Buenos Aires, 26/07/2017

Kari Kampakis: “¿Por qué con la edad a las mujeres les hacen más falta las amigas?”

Un análisis sobre las mujeres en épocas de cambio y su necesidad de tener a sus amigas al lado

(CABA) Hace muchos años, descansando con mi familia en la playa, vi a un grupo de mujeres de alrededor de 50 años. Era obvio que la pasaban bien; esto se hacía evidente por sus cocteles coloridos, bolsas de playa llenas de golosinas y libros de novelas románticas. Pero lo que más me impactó fue su risa. Se reían en voz alta y de forma tan contagiosa que quería reírme también.

Más tarde, por la noche, encontré a dos de aquellas damas en un elevador y, al no poder contenerme, les dije que las había visto en la playa y que lucían absolutamente felices. Ambas se echaron a reír.
— Sí, disfrutamos de nuestra compañía -respondió una de ellas-. Es una tradición antigua: llevamos 20 años visitando esa playa. Cada una de nosotras ha pasado por desgracias y dificultades, pero siempre nos apoyamos.
— No hay que perder el vínculo con los amigos, cariño -agregó la segunda mujer-. Cuanto más grande seas, más falta te harán.

Esta conversación se me grabó en la memoria. No me malinterpretes, tenía amigas y las quería mucho, sin embargo solo hace unos años, al cumplir 40, sentí plenamente lo que querían decir aquellas señoras.
Mi amiga perdió a su esposo en un accidente aéreo. Ese tipo de esposos que están hechos el uno para el otro. Eran amigos desde la infancia, se amaban y fueron felices hasta que la muerte tocó la puerta de su casa. Mi amiga estaba perdida, devastada, pero justo en ese momento nosotros, todos aquellos que la queríamos tanto, estábamos a su lado y pudimos aliviar su dolor aunque fuera un poco.

Yo también he pasado por muchas cosas. Vi cuánto dolor pueden causar el divorcio, las enfermedades, el desempleo. Nos parece que siempre estamos a solas con nuestras penas, pero los amigos nos pueden demostrar lo equivocados que estamos.

Entiendo que mantener la conexión con los amigos a veces puede llegar a ser complicado, especialmente cuando tienes hijos pequeños. No hay tiempo, no hay fuerzas, tienes muchas cosas que hacer. Sin embargo, he aprendido una cosa al ver a mi amiga: los lazos de amistad fuertes, previos a una tragedia, pueden ayudar a sanar el alma después de que sucede la desgracia. Jamás se olvidó de sus amigos en los momentos más felices de su vida, y estuvieron a su lado cuando más lo necesitó tras la muerte de su esposo.

Mis amigas y yo juntas hacemos yoga, compramos café, cuidamos a nuestros hijos cuando una de nosotras tiene que hacer otra cosa y planeamos nuestras salidas fuera de la ciudad. Sin duda, los hombres juegan un papel muy importante en nuestras vidas, pero existen muchas cosas que incluso el marido más devoto no puede entender. Para ello se necesita una amiga.

Cuando pasamos por la caótica época de convertirnos en adultas, nos parece que podemos hacerlo todo por nuestra cuenta, y es realmente cierto. Las amigas no vivirán nuestras vidas por nosotras, pero estarán a nuestro lado para compartir los días alegres y tristes. Y si inviertes fuerzas y tiempo en tu amistad, algún día irás a la playa con tu grupo de amigas, te reirás tan abierta y contagiosamente como aquellas bellas damas que conocí hace muchos años… las mujeres y las amigas felices. NT

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