Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

La Bersuit lanza su segundo disco sin Cordera

"El baile interior"

“El baile interior” es el nuevo disco de La Bersuit a tres años de reunirse para seguir tocando sin su ex lider, Gustavo Cordera.

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(CABA) Era una pena que Bersuit se separara. En forzado impasse tras la partida de Gustavo Cordera en 2008 para construir su propia (y valiosa, por el momento) historia solista, los siete Bersuit restantes sufrieron una diáspora de la que empezaron a recuperarse recién tres años después, en 2011. Ahí volvieron a unir voluntades, recorrer la Argentina y descubrir que todavía tenían ganas de seguir provocando a pacatos y guardianes del “buen gusto” con esa mezcla revulsiva de delirio, humor y, por supuesto, belleza popular que siempre los caracterizó.

Evidentemente, quedaba tela para cortar. Por eso, en 2012 llegó La revuelta, primer disco de estudio sin Cordera; y ahora, dos años después, El baile interior, segundo disco sin el Pelado y también segundo consecutivo con Cachorro López en las perillas y producción artística, rol históricamente clave en el desarrollo de la banda.

Me parece un disco que expresa muy bien los sentimientos nuestros de este momento“, considera Juan Subirá, tecladista, cantante, y fuente de consulta musical al interior del grupo.
Después de tres años de estar girando, actuando y ensayando en el nuevo formato –sostiene– creo que logramos una variedad de colores, de canciones, de ritmos y de historias que se reflejó bien.

Junto a él, los Bersuit en pleno (salvo Tito Verenzuela, ausente con aviso), aprueban sin dubitar. “Cada disco es como el nacimiento de un hijo. Y en este caso, parece ser el más variado de todos“, acuerdan sobre El baile interior, un álbum que se hace fuerte en el latinaje de origen diverso, ya que hay aires de folklore norteño, rancheras, música rioplatense, rock-pop y canción bersuitera, además de letras que dicen cosas.

–En varias entrevistas, Cachorro López dijo que “descubrirlos” lo entusiasmó y que quiere hacer más discos con ustedes.
Cóndor Sbarbatti: –Se labura muy bien con Cachorro. Es un tipo muy copado y muy tranquilo.
Pepe Céspedes: –Creo que, del trayecto del anterior disco a éste, Cachorro tuvo la posibilidad de ver a la banda en vivo en muchas ocasiones y observar varias cosas que en La revuelta quizás se le habían escapado. Ciertos aspectos estilísticos que antes no tenía tan en cuenta. Y me parece que en El baile interior se nota.
Oski Righi: –Sí. Fue una linda sorpresa, por ejemplo, que en la camada de temas que él eligió quedara “La próxima curda”. Porque en el anterior tal vez no hubiera entrado.
Carlitos Martín: –Por otro lado, no sé si se percibe, pero el disco tiene mucho de artesanal. Todas las cosas que se grabaron, se grabaron orgánicamente. Cada uno de nosotros pudo focalizar toda su atención en su interpretación.
Subirá: –En ese sentido, el disco no fue hijo del parate, como sí La revuelta, que vino después de varios proyectos paralelos y estar dispersos.

–Bersuit es una banda popular, pero también movimientista, porque genera que mucha gente se movilice desde diversas procedencias sociales y se vuelva a encontrar y vuelva a compartir una historia con la banda. ¿Coinciden?
Oski: –Sí. Y ahora se generó algo muy lindo con las nuevas generaciones, chicos que por ahí nunca vieron a la banda con Gustavo y que sólo la conocen como es ahora. Y les gusta.
Carlitos: –Es que puede pasarte que vayas a ver el show con todos los prejuicios que puedas tener, pero si de pronto te quedás, te gusta el show, saltás y los disfrutás… al final eso es lo que cuenta.

–Son los mismos integrantes menos uno, Cordera. ¿Qué reacomodamientos hubo como para ocupar ese espacio vacío?
Cóndor: –A veces ninguno. Porque cuando queda ese espacio vacío está bueno verlo. Es memoria.
Carlitos: –Influyó en cómo se presenta ahora la banda. Antes era con un cantante en el medio y el abanico de la banda detrás. Ahora, al perder ese espacio, cambió la posición y se visibilizaron otras facetas y personalidades. Otras voces cantando en vivo que previamente no se veían.
Dany Suárez: –En esta misma nota lo ves: salvo por Tito, que estuvo hasta recién y tuvo que retirarse por un asunto personal, estamos todos.
Carlitos: –Es una dinámica más divertida también. Lo aprendimos de los Decadentes: rotar al cantantante principal en vivo, no sólo en los discos. Es divertido y no deja de sorprenderte nunca.

–En la banda ya había antecedentes de reformularse para mantener la esencia luego de la partida de un integrante. Por ejemplo, cuando se fueron Charly Bianco o Rubén Sadrinas, ¿no?
Subirá: –Para cualquier persona ajena a la banda e incluso para nosotros, era muy difícil imaginar esta banda sin Gustavo. De hecho el parate que se dio se genera por eso mismo, porque cuando Gustavo dice: “Bueno, me voy para encarar otro proyecto”, no pudimos imaginar seguir sin él. Hubo un duelo y fue difícil. Momentos de hacer cosas periféricas y luego de reencontrarse, de evaluar si seguir con la banda o hacer otra cosa. Era un desafío enorme y lo sigue siendo. Pero también era darnos cuenta de que estamos ante una posibilidad histórica: ser capaces de rearmar el equipo y salir a la cancha.

–La situación de que todos participen y compongan casi a la par no es nueva, se viene dando fuerte desde Libertinaje (1998), por lo menos.
Carlitos: –Es cierto. Pero ahora se incentivó aún más.
Subirá: –Lo que pasa es que cuando en una banda hay una figura tan preponderante como la de Gustavo, y no solo en la composición sino en la mirada, en la palabra, en el canto y en un montón de cosas más, se hace muy difícil superar su pérdida. Pero pudimos.
Cóndor: –Por eso el valor de La revuelta, nuestro anterior disco. Le dio un empujón a todo lo que iba a venir. Se empezaron a alinear los astros que estaban desacomodados.

–¿En que situación están hoy con Gustavo?
Dany: –No estamos. No hay diálogo. Hace cuatro años que no tenemos trato con él.
Subirá: –Hace cinco años que Gustavo dejó la banda y hace tres que volvimos sin él. En ese momento tuvimos una charla hablando de la vuelta, donde le dijimos que íbamos a volver con o sin él. Y bueno, volvimos y empezó esta vieja y nueva banda con este nuevo formato.

–¿Cómo ven este regreso los viejos bersuiteros?
Carlitos: –En los últimos shows en Vorterix hicimos un popurrí de toda la historia y ahí te dabas cuenta de que estaban, porque cuando aparecía algún tema de Don Leopardo estallaban y se ponían a llorar.
Cóndor: –De hecho, la gente terminó cantando “Gracias por volver”, un cantito que siempre nos pegó mucho.
Subirá: –No creo que haya un movimiento único que represente a la mayoría de la gente. Sí veo que hay muchas contradicciones en lo que sienten. Porque por un lado está la alegría de tener de nuevo a la Bersuit tocando en vivo. Pero al mismo tiempo está esa contradicción de decir “¡Uh, si estuviera Gustavo!”. Hay que convivir con eso. Particularmente, lo que siento es que Gustavo va a estar siempre. Estuvo veinte años en la banda y va a estar siempre aunque no esté físicamente en el escenario. De hecho, yo lo tengo en un muñequito chiquito que llevo en el bolso y que a veces lo pongo en el teclado y nos mira desde el costadito (risas).
Carlitos: –Estamos diseñando un holograma para tenerlo aún más presente.
Subirá: –Está en la historia, en los temas y en los videos.

–No hay tabú…
Dany: –Y… no. Porque por algo fuimos de tener siempre esta actitud grupal y fresca de encarar las cosas. Sino, no alcanzás a estar tantos años juntos y te come el trauma. Cosas que no sólo tienen que ver con lo musical sino con lo humano. Esas son las cosas que pesan en el alma para siempre, al punto que las otras terminan siendo anecdóticas.

–Este año se cumple una década de una apuesta muy importante en su discografía como fue La argentinidad al palo. ¿Como lo ven?
Céspedes: –Fue un disco concebido prácticamente fuera del país, a partir de los argentinos que veíamos en todos lados, cuando empezamos a viajar mucho después de Libertinaje e Hijos del culo. Y ver qué distintos que eran los que por ahí se iban a España, a México, a Miami, y a la vez qué parecidos.
Subirá: –Un día estábamos en Costa Rica con el Pelado viendo la tele en un bar. Eran las diez de la mañana y el televisor estaba sin volumen. Daban un programa medio raro, evangelista, en donde había uno tocando una guitarra. Enseguida dijimos: “¡Ese es argentino!” Subimos el volumen y era. Creo que el disco muestra bien esa identidad a la vez que diversidad.

–¿Sienten que algunas miradas no han querido ver ese doble juego que tienen con la cultura popular, de cariño a la vez que crítica?
Dany: –Yo creo que lo vio quien afinó la vista.
Subirá: –Estéticamente somos una banda que le puede molestar a alguno. Recuerdo cuando tocamos con Andrés Calamaro, que algunos decían: “Ese Andrés se puso a tocar con una banda de cumbia”. Ahí creo que pasa por una cuestión estética. Somos una banda que estéticamente somos difíciles de aceptar. La tapa de La argentinidad al palo, por ejemplo, es muy chocante. Remite al crucero del humor, pero más grotesco todavía.
Cóndor: –De hecho, el diseñador Alejandro Ros no la quiso firmar.
Subirá: –El chiste estaba ahí: asumir cierta parte grasa que tenemos nosotros pero que también la tiene el ser argentino.

–¿La esencia de irritar sigue?
Dany: –El filo del hacha está. Tendrá un par de mellas, pero aún corta.
Cóndor: –Todavía quedan prejuicios que derribar.

Fuente: Infonews

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