Buenos Aires, 23/10/2017, edición Nº 1804

Jaime Sorín: “El sur no tiene las mismas facilidades urbanas que el norte”

El ex Decano de Arquitectura analiza la problemática del transporte porteño. “Descentralizar los servicios es la solución de fondo”. El problema del transporte en la Ciudad de Buenos Aires necesita de soluciones estructurales. Una de ellas, clave, es lade las entidades públicas y de los servicios en general, para que no todo el mundo tenga que viajar al centro para trabajar.” El arquitecto Jaime Sorín, ex decano de la Facultad...

El ex Decano de Arquitectura analiza la problemática del transporte porteño. “Descentralizar los servicios es la solución de fondo”.

El problema del transporte en la Ciudad de Buenos Aires necesita de soluciones estructurales. Una de ellas, clave, es lade las entidades públicas y de los servicios en general, para que no todo el mundo tenga que viajar al centro para trabajar.” El arquitecto Jaime Sorín, ex decano de la Facultad de Arquitectura de la UBA, miembro fundador de Carta Abierta, hizo esta definición al comenzar su diálogo con Miradas al Sur.

–¿Cómo se puede promover la descentralización?

–No alcanza con el proyecto del Gobierno porteño de mover el edificio donde hoy funciona el mercado del plata, (a pocos metros del obelisco), al lugar en el que están los hospitales psiquiátricos. Hay que retomar una de las ideas que impulsó la creación de las comunas, que también se habían pensado para que fueran centros en los que funcionaran cuestiones administrativas. Ese es el modelo de París. Tiene un alto nivel de descentralización de la administración pública.

–Esto, según su visión, haría que menos gente viaje hacia el centro a la misma hora y aliviaría la congestión del tránsito.

–Así es. La Ciudad tiene el mismo modelo de concentración de actividades que tenía hace más de 100 años. Incluso el puerto está en esa zona. Eso también es algo que habría que mover, construyendo uno alternativo, en Ensenada, por ejemplo, para que no sea necesario que circulen tantos containers por Buenos Aires.

–Puntualmente, con el servicio del subte, ¿qué se puede hacer?

–Antes de responder esa pregunta tenemos que poner un marco de situación. La cantidad de personas que viajan en subte ha crecido muchísimo. En el 2004, había 179 millones de pasajeros por año, y en el 2009, que es el último dato disponible, hubo 289 millones. Es decir que en ese período los usuarios crecieron alrededor de un 50%.

–Este aumento, ¿a qué se debe?

–Hay factores económicos, más gente con trabajo que viene a la Ciudad, muchos automovilistas que avanzan con el auto hasta un punto, lo dejan, y luego suben al subte. Es más barato, se ahorran el estacionamiento y llegan más rápido, aunque se viaje en condiciones complicadas. Hoy es un transporte clave, justamente por lo que dije al principio: como todas las actividades están centralizadas, y el subte es un buen medio para llegar al centro, se lo usa muchísimo.

–Ha crecido la cantidad de pasajeros pero las formaciones son las mismas.

–A grandes rasgos sí. Se agregó la línea H, pero la red está más o menos igual. Hay varias limitaciones estructurales. Una es que entran sólo seis vagones en la mayoría de las estaciones y, por lo tanto, es difícil poner más en cada formación. Tenemos un sistema de señales antiguo y el túnel tiene sólo dos vías, una de ida y otra de vuelta. En muchas ciudades hay cuatro, dos de ida y dos de vuelta. Eso permite mandar trenes rápidos, por una vía, que van del principio al final del recorrido o hacen pocas paradas en el trayecto. Y en la otra vía se puede poner uno el que se detenga en cada estación. Así funciona en México, París y Nueva York. Por otra parte, el sistema está pensado de este a oeste. La única línea que une el norte con el sur es la C y parcialmente la H. Necesitamos líneas transversales en otros puntos de la ciudad.

–Lo llevo de nuevo al tema de la descentralización. Antes, cuando había más actividad industrial en el conurbano, ¿venía menos gente al centro o era igual que ahora?

–Lo cierto es que la Ciudad tuvo antes una actividad industrial importante. La dictadura hizo el código de planificación urbana en 1977 y ahí se impulsó la desindustrialización para que las fábricas se ubicaran en las afueras. Buenos Aires quedó definida como cuidad de servicios. Antes, claro, venía menos gente, porque tampoco las actividades de servicios eran tan diversas. De todos modos, lo más importante es que todo funciona en un radio muy chico.

