Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

La campeona del mundo que vive en San Isidro y todavía va al secundario

Delfina Pignatiello es campeona de los 800 metros libre del mundial de natación juvenil de Indianápolis. Sólo tiene 17 años.

(PBA) A los 17 años, la vida de muchos jóvenes pasa por los extensos tiempos de ocio y las salidas nocturnas. También por la incertidumbre del futuro inmediato. Delfina Pignatiello, sin embargo, transita lejos de estos carriles. La disciplina, la planificación y la exigencia son los pilares de la joven de San Isidro que el jueves se metió en el rincón más exclusivo de la historia de la natación argentina, al consagrarse campeona del mundo juvenil en Indianápolis.

Delfina cursa el sexto año del secundario en el colegio Cardenal Spínola de San Isidro. Para conjugar sus obligaciones escolares con su preparación física, se entrena de madrugada de lunes a viernes (y un poco más tarde los sábados), antes de cursar. Por la tarde, tras el almuerzo y un breve descanso, vuelve a la pileta del centro municipal.

De lado quedan las fiestas con amigos que duran toda la noche. Aunque no es lo único que decidió resignar en pos de su preparación deportiva: también optó por bajarse del viaje de egresados a Bariloche para no perderse días de entrenamiento.

El esfuerzo dio sus frutos en su primera jornada de competencia en el Mundial que se desarrolla en Indianápolis. Allí cronometró 8m25s22 en su especialidad, los 800 metros libre, durante su primera jornada de actividad en el torneo. Una marca que se convirtió en nuevo récord nacional y en el mejor registro de la historia del torneo.

“Estoy muy contenta de ser la primera campeona de la historia para Argentina, estoy muy satisfecha con mi tiempo”, declaró Pignatiello momentos después de su notable actuación en declaraciones publicadas por el sitio oficial de la Federación Internacional (FINA, por sus siglas en francés).

“Me di cuenta que podía ganar después de la marca de 300 metros, pero fue una competencia muy dura, teniendo en cuenta a la nadadora húngara y a la estadounidense”, analizó. Y aclaró: “A pesar de que fue difícil, disfruté mucho la carrera”.
La nadadora, que apunta a los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se realizarán en Buenos Aires en 2018, también se dedicó a agradecer. En la lista, se destacaron, además de familiares y compañeros de equipo, Bill Sweetenham (prestigioso entrenador australiano que se desempeña como asesor del seleccionado argentino) y a Juan Carlos Martín, el entrenador que conoció a sus 11 años y apostó por ella.

“Lo quiero tanto que no quiero separarme de él. Me dijo dos frases que me quedaron grabadas para siempre: ‘Yo entreno a hombres y no a niños’ y ‘La natación es para gente inteligente’. Con esas frases nos enseñó a ser responsables y organizados a todo el grupo”, contó Pignatiello a Clarín en febrero, en la antesala de su último año escolar.
Precisamente, la nadadora se tomó en serio eso de que su deporte no se contradice con la intelectualidad. Lejos de eso, también sostiene el ritmo a nivel académico, a tal punto que es abanderada en el colegio. “Viajé mucho por los torneos, pero aun así termine siendo abanderada. Los profesores me ayudaron mucho con los exámenes, porque cuando tenía uno que coincidía con algún viaje, me lo postergaban. Y mis amigas siempre me recuerdan lo que hay que hacer en el colegio”, admitía con humildad en aquella entrevista veraniega.

“Como adolescente, todo me cuesta mucho porque sé que es una etapa complicada en la que todavía tengo que decidir muchas cosas, como qué voy a estudiar o si salir con mis amigas a la noche”, contó por entonces. Ahora, recoge los frutos pero no se conforma.
En su horizonte también aparece Tokio 2020, donde aspira a tener su debut olímpico tras no poder clasificarse a Río 2016. Aquello, contó, fue fue “espina”. También anhela debutar en un mundial de pileta larga. El que este año resignó pese a que contaba con la marca clasificatoria. Sin embargo, junto a su entrenador optaron por no ir a Budapest y enfocarse en su último mundial como junior. En la capital húngara, hubiese sido sexta con la marca que la consagró como la mejor entre las juveniles.

La disciplina de Pignatiello se mantiene incluso luego de la mayor conquista de su carrera. Elige posponer el contacto con la prensa hasta concluida su participación en Indianapolis, donde todavía debe competir en los 400 metros libre (el sábado) y los 1.500 libre (el domingo).

Pignatiello, amante de la lectura en sus tiempos libres, ya contaba con el récord nacional en los 800 metros, conseguido en el Mundial de mayores de pileta corta. Lo había logrado en diciembre, en Windsor, Canadá, donde había cronometrado 8m25s05, un tiempo que le permitió clasificarse a la final del evento con apenas 16 años.

Después de eso, dijo: “Siempre fui muy autoexigente y cuando logro algo, lo disfruto y después comienzo a pensar en un próximo objetivo más alto, porque si te conformás, no podés seguir avanzando”.

SN

Fuente: Clarín

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