Buenos Aires, 18/10/2017, edición Nº 1799

Iván Petrella: “Una cosa es embarrarse y otra ensuciarse”

El primer candidato a legislador del PRO salió del mundo académico y descree de las clásicas etiquetas políticas de derecha e izquierda. El intelectual de la Fundación Pensar habla en una entrevista sobre las expectativas políticas de su partido en el 2015. (CABA) Iván Petrella en un típico político del siglo XXI. Antes de recalar como director académico de la Fundación Pensar, cargo que detenta desde hace tres años, pasó...

El primer candidato a legislador del PRO salió del mundo académico y descree de las clásicas etiquetas políticas de derecha e izquierda. El intelectual de la Fundación Pensar habla en una entrevista sobre las expectativas políticas de su partido en el 2015.

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(CABA) Iván Petrella en un típico político del siglo XXI. Antes de recalar como director académico de la Fundación Pensar, cargo que detenta desde hace tres años, pasó por las universidades estadounidenses de Georgetown y Harvard, donde se doctoró en estudios religiosos.

–¿Qué lo atrajo del PRO?
–Llegué a través de la Fundación Pensar, la usina de ideas del partido. Lo que me atrae del PRO es que es un gobierno que gestiona y gobierna con los intereses de las personas más vulnerables. Si uno mira los grandes hitos de gestión que van desde el Metrobus, o inglés y computadoras desde primer grado en los colegios, hasta la política de los distritos que lleva inversiones a la zona sur de la Ciudad, es un gobierno que busca enfocarse en integrar y mejorar las oportunidades de la gente.

–Sin embargo, la mortalidad infantil en los barrios del sur casi duplica a la del norte, igual que los índices de vivienda precaria y falta de cloacas o agua potable.
–Sí, claramente hay mucho para trabajar y mucho para seguir profundizando, pero el camino es el correcto. Hasta en las villas de emergencia: nuestra meta, tomando como modelo a la ciudad de Medellín, es que dejen de ser villas de emergencia. O ir más allá, pensarlas como barrios rezagados, humildes o pobres, pero como vecinos de la Ciudad como cualquiera de nosotros. Se busca llevar los servicios básicos: educación, especialmente referida a la primera infancia. De los 45 Centros de Primera Infancia que tiene la Ciudad, 27 están en el sur, porque se busca integrar a los más chicos.

–¿Puede el PRO ser una alternativa en 2015 sin una estructura en la provincia?
–Estamos convencidos de que Mauricio y el PRO son una alternativa para 2015 y hay que resaltar que después de octubre el partido va a tener una estructura nacional, vamos a tener diputados y senadores en San Juan, Entre Ríos, Mendoza, La Pampa y Santa Fe. Nunca más se va a poder decir que el PRO es un partido vecinal. Buenos Aires es claramente un desafío pendiente, pero estamos convencidos de que de acá al 2015 podemos construir un candidato propio. Y que vamos a estar a la par de las otras fuerzas que no sé si tienen candidatos obvios para la provincia después de octubre.

–Al final, ¿hubo acuerdo con Massa?
–Fue estratégico, un acuerdo coyuntural que buscaba asegurarnos que no se pudiera agitar el fantasma de la re-reelección, sea a través de un referendo que ponga presión sobre el arco político. La idea fue cerrar ese capítulo para poder avanzar después, dentro del contexto democrático, en la alternancia en el poder.

–¿Con qué cree que se encontrará en la Legislatura?
–Creo que la Legislatura funciona bastante bien en relación al Congreso Nacional, donde muchas leyes se pasaron con poca discusión, casi a las apuradas. En la Legislatura todas las leyes pasan consensuadas, negociadas o discutidas, por eso creo que funciona muy bien como un ámbito de discusión democrática. Y la verdad que los otros candidatos que asoman para entrar, como María Eugenia Estenssoro, Gustavo Vera o Jorge Taiana, son personas de mucho nivel y eso va a mejorar la discusión. Soy muy optimista en ese respecto.

