La batalla femenina contra el Cáncer de Mama

La batalla femenina contra el Cáncer de Mama

Escribe la Lic. Marìa Fernanda Cristoforetti

(CABA) Jóvenes, adultas, embarazadas, abuelas, profesionales, deportistas, artistas, amas de casa; todo el universo femenino se une en octubre, el mes del cáncer de mama, para intensificar las campañas de prevención y educación con el fin de concientizar acerca de la detección precoz de esta enfermedad que, en Argentina, es responsable anualmente de la muerte de 5.600 mujeres.

Porque el cáncer de mama es una enfermedad que no distingue etnia, clase social o condición económica; incluso muchas famosas extranjeras y de nuestro país se han enfrentado a esta terrible enfermedad y con toda la fortaleza femenina que las caracteriza se sometieron a largos tratamientos que implicaron cambios de aspecto físico, depresión, miedo, ataques de pánico y tantos otros sentimientos con el único objetivo de ganarle a la enfermedad. Y lo lograron. Como también lo hacen aquellas mujeres que no son Angelina Jolie, Kylie Minogue ni la ex “Sex and the city” Cynthia Nixon, incluso la reconocida periodista argentina María Laura Santillán. Hablamos de las mujeres comunes, esas que trabajan todo el día y aún luego de finalizada su jornada laboral se dedican al cuidado de sus hijos, revisan sus tareas o les preparan la comida. Esas mujeres que lloran de emoción al verlos crecer y que internamente desean que el tiempo se detenga para disfrutarlos cada día un poco más.

En algunos casos, ese deseo materno se intensifica cuando reciben la noticia, esa noticia que les cambiará la vida para siempre y que les demandará mucha fuerza y energía para digerirla. Pero más aún sufren al tener que transmitirla a sus hijos. Pero paradójicamente el sueño y las ganas de verlos crecer las llenará de garras para enfrentar el cáncer de mama.

Y en ese momento comienzan a transitar un largo camino de médicos y tratamientos, con piedras que esquivar y obstáculos que “tiran abajo” el ánimo. Pero ellas no se detienen, continúan caminando y luchando por su vida. Porque tienen coraje, fuerza y agallas, porque saben dar batalla y tienen claro que su objetivo es la vida y los sueños que aún quedan por cumplir. Mujer, no bajes los brazos

A quienes les tocó luchar contra esta enfermedad aseguran que la vida se quiebra en dos, que existe un antes y un después. Que el tratamiento es intenso, algunas veces violento y otras desmoralizador. Pero no bajan los brazos y se someten a continuas visitas médicas, tratamientos, operaciones, cicatrices; sus defensas bajan y a veces el pelo se cae. No obstante siguen caminando porque su meta es curarse. Ya no les importa si tendrán que vivir sin un pecho (o dos) porque lo que realmente desean es vivir como sea.
Incluso muchas “luchadoras” transmiten su mensaje esperanzador a quienes están en pleno camino de recuperación. Sostienen que “de todo se sale” y que fundamentalmente “hay que perder el miedo a la palabra cáncer”. Asimismo aseguran que a partir de esa noticia su vida cambió para siempre. Que disfrutan las cosas de otra manera, que no se hacen tanto problema por pavadas, que viven “a flor de piel” cada momento; en definitiva, que aprendieron a honrar la vida.

Dado que diversos estudios aseguran que el 98% de los cánceres de mama detectado a tiempo es curable, estas triunfadoras reivindican el mensaje de perder el miedo al control. Hay mujeres que saben de la importancia de los cheques médicos pero no los realizan porque tienen miedo, pero como el cáncer de mama puede afectar a cualquiera es esencial realizarlos porque si ocurre son muchas las probabilidades de salir adelante.

Las que salieron airosas de esta batalla apuntan contra el tabú que dice que “cáncer es igual a muerte”; su meta es mostrar al mundo que hay mucha vida después de haber transitado un cáncer.
El mensaje que estas mujeres transmiten es de la lucha constante, de la perseverancia, el coraje y las ganas de vivir. De ver a sus hijos crecer y cumplir los sueños que aún quedan en el tintero. Pero también transmiten el mensaje de la prevención y los controles médicos porque un cáncer detectado a tiempo es curable. En este sentido, los especialistas aseguran que un diagnóstico temprano evita o disminuye en gran medida la realización de procedimientos quirúrgicos radicales lo cual además atenúa la repercusión psíquica y socio-familiar que producen la enfermedad y su tratamiento. En cuanto a prevención, recomiendan realizar desde mamografías para la detección de lesiones tempranas o tumores no invasores, hasta el consejo genético a familiares de pacientes portadores de cáncer de mama. Incluso remarcan la importancia del autoexamen mamario mensual a partir de los 20 años, el examen clínico mamario anual a partir de los 30 y la mamografía a partir de los 35.

Por ende, para dar batalla al cáncer de mama, en octubre y en los 11 meses restantes, ellas, las luchadoras, se visten de rosa y desean que el mundo también lo haga.

Fuente: “Ahora, la Salud”. NT