Iván Petrella: “La gran diferencia con el gobierno anterior es conceptual”

El secretario de Integración Federal y Cooperación Internacional del Ministerio de Cultura de la Nación analiza el período post-kirchnerista

(CABA) En la Argentina post-kirchnerista, que el Presidente enfatice que el gobierno tiene que decir la verdad no es para nada una obviedad: es una declaración de principios. El caso paradigmático con el que se ejemplifica este viraje en la administración de lo público es el del INDEC. Sin embargo, más allá del ejemplo concreto, la gran diferencia con el gobierno anterior es conceptual. Y reconocer esa diferencia supone dar un enorme paso en el camino hacia la madurez de nuestra democracia.

La realidad es que en nuestro país no estamos acostumbrados a una política que ponga la verdad en primer lugar, ni a una política que le de un valor a la palabra de los dirigentes. La discusión política no pareciera estar preparada para eso, y por eso tampoco se termina de reconocer, por ejemplo, el enorme grado de cumplimiento respecto de los temas de campaña que lleva, en menos de un año, el gobierno.

De la agenda que se discutió durante el año electoral, el gobierno ha dado respuestas en prácticamente todos los frentes, pero el desapego a la verdad es una cuestión que se ha arraigado demasiado en nuestra vida política, tanto para las cosas malas como para las cosas buenas.

Durante la campaña, Mauricio Macri prometió que terminaría el cepo cambiario, y contra pronósticos apocalípticos, que el dólar no se dispararía. También planteó que se solucionaría el conflicto con los holdouts con un buen manejo técnico del tema y que eso abriría la posibilidad de financiamiento externo tanto para el sector público como para el sector privado. Anunció la baja de algunas retenciones y la eliminación de otras, beneficios e incentivos para las PyMEs, ampliación de las asignaciones familiares e ingreso universal a la vejez.

Pero el gobierno no sólo cumplió con esas promesas, sino que también planteó y trabajó muchos de los temas de resolución más larga que se discutieron durante el año electoral, tales como las modificaciones en el Impuesto a las Ganancias, la reforma electoral, el acceso a la información pública y la ampliación de la red de agua y cloacas. En contra de esa vieja máxima de que las plataformas políticas no terminan sirviendo para nada, el apego de Cambiemos a sus planteos de campaña es, a todas luces, excepcional para la política argentina.

Supondría un paso importante para nuestra cultura democrática que cuando se cumpla un año de gobierno, nos esforcemos por evaluar el gobierno menos por el microclima del momento y más por la perspectiva de los temas que se discutieron en el proceso electoral, y de cómo se fueron dado las respuestas a esa agenda.

Hoy nos encontramos conviviendo con algo extraño para nuestra política: un gobierno que valora su propia palabra, que respeta la verdad, y que por esa verdad trata de medirse y de administrar sus esfuerzos. Ojalá que, en unos años, esos conceptos sean parte de nuestras costumbres y de una cultura política y democrática renovada. NT