–Hablaba del mal funcionamiento del Congreso, sin embargo Macri vetó más de 120 leyes votadas por la Legislatura.
–Los vetos de Mauricio hay que verlos en su contexto. En su gestión se pasaron más de 2000 leyes y se vetaron 120 aproximadamente. En la gestión de Aníbal Ibarra se pasaron 1300 leyes aproximadamente y se vetaron 107. Habría que ver el porcentaje, pero no hay mucha diferencia. Lo que hay que analizar siempre es cuáles leyes en particular y por qué. Muchos de los vetos tienen que ver con problemas técnicos en la ley, que volvieron a la Legislatura y se pueden volver a presentar.

–Hay uno en particular que no tenía ningún inconveniente técnico, que es el veto a la reglamentación del protocolo de abortos no punibles. ¿Qué opina al respecto?
–El aborto siempre tiene un componente de tragedia. Reconozco el dilema moral del aborto y por eso entiendo a la gente que está completamente en contra. Al mismo tiempo, creo que la realidad de la vida social de mucha gente requiere de un mecanismo para que se pueda tratar el tema del aborto. Yo también hubiera vetado el protocolo. Una ley sin límite de gestación, que permite a menores de 14 años acudir a hospitales sin el permiso de un adulto, me parece que al menos se puede discutir la legitimidad de vetarla.

–¿Tiene un proyecto de ley en mente?
–Me interesa el eje de igualdad de oportunidades, que es fundamental y paradigmático de la gestión del PRO. En particular, quiero trabajar en Educación, cómo llevar educación de vanguardia, del siglo XXI, a los alumnos de las zonas más vulnerables. Me interesa la integración de los barrios más humildes al tejido urbano, el proceso de urbanización y titulación. Si puedo contribuir en cualquiera de esos dos ejes para mejorar y profundizar lo que se viene haciendo, consideraría un éxito mi paso por la Legislatura.

–Cuando lo nombraron cabeza de lista, por lo bajo se escucharon voces de fastidio en el partido.
–No sé, no escuché nada. La recepción que tuve fue excelente. No me siento la cabeza de una lista, sino parte de un equipo que trabaja muy bien en la Legislatura y en el gobierno, con legisladores de mucha experiencia de los que aprendo mucho.

–En una entrevista aseguró que no tiene ninguna experiencia en la “rosca política”. ¿Lo considera una virtud o un defecto?
–No lo sé, depende cómo se define rosca. En ese momento me preguntaron si dejaba la “academia” para embarrarme. Es algo que me parece perfecto. Creo que es bueno que muchos otros académicos den el paso de “embarrarse”, porque eso significa pasar de la teoría a la práctica, preocuparse por cómo las leyes que uno piensa impactan en los demás. De todas formas una cosa es embarrarse y otra, ensuciarse. Quiero embarrarme, pero por predisposición ética y moral no busco ensuciarme.

–En el PRO se vuelve cada vez más recurrente la invitación a famosos para que sean candidatos del partido, ¿Qué le aportan a la fuerza, además de conocimiento?
–En el PRO creemos que la política necesita renovarse y que esa renovación hay que buscarla en todos los ámbitos: el espectáculo, el empresariado, la academia y la política misma. Figuras como Miguel Del Sel, Hector Baldassi o Alfredo De Angeli no son sólo “famosos”. Son personas que gracias al esfuerzo y al trabajo fueron exitosos en sus carreras. Aportan mucha cercanía con la gente, honestidad, sentido común y la humildad para sentarse a aprender sobre temas sobre los cuales no son expertos. Esos son los valores queremos para la política de nuestro país.

–¿Qué es ser de derecha y de izquierda hoy? ¿A dónde ubica al PRO?
–Las etiquetas de derecha e izquierda no sirven de mucho en un mundo cada vez más complejo e interconectado. Si uno entiende a la región y al mundo como un gran laboratorio de políticas públicas de las cuales se puede aprender, rápidamente ve que las más exitosas son las que rompen con esa dicotomía simplista.

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