Buenos Aires, 25/05/2017

Por un kilo de tomates, algunos pagan más de 60 pesos

Sin techo, el kilo de tomate llegó hasta los 60 pesos. Fomentan el "no comprar" y sustituirlo por otro fruto. Encima, los que se venden son congelados.

(CABA) El tomate frío, sin gusto, congelado, superó los 60 pesos el kilo en verdulerías de los barrios porteños de mayor poder adquisitivo. Según señalaron productores hortícolas, el alza responde a razones “estacionales”, la caída de la siembra y el encarecimiento de los costos para producir.

Así se expidieron el presidente de la Asociación de Productores Hortícolas, Alberto Pate, y el secretario general de la Asociación de Trabajadores Hortícolas, Gustavo Arreseygor, al señalar que el sector está “atravesando una situación difícil por el alza de costos energéticos y laborales”.

Ambos dirigentes coincidieron ante la agencia NA que la intermediación “es la que hace disparar los precios, especialmente en los supermercados” y denunciaron que la diferencia entre el precio que se le paga a los productores y los de venta al público “a veces superan el 100 por ciento”.

Para Arreseygor, el aumento del precio del tomate, que en estos momentos se comercializa entre 30 y 40 pesos y se le paga 20 pesos al productor, se debe a la escasez de stock generada por las fuertes lluvias que afectaron a las provincias productoras como Salta, Jujuy y Corrientes. Por ejemplo, el sindicalista señaló el aumento del kilo del morrón que se está vendiendo a 140 pesos el kilo y el alza se debe también a la caída de la producción.

Por otro lado, advirtió que en la provincia de Buenos Aires le han aumentado los costos a los productores entre un 20 y un 40 por ciento, por los gastos en energía y laborales. “Están echando mucha gente”, afirmó, al tiempo que solicitó la intervención del Ministerio de trabajo para buscar una solución.

Según pronosticó, si esta caída productiva se mantiene, la producción de tomates en la provincia de Buenos Aires que arranca en noviembre “podría reducirse hasta un 50 por ciento y, si eso pasa, los precios se van a volver a disparar”.

“A esta situación hay que agregarle la retracción en el consumo, casi no hay venta y hace que la poca mercadería que queda la venden más cara para recuperar lo que se pierde por falta de ventas”, expresó Arreseygor.

Por su parte, Pate consideró que “se necesitan políticas gubernamentales para que los productores sigan produciendo cada vez más, para que siempre haya producción suficiente para evitar los vaivenes del mercado”.

Al realizar el análisis, precisó que todos los años por flujos de la oferta y de la demanda los precios “se disparan dos o tres veces al año, y cuando eso ocurre, lo que tiene que hacer la gente es no comprar para evitar los abusos”.

“Por las lluvias en el norte bajó la producción, el productor está cobrando entre 18 y 20 pesos el kilo de tomate y en los comercios se está vendiendo entre 50 y 60 pesos, pero cuando hay más producción y la situación se estabiliza, baja también mucho el precio”, concluyó Pate.

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