a descomprimir, pero no era la erradicación total. Empezaron la obra, pero un año antes del cambio de gobierno, se paralizó porque la empresa constructora no recibía los pagos. Cuando asumieron las nuevas autoridades el año pasado, pedimos una reunión y nos dijeron que la obra se iba a relanzar. Ya están trabajando”.

¿Qué pasará con los otros internos? “Nos comunicaron que querían hacer un anexo en otros lugares. La idea es cederle los terrenos federales a la ciudad de Buenos Aires, que hará un llamado a licitación para construir las plazas faltantes en un anexo Mercedes o Ezeiza”.

La pregunta del millón es qué ocurrirá con ese terreno si es que el traslado se concreta en los tiempos estipulados, a excepción de la entrada de la penitenciaria , que tiene una ley de protección al ser un caso histórico. “La ciudad va a construir algo en una parte para hacer un proyecto autosustentable, según hemos escuchado a Horacio Rodríguez Larreta. Pero hay que ver qué hacer con la otra parte. Para ello estamos preparando una encuesta entre los vecinos, aunque algunos no quieren participar porque tienen desánimo. Queremos estar preparados. Lo mejor que le puede pasar a la zona es que donde hubo una cárcel haya una institución que profundice en los conceptos de sociedad”.

En Devoto parecen respirar cierto optimismo respecto de este tema aunque, después de tantos años, prefieren ser cautos. “Todos los que vienen a gobernar esta ciudad saben que tienen que prestar interés a este asunto. Si quieren quedar en la historia, creo que tienen que apuntar a este lado, como también a la limpieza del Riachuelo y al soterramiento del Sarmiento, que está empezando. Son las tres deudas grandes desde la vuelta de la democracia”, cerró Gonzalo Aguilar, que a sus 40 años sueña con contarles a sus hijos y nietos que alguna vez hubo una cárcel en el medio de la ciudad.

S.C.