–Usted hizo referencia a los servicios públicos, ¿hay alguna manera de que el sector privado también se descentralice?

–Existen formas de crear facilidades para que determinadas actividades se vayan ubicando en distintos barrios, pero es importante no pensar sólo en el núcleo laboral. El polo tecnológico de Parque Patricios, por ejemplo, (un proyecto del Gobierno porteño), generaría 30 mil puestos de trabajo. Eso está bien. El tema es que al mismo tiempo habría que pensar cómo crear en la misma zona la vivienda de esos trabajadores, porque sino también se van a generar 30 mil personas que todos los días van hacia el sur, que es un área porteña a la que llega poco transporte.

–En el tema transporte también hay diferencias entre el norte y el sur.

–Así es. El sur no tiene las mismas facilidades urbanas que el norte, también en ese punto. Hay que mejorar toda la infraestructura de esos barrios. Si uno quiere llevar más clase media a esa zona, tiene que mejorar los servicios. Hay que poner condiciones similares en toda la Ciudad.

–¿Qué más se puede hacer para descentralizar los servicios del sector privado?

–Mover el centro financiero, por ejemplo, es difícil. Pero si vos generás puestos de trabajo en lugares que no sean los clásicos, podés llegar a mover servicios. Antes no había bancos en la zona de Palermo. Hoy, en Córdoba y Scalabrini Ortiz, tenés más actividad económica y entonces llegaron las sedes de los bancos.

–Mauricio Macri tiene el proyecto de hacer un estacionamiento gigante debajo de nueva de julio. ¿Es una idea que ayudaría al tema del tránsito?

–Hay que hacer lo contrario. Hace falta una intervención fuerte del Estado para estimular el transporte público y no el privado. Se pueden construir estacionamientos en las cabeceras de la Ciudad, cerca de la General Paz, y que a partir de allí se utilice el transporte público. Claro que para eso el servicio tiene que funcionar mejor que ahora. Yo no veo otra forma de resolver el tema del transporte. Hay tres millones de personas que todos los días vienen del conurbano y además ingresan un millón de autos. Es obvio que la Ciudad colapse. Si no se refuerzan los medios públicos, se pueden construir más autopistas y estacionamientos, pero jamás van a dar abasto.

Etiqeutas: Jaime Sorín, Juna Pablo Piccardo, subterráneos, ciudad de Buenos Aires.Jaime Sorín: “El sur no tiene las mismas facilidades urbanas que el norte”

El ex Decano de Arquitectura analiza la problemática del transporte porteño. “Descentralizar los servicios es la solución de fondo”.

El problema del transporte en la Ciudad de Buenos Aires necesita de soluciones estructurales. Una de ellas, clave, es la descentralización de las entidades públicas y de los servicios en general, para que no todo el mundo tenga que viajar al centro para trabajar.” El arquitecto Jaime Sorín, ex decano de la Facultad de Arquitectura de la UBA, miembro fundador de Carta Abierta, hizo esta definición al comenzar su diálogo con Miradas al Sur.

–¿Cómo se puede promover la descentralización?

–No alcanza con el proyecto del Gobierno porteño de mover el edificio donde hoy funciona el mercado del plata, (a pocos metros del obelisco), al lugar en el que están los hospitales psiquiátricos. Hay que retomar una de las ideas que impulsó la creación de las comunas, que también se habían pensado para que fueran centros en los que funcionaran cuestiones administrativas. Ese es el modelo de París. Tiene un alto nivel de descentralización de la administración pública.

–Esto, según su visión, haría que menos gente viaje hacia el centro a la misma hora y aliviaría la congestión del tránsito.

–Así es. La Ciudad tiene el mismo modelo de concentración de actividades que tenía hace más de 100 años. Incluso el puerto está en esa zona. Eso también es algo que habría que mover, construyendo uno alternativo, en Ensenada, por ejemplo, para que no sea necesario que circulen tantos containers por Buenos Aires.

–Puntualmente, con el servicio del subte, ¿qué se puede hacer?

–Antes de responder esa pregunta tenemos que poner un marco de situación. La cantidad de personas que viajan en subte ha crecido muchísimo. En el 2004, había 179 millones de pasajeros por año, y en el 2009, que es el último dato disponible, hubo 289 millones. Es decir que en ese período los usuarios crecieron alrededor de un 50%.

