Buenos Aires, 29/03/2017

Un joven de San Justo creó una empresa con palets

Maximiliano Lifavi armó una pyme de venta de artículos para el hogar y da trabajo a jóvenes de su barrio.

(PBA) A puro músculo. Palet sobre palet. Así consiguió Maximiliano Lifavi armar desde cero su pyme Tioso Hogar. Con sus ahorros compró saldos de cerámica y porcelanato, y comenzó a venderlos por Internet. Hoy tiene una empresa que emplea 44 personas, con cuatro depósitos y realiza envíos a todo el país.

Siempre estuvo interesado en el tema de las computadoras, desde los jueguitos a la PC. Un día a su padre -que es maestro mayor de obra- le surgió la posibilidad de comprar un lote de 400 bañeras de losa de segunda, que tenían detalles de esmalte.

“Dejá papá que yo las publico, le dije. Yo ya compraba en Mercado Libre y veía que tenía mucho potencial. Volaron. En cuatro meses vendimos todo. Fue increíble. La gente las pasaba a buscar directamente por mi casa en San Justo”, dice este joven de 29 años, ganador local del programa Historias que Inspiran 2016, organizado por Endeavor y Mercado Libre.

Lifavi se había recibido en una escuela técnica de la zona oeste, había abandonado Ingeniería Industrial en la UTN para abrir un local de ropa en el que le iba bien, pero esta experiencia le dinamitó el futuro.

“Acá hay un negocio”, pensó. En enero de 2012 surgió otra oportunidad: comprar unos saldos de cerámicas y porcelanatos. “Ya era otra plata y papá no estaba interesado. Lo convencí a mi tío que tenía unos ahorros para que invirtiera en este proyecto y armamos la empresa. Le pusimos Tioso Hogar, que es la unión de tío y sobrino”, relata Lifavi con entusiasmo.

Fueron 24 los palets que a tracción de sangre subieron y bajaron con su tío y dos chicos que trabajaban en la construcción con su papá, en un depósito de 80 metros que alquilaron en Isidro Casanova.

“Pesan no menos de 30 kilos. En ese momento no teníamos autoelevador ni luz. Abríamos el portón y sólo podíamos trabajar hasta las 6 de la tarde”, recuerda Lifavi.

Se crió en Laferrere y después se mudó a San Justo. Como su familia tiene un fuerte sentido de pertenencia en la zona, junto a su tío encontraron un gran número de pequeños fabricantes que tenían muy buenos productos, pero no podían llegar a vender masivamente.

“Los contactamos y llenamos ese bache. Empezamos con muebles y productos de fibra de vidrio (bañeras, bachas). Hoy tenemos proveedores de primeras marcas”, agrega Lifavi.

Los 10.000 dólares que recibió por el premio Historias que Inspiran va a destinarlos a encontrar una nueva locación, con el espacio necesario para poder funcionar y continuar creciendo.

Actualmente el trabajo de Lifavi es el análisis de los precios y la competencia. Volvió a estar frente a la computadora todo el día, como cuando de chico jugaba con los jueguitos.

“Para mis amigos soy el gurú de Mercado Libre. Yo lo que les digo es que es cuestión de probar para poder llegar a hacer algo grande”, cuenta este empresario.

De su manera de trabajar, lo que más rescata es que el promedio de edad del equipo de Tioso no supera los 25 años. “Son familiares, amigos o conocidos. Buscamos personas que necesitaran trabajar, tuvieran compromiso y buenos valores.”

FUENTE: LA NACIÓN

S.C.

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