Juan Manuel Olmos: “quiero que el peronismo sea parte de una alianza...

Juan Manuel Olmos: “quiero que el peronismo sea parte de una alianza ganadora en la Ciudad”

(CABA) Dirigente histórico y uno de los principales referentes del Partido Justicialista porteño, Juan Manuel Olmos le brindó una entrevista a Zoom y habló sobre cómo atraviesa el peronismo de la Ciudad de Buenos Aires su presente tras el traspié electoral, tanto local como nacional, de 2015. “Con la derrota a cuestas, es imposible usar el mismo método que hasta diciembre del año pasado”, reflexiona. Para Olmos no todos los dirigentes “jugaron a ganar” en las últimas elecciones y apunta contra los intentos de convertir al peronismo en una fuerza testimonial “con la excusa de la pureza ideológica”. Cree que en 2017 volverá a haber un triunfo del PRO en la Ciudad pero apuesta a una alianza electoral que le permita al peronismo ser competitivo en 2019. “Lo que yo quiero es que alguna vez el peronismo tenga la capacidad de ser parte de una alianza ganadora en la Ciudad”. En ese sentido, no descarta un acercamiento con el Frente Renovador y compara las críticas que se le hacen a Sergio Massa con las que se le hacían en su momento a Daniel Scioli. “El límite del peronismo es el PRO, después no veo otros límites”. Además habla de su cercanía con el Papa Francisco, su relación con La Cámpora y responde a las críticas por su diálogo con el ejecutivo porteño. “¿Cómo pensás que encabezamos la Auditoria y la Defensoría del Pueblo si salimos cuartos en 2009 y terceros en 2015? No fue magia”.

¿Qué fue de aquel joven peronista que, como alguna vez contó, le servía café a los jefes?
(Se ríe). Nunca dije que le servía el café a los jefes. Lo que digo siempre es que si tengo que servir el café, como lo hacía cuando tenía 17 años, lo hago sin problemas. Por ejemplo, en cada campaña, el sábado a la mañana anterior a la elección me van a encontrar armando carpetas y viandas para los fiscales como hace 25 años y con las mismas ganas. Pero la pregunta de qué fue de aquel joven, soy el mismo militante, con los mismos amigos, con la misma compañera, pero más grande y más gordo.

La pregunta cobra sentido porque hoy usted es uno de los hombres con más poder dentro del peronismo de la ciudad.
Lo del poder es tan relativo… Lo que tengo en claro es que hay que construir herramientas para no ser una fuerza testimonial, porque los peronistas tenemos en nuestro ADN el poder como el elemento constitutivo. Yo creo que el peronismo no nació el 17 de octubre del ’45, sino el 4 de junio del ’43. La movilización fue la consecuencia del ejercicio del poder que había desplegado Perón en la Secretaria de Trabajo y Previsión creando los derechos de los trabajadores. El peronismo es poder de transformación de la realidad y sobre ella va construyendo testimonio, que no es lo mismo que ser un espacio testimonial como pretenden convertirlo algunos dirigentes con la excusa de la pureza ideológica.

Hablaba de que el poder es relativo. ¿Cuánto hay de verdad y cuánto de mito en que usted es el único que maneja la relación con el ejecutivo de la Ciudad?
Es cierto que hablo con el poder ejecutivo, con el poder legislativo y con el poder judicial desde hace años, porque la esencia de la democracia es el diálogo. Ahora, para no hacerme el boludo, si te referís a los acuerdos con el Ejecutivo para defender los espacios del peronismo en el distrito, te la contesto con una repregunta: ¿cómo pensás que encabezamos la Auditoría y la Defensoría del Pueblo si salimos cuartos en 2009 y terceros en 2015? No fue magia.

¿Cómo fue su relación en estos doce años con el kirchnerismo y en particular con La Cámpora?
Mi relación siempre fue desde el Partido Justicialista. Y fue oscilante de acuerdo a la cercanía o lejanía que tenían ellos con el partido. Con Néstor más cerca, con Cristina más lejos. Con La Cámpora en particular nunca tuve ningún problema, son grandes militantes, pero fallan como dirigentes. Cuando se ejerce un poder delegado, se cae en la tentación de mandar, no se hace el esfuerzo de conducir que es bien distinto. Accionar sobre lo homogéneo es fácil. El desafío es conducir lo heterogéneo y ni te cuento en el llano.

¿Qué opinión le merece la reciente ruptura del bloque del Frente para la Victoria en la Legislatura?
Es un buen ejemplo del ejercicio del poder delegado, no tener capacidad de conducir lo heterogéneo. Sólo cabe lo igual, lo que se disciplina, la uniformidad, la obediencia. Y siendo sinceros, con la derrota a cuestas es imposible usar el mismo método que hasta diciembre del año pasado.

¿Dónde está parado hoy el Frente para la Victoria y el Partido Justicialista en la Ciudad?
El PJ en la Ciudad está en estado deliberativo espontáneo, como el resto del peronismo. Y la discusión está centrada en quién conduce el proceso para volver a la victoria. ¿Pueden quienes fueron responsables de la derrota encabezar la reconstrucción? El tiempo y el pueblo en las urnas darán la respuesta. Pero a como va, me parece que haciendo lo mismo no se pueden esperar resultados diferentes.

¿Cómo ve el escenario electoral de 2017 en la Ciudad?
Complejo. Creo que el PRO gana nuevamente el distrito y la oposición va a ir fragmentada. En ese escenario, el kirchnerismo está encerrado en un piso y un techo que es prácticamente el mismo y sin capacidad de establecer nuevas alianzas. Y el peronismo debe decidir si se encierra en esa lógica o piensa en 2017 como una oportunidad para poder formar los cimientos para ser parte de un frente más amplio que le gane la Ciudad al PRO en 2019.

Se dice que usted quiere armar el massismo en la Ciudad. ¿Es así?
Lo que yo quiero es que alguna vez el peronismo tenga la capacidad de ser parte de una alianza ganadora en la Ciudad. Para eso, hay que construir un espacio que tenga capacidad de ser parte de frentes más amplios. El límite es el PRO, después no veo otros límites.

¿Por qué al peronismo le cuesta tanto construir un candidato competitivo en la ciudad?
Porque insiste en hablarle al porteño de sus necesidades y no de sus expectativas. La ciudadania de Buenos Aires es aspiracional. La otra cosa que tenemos que entender es que a los porteños les importan las formas, el packaging. A decir de algunos compañeros despectivamente, a los porteños les gustan los dirigentes políticamente correctos. A eso hay que agregarle la modernidad. Y no tenemos ninguna de esas características. O algunos tienen alguna de ellas, pero nadie hasta ahora todas juntas. Ahora bien, como la única verdad es la realidad, o aprendemos a construir nuestra propuesta electoral con estas características o resignémonos a no ganar nunca la Ciudad.

¿Cómo empezó y cómo es hoy su relación con el papa Francisco?
Digamos que es el cura familiar. Mi tía es su amiga desde los ’60 y cuando se ordenó sacerdote, el primer matrimonio que realizó fue el de mis viejos. Somos cuatro hermanos y él nos bautizó a todos y luego a nuestros hijos y espero que también lo haga con los hijos de mis hijos. Incluso cuando era demonizado por el kirchnerismo, yo mantuve el vínculo y ahora tengo el privilegio de charlar de vez en cuando con él.

Conociéndolo, ¿cree que está auspiciando la unidad de todos los espacios que son cercanos a su pensamiento?
Espiritualmente, seguro. A todos los que hacen algo por los que sufren, los abraza y los alienta. A los que sólo rosquean en su nombre, seguro que no.

¿Gustavo Vera es su vocero?
Ya aclaró que no tiene voceros más que el oficial del Vaticano. Pero Vera es un luchador en contra de la trata y la explotación. Me consta que cuenta con su apoyo en eso.

Daniel Santoro, en un reportaje que le brindó a Zoom, dijo que para él el verdadero peligro es Sergio Massa porque aspira a construir un peronismo domesticado. ¿Qué opinión le merece esa idea?
Creo que el verdadero problema es que Macri se quede 8 años. Y para ganarle hay que juntar votos. Durante años escuché decir lo mismo de (Daniel) Scioli, que era el candidato del establishment. Y después lo fueron a buscar de candidato. Dudo que Cristina lo haya elegido a Massa de Jefe de Gabinete por ser del bando enemigo. Perón decía con respecto a los dirigentes que los había ortodoxos y heterodoxos, combativos y contemplativos, pero que todos trabajan. No hay que confundir al rival.

Seguramente tiene una opinión y una mirada sobre el gobierno nacional, y si en muchos puntos no se toca con el massismo
Lo primero que hay que decir es que este es un gobierno legítimo y que nos ganaron en las urnas, y si profundizamos un poco, la elección la perdimos nosotros. Entonces no podemos hablar livianamente de resistir, porque es un término muy caro para nuestro movimiento y refiere a épocas de proscripción y dictadura. Si en lugar de rasgarse las vestiduras hoy hubieran jugado todos a ganar, diferente hubiera sido la historia. Dicho esto, el de Macri es claramente un gobierno que privilegia a los que más tienen y que su receta para frenar la inflación es la recesión, que es como lograr la paz de los cementerios. Por otro lado, cuando veo que el Frente Renovador tiene a (Roberto) Lavagna como referente económico e impulsan la defensa de las pymes, suspender las importaciones indiscriminadas, bajar el impuesto a las ganancias a los trabajadores, lo veo más cerca del peronismo que del PRO.

¿Cómo esta hoy su relación con Victor Santa María, con quien comparte hace mas de 15 años una agrupación y la política del peronismo de la ciudad?
Muy bien desde lo personal, son muchos años de afecto y trabajo. Desde lo político, en cambio, estamos pensando diferente en cómo salimos de la derrota electoral y las responsabilidades que le tocan a cada uno. Con respecto a cuáles son los límites para reconstruir el peronismo tampoco pensamos lo mismo. De todas formas, privilegiamos la discusión política y respetamos la verdad relativa de cada uno. NR

Fuente: revistazoom