Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

La calle Arroyo: el nuevo polo gastronómico

La calle Arroyo ha sido el albergue histórico de importantes edificios y joyas porteñas, palacios y residencias de estilo francés. También, es el centro neurálgico de galerías de arte, casas de moda y embajadas. Su  recorrido se inicia en la conjunción de las calles Juncal y Esmeralda para desembocar en la Plaza Carlos Pellegrini En los últimos meses, Arroyo ha venido sumando a su fisonomía aristocrática varios restós y bares...

La calle Arroyo ha sido el albergue histórico de importantes edificios y joyas porteñas, palacios y residencias de estilo francés. También, es el centro neurálgico de galerías de arte, casas de moda y embajadas. Su  recorrido se inicia en la conjunción de las calles Juncal y Esmeralda para desembocar en la Plaza Carlos Pellegrini

En los últimos meses, Arroyo ha venido sumando a su fisonomía aristocrática varios restós y bares que la están convirtiendo también en un nuevo polo gastronómico porteño. Al ya tradicional restaurante del Sofitel, con cocina estilo francés; se sumaron Farinelli, en la esquina de Arroyo y Suipacha; y Florería Atlántico, en el Nº 872 de la misma calle.
En el caso de Farinelli, se trata de una propuesta gastronómica con un look  Soho NY abierto por la empresaria Marina Bissone en otro de los edificios Bencich. ?”Nos pareció que a Arroyo le faltaba un lugar así, una propuesta gastronómica para la gente que trabaja por la zona y no tiene muchas variantes para comer”,  explicó Bissone en diálogo con El Cronista.
Farinelli está emplazado en un inmueble propiedad de Susana Bencich, heredera del legado de los hermanos Massimiliano y Miguel Bencich, dueños de una empresa constructora que en los años 20 levantó varios de los más tradicionales edificios de la ciudad.
”Tuvimos que hacer grandes refacciones para adecuar el local en este increíble edificio ubicado en una cuadra que yo creo es única en la Ciudad de Buenos Aires”,  reconoció la dueña de Farinelli, marca que también opera un restó parecido en Bulnes y Cabello.
A pocos metros de Farinelli acaba de abrir sus puertas Florería Atlántico. De la mano de los barman Renato Tato Giovanoni y Julián Díaz. El nuevo reducto gastronómico también está emplazado en otro de los edificios de la familia Bencich. Se trata de un local de dos pisos en los cuales funciona una florería donde también se venden vinos y vinilos. En tanto, en el subsuelo se encuentra el bar que, según sus propietarios está inspirado en los locales de venta de alcohol que surgieron en Estados Unidos durante la prohibición de los años 20.

|Fuente: El Cronista

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