–Este aumento, ¿a qué se debe?

–Hay factores económicos, más gente con trabajo que viene a la Ciudad, muchos automovilistas que avanzan con el auto hasta un punto, lo dejan, y luego suben al subte. Es más barato, se ahorran el estacionamiento y llegan más rápido, aunque se viaje en condiciones complicadas. Hoy es un transporte clave, justamente por lo que dije al principio: como todas las actividades están centralizadas, y el subte es un buen medio para llegar al centro, se lo usa muchísimo.

–Ha crecido la cantidad de pasajeros pero las formaciones son las mismas.

–A grandes rasgos sí. Se agregó la línea H, pero la red está más o menos igual. Hay varias limitaciones estructurales. Una es que entran sólo seis vagones en la mayoría de las estaciones y, por lo tanto, es difícil poner más en cada formación. Tenemos un sistema de señales antiguo y el túnel tiene sólo dos vías, una de ida y otra de vuelta. En muchas ciudades hay cuatro, dos de ida y dos de vuelta. Eso permite mandar trenes rápidos, por una vía, que van del principio al final del recorrido o hacen pocas paradas en el trayecto. Y en la otra vía se puede poner uno el que se detenga en cada estación. Así funciona en México, París y Nueva York. Por otra parte, el sistema está pensado de este a oeste. La única línea que une el norte con el sur es la C y parcialmente la H. Necesitamos líneas transversales en otros puntos de la ciudad.

–Lo llevo de nuevo al tema de la descentralización. Antes, cuando había más actividad industrial en el conurbano, ¿venía menos gente al centro o era igual que ahora?

–Lo cierto es que la Ciudad tuvo antes una actividad industrial importante. La dictadura hizo el código de planificación urbana en 1977 y ahí se impulsó la desindustrialización para que las fábricas se ubicaran en las afueras. Buenos Aires quedó definida como cuidad de servicios. Antes, claro, venía menos gente, porque tampoco las actividades de servicios eran tan diversas. De todos modos, lo más importante es que todo funciona en un radio muy chico.

–Usted hizo referencia a los servicios públicos, ¿hay alguna manera de que el sector privado también se descentralice?

–Existen formas de crear facilidades para que determinadas actividades se vayan ubicando en distintos barrios, pero es importante no pensar sólo en el núcleo laboral. El polo tecnológico de Parque Patricios, por ejemplo, (un proyecto del Gobierno porteño), generaría 30 mil puestos de trabajo. Eso está bien. El tema es que al mismo tiempo habría que pensar cómo crear en la misma zona la vivienda de esos trabajadores, porque sino también se van a generar 30 mil personas que todos los días van hacia el sur, que es un área porteña a la que llega poco transporte.

–En el tema transporte también hay diferencias entre el norte y el sur.

–Así es. El sur no tiene las mismas facilidades urbanas que el norte, también en ese punto. Hay que mejorar toda la infraestructura de esos barrios. Si uno quiere llevar más clase media a esa zona, tiene que mejorar los servicios. Hay que poner condiciones similares en toda la Ciudad.

–¿Qué más se puede hacer para descentralizar los servicios del sector privado?

–Mover el centro financiero, por ejemplo, es difícil. Pero si vos generás puestos de trabajo en lugares que no sean los clásicos, podés llegar a mover servicios. Antes no había bancos en la zona de Palermo. Hoy, en Córdoba y Scalabrini Ortiz, tenés más actividad económica y entonces llegaron las sedes de los bancos.

–Mauricio Macri tiene el proyecto de hacer un estacionamiento gigante debajo de nueva de julio. ¿Es una idea que ayudaría al tema del tránsito?

–Hay que hacer lo contrario. Hace falta una intervención fuerte del Estado para estimular el transporte público y no el privado. Se pueden construir estacionamientos en las cabeceras de la Ciudad, cerca de la General Paz, y que a partir de allí se utilice el transporte público. Claro que para eso el servicio tiene que funcionar mejor que ahora. Yo no veo otra forma de resolver el tema del transporte. Hay tres millones de personas que todos los días vienen del conurbano y además ingresan un millón de autos. Es obvio que la Ciudad colapse. Si no se refuerzan los medios públicos, se pueden construir más autopistas y estacionamientos, pero jamás van a dar abasto.

Etiqeutas: Jaime Sorín, Juna Pablo Piccardo, subterráneos, ciudad de Buenos Aires